MAN TGA 410, prueba al límite

El camión de carreras con el que Antonio Albacete fue Campeón de Europa en 2005 y 2006 es este MAN TGA 410 que www.autosport.es pudo probar casi en exclusiva hace algún tiempo. Un prueba poco usual y emocionante que es el testimonio del doblete en la disciplina de Antonio Albacete, motivo porque el que ahora la recuperamos. Agarraros, ¡más de 1.000 caballos y 336 mkg! Se desbocan en este momento.
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MAN TGA 410, prueba al límite
MAN TGA 410, prueba al límite

Para poder probar un artefacto de este calibre has de cambiar tus referencias . Pero después de unas vueltas, te acostumbras a las nuevas sensaciones y te das cuenta de que un camión de competición es mucho más parecido a un coche de carreras de lo que hubieras creído jamás. Al fin y al cabo, es un vehículo de cuatro ruedas y todos sus movimientos pueden simplificarse en los famosos tres ejes (vertical, longitudinal y transversal). Eso sí, al principio te sientes muy extraño porque vas sentado a metro y medio del suelo. Acostumbrado a ir «rozando el culo» con el asfalto, la elevada ubicación cambia hasta tu percepción del circuito. Desde esta atalaya los rasantes dejan de ser ciegos y siempre ves mucho más allá... Eso sí, la altura de la cabina también produce un poco de «vértigo » y en cuanto el conjunto se inclina tienes la sensación de vuelco inminente . Pero eso es sólo nuestra impresión, porque aunque el centro de gravedad de este «mastodonte» está a más de 80 cm. del suelo , hacerlo volcar incluso aposta es realmente difícil.

El reglamento de la categoría busca que los camiones sean parecidos a los de serie, y para evitar costosas aventuras, impone que el 60% del peso esté sobre el tren delantero. Tener 3.400 kilos en el eje anterior determina el comportamiento de esta máquina, a la que le cuesta girar y entrar en curva sin arrastrar sus neumáticos delanteros. De hecho, Antonio Albacete lleva regulado el repartidor para dar mucha frenada detrás y que el camión se descoloque. «De esta forma, ya lo pones un poco de lado y ganas giro». Pero para llevar esta mole así «hace falta ser un volantista», como nos confesó Justo Álvarez, ingeniero de Piedrafita Sport . Este MAN tiene un tacto de dirección muy directo, pero al conjunto le cuesta asimilar órdenes rápidas... y una vez lo ha hecho, su tonelaje provoca unas inercias salvajes. Como nos dijo Antonio Albacete , «ten en cuenta lo que pesa y que es lento de reacciones. Cón él tienes que apuntar desde muy lejos y empezar a tirarte a la curva desde bastante lejos, si quieres ir luego por lo negro». Los consejos del maestro fueron valiosos, porque una vez coges ritmo, hay que anticipar mucho la jugada para entrar «por el sitio» y tener en cuenta las inercias y derivas para no salirte del asfalto. Eso sí, cuando el camión ha entrado en curva, se sujeta mucho más que el 99% de los coches de calle. Y eso que sus reglajes de suspensión, blandos para que pueda subirse a los pianos sin saltar, permiten mucho roll.

Seguirle en curva con un BMW 330i para hacer las fotos era imposible. Si su aceleración lateral sorprende, las longitudinales son de ciencia ficción. «Al igual que en curva, supera 1G en frenada » nos dijo Justo... Y es que es increíble cómo frena y acelera esta mole. A medida que vas pisando más el pedal, sientes una mordiente que nunca te esperabas y ves cómo aumenta la temperatura de los discos en el display. Estos frenos se «beben» litros de agua para refrigerarse , pero aún así «no hay que cebarse mucho con ellos y dejarles respirar en mitad de la carrera» nos comentaba Albacete .

Pero lo mejor de todo es aplastar el acelerador y sentir más de 1.000 caballos en las ruedas traseras . En cuanto se carga el turbo, la potencia llega en masa y se te olvida que vas sentado sobre cinco toneladas y media de acero. Las 700 vueltas «de uso» del motor, entre 1.800 y 2.500 rpm, se agotan en un suspiro y el seis en línea pide otra marcha más para volver a «comérsela». En un momento se llega al tope de velocidad (160 km/h por reglamento ) y las aceleraciones son como las de un coche de carreras rápido (en menos de 6 segundos ya va a tope). Con esta cantidad de empuje y su forma de entregarlo, con retardo, en «progresión turbo» y en una banda de potencia muy estrecha; hay que ser muy cuidadoso al abrir gas, porque te puedes dar la vuelta a la mínima. «No aceleres hasta que esté casi derecho, porque las ruedas no pueden asimilar tanto par» nos aconsejó Antonio . Cuando le ves a él poniendo de lado el mastodonte, parece fácil; pero creerme, eso sólo es para un «Man» de verdad.

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