Absuelto por conducir ebrio, no borracho

Un juzgado de Tarragona ha absuelto a un conductor que triplicaba la tasa máxima de alcoholemia por mostrar “síntomas externos insuficientes". La sentencia, que asegura que “la ingesta en ningún caso acredita influencia", vuelve a poner en evidencia el amplio margen de interpretación del binomio alcohol-conducción.

Récord de alcoholemia en Cataluña
Récord de alcoholemia en Cataluña

El tribunal catalán ha decidido absolver a un conductor que el pasado 7 de marzo dio positivo en un control de alcoholemia de la policía local: le registraron 0,96 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, el triple de lo permitido (el límite está en 0,25). La sentencia alega que, a pesar de circula con una tasa de alcohol tres veces superior a la permitida, el automovilista no mostraba “síntomas externos suficientes de conducir bajo su influencia".Según el atestado policial, el conductor presentaba en el momento de ser detenido “aliento alcohólico, ojos enrojecidos y brillantes, habla repetitiva, pero correcta, equilibrio normal y disminución de reflejos". Ante tanta prueba, el fiscal solicitó en su día para el acusado cuatro meses de prisión y la retirada de carné de conducir durante dos años. Ahora, al no haber delito, no hay castigo.El juzgado considera que no hay suficientes datos objetivos de la influencia del alcohol, “al ser insuficientes los correspondientes a la sintomatología externa que el día de los hechos presentaba el acusado". Los síntomas señalados por la Policía, continúa la sentencia, “pueden haber sido motivados por otras causas diferentes a la bebida, como el estado de nerviosismo que presenta un conductor al ser sometido a una de estas pruebas".El dictamen concluye que manifestaciones como “el habla repetitiva denotan ingesta de alcohol, pero en ningún caso acreditan su influencia en el conductor, ni disminución importante de las facultades físico-psíquicas necesarias para una conducción sin riesgos".La sentencia del juzgado de Tarragona vuelve hoy a poner de relieve una ardua polémica: ¿cuándo se considera probado que el alcohol afecta a la conducción? Mientras los numerosos estudios e informes alertan sobre sus inmediatas consecuencias (falta de reflejos, aumento de la velocidad, no percepción de riesgos…), la ley deja aún amplio margen de interpretación, tal y como denuncian las asociaciones de víctimas de accidentes.Basta echar un vistazo a las últimas sentencias para comprobar las dificultades existentes a la hora de juzgar estas acciones. En diciembre de 2004, por ejemplo, otro tribunal catalán exculpó de conducción temeraria a un conductor que también triplicaba los límites máximos. En esta ocasión, el juzgado consideró que “lo importante no son los índices, sino la influencia en un pilotaje anómalo y con repercusión negativa para la Seguridad Vial".Más lejos todavía llegó el Tribunal Supremo en julio de 2004. A través de una sentencia declaraba que, “si un conductor no cuadriplica el límite autorizado, existe duda razonable de que el alcohol afecta a la conducción".La Audiencia de Barcelona, por su parte, aseguró hace dos meses que “el olor a alcohol no significa tampoco influencia, sino meramente que se ha consumido la sustancia", precisando, además, que “tener un accidente de circulación no es significativo del efecto".Ahora, para acabar con tanta ambigüedad, la consellera catalana de Interior, Montserrat Tura, propone un cambio de leyes para el establecimiento de la alcoholemia cero en la conducción. La respuesta no ha tardado en llegar, con numerosas críticas de buena parte de la sociedad catalana.También en Cataluña, los Mosso d’Esquadra detuvieron ayer al conductor de un camión que en la madrugada del lunes perdió parte de la carga en la AP-7 tras circular con una tasa de alcoholemia seis veces superior a la máxima permitida y provocar que cinco vehículos se accidentaran. El conductor está acusado ahora de un delito contra la seguridad del tráfico. Por otra parte, la Comunidad de Madrid, por manos de su presidenta –Esperanza Aguirre-, ha entregado a Santiago Mero López, el camionero que en diciembre salvó a dos niños en un accidente de tráfico, la medalla de oro al mérito ciudadano. Hay que recordar que aquel 8 de diciembre, un kamikaze que circulaba en sentido contrario por la carretera A-1 en dirección Burgos colisionó frontalmente contra el vehículo en el que viajaban los dos pequeños y sus padres, quienes murieron instantáneamente. Santiago, que circulaba por detrás de la familia, paró inmediatamente tras el choque, cruzó la mediana y, tras intentar apagar el fuego de los vehículos, sacó a los dos niños, salvándoles la vida.