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Ginetta G50 GT4

En nuestro país no son muy conocidos, pero los Ginetta tienen una larga tradición en Inglaterra, donde llenan los circuitos con sus coches. El más potente es el G50 que probamos ahora, que debe su nombre al cincuenta aniversario de Ginetta Cars Limited, fundada en 1958.
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Ginetta G50 GT4
Ginetta G50 GT4

En la temporada pasada, la de 2008, hubo un Ginetta G50 en el Campeonato de España de GT encuadrado en la categoría GTB, en la que se enfrentaba en una clara y desfavorable desigualdad de potencia y prestaciones a Porsche y Ferrari… a los que se impuso en dos ocasiones con rotundas victorias, logrando además subirse al podium en seis ocasiones y concluyendo el Campeonato de España de GTB en una más que meritoria tercera plaza.

Semejante resultado ha despertado una gran interés entre los pilotos de circuitos, los habituales de los GT porque encuentran un modelo asequible y relativamente económico, y los de categorías inferiores porque, por un poco más de lo que se gastan en una Copa Clio o prácticamente por lo mismo que cuesta hacer un temporada de la Copa SEAT León, pueden competir en un certamen de máximo nivel, como es el Campeonato de España de GT, que además, el año que vienen incluye la nueva categoría GT4, para la que ha sido diseñado este Ginetta G50 y en la que tendrá que competir con modelos como los Aston Martin N24, el KTM X-BOW Race GT4 o los Porsche Boxster y Nissan 350Z entre otros.

El Ginetta G50 representa la simplicidad, la ligereza y la eficacia en una categoría en la que todo se arregla a golpe de talonario o con montañas de caballos procedentes de los más sofisticados motores de las más prestigiosas marcas. Frente a este dispendio, el Ginetta aporta estabilidad, capacidad de frenada, velocidad en el paso por curva y un trabajo exigente y bien hecho de puesta a punto,unos ingredientes que le llevan a superar a coches que en ocasión le doblan en potencia.

El Ginetta G50 es en realidad un sencillo pero eficaz chasis tubular con carrocería de fibra de vidrio, con un motor de origen Ford atmosférico de seis cilindros en V multiválvula con una capacidad de 3,5 litros anclado por delante del habitáculo. El motor está asociado a una caja de cambios secuencial de seis relaciones de la firma Quaife, la misma que aporta el diferencial autoblocante. La unión al suelo se realiza por medio de suspensión independiente de triángulos superpuestos con amortiguadores de gas regulables y barras estabilizadoras en ambos trenes, mientras que los frenos son un adecuado dispositivo de discos ventilados con pinzas de cuatro pistones en ambos ajes que van sobrados para retener con eficacia un coche que está por debajo de los mil kilos.

El resultado, en pista, es sorprendente. El handicap de contar con el volante a la derecha queda en mera anécdota al completar los primeros metros con un GT realmente cómodo y fácil de pilotar, que por sus reacciones más parece un F3 o un monoplaza de semejante nivel, que un GT. Esta sensación se produce por la precisión del tren delantero y su sobresaliente capacidad de guiado, la ligereza de la dirección, la velocidad en el paso por curva, a la que cuesta acostumbrarse y obliga a ejercitar el cuello más de lo esperado, y la brutalidad de su frenada.

No sería justo hablar de las excelencias de los Ginetta G50 sin hablar del formidable trabajo realizado por los dos pilotos, el español Oliver Campos Hull y el griego Kosta Kanaroglou. El primero es un consumado especialista en velocidad procedente del karting y los monoplazas que no ha tenido más que cogerle el aire al coche para ser la referencia en la categoría, y el segundo, como dicen en la Escuela Española de Pilotos, es el perfecto piloto amateur, y sin duda uno de sus alumnos más aventajados, capaz de rivalizar con su compañero desde el primer momento. Aunque Kosta es más que un alumno, es también un experto en el arte del “drift”, de modo que manos… tiene de sobra para llevar esos 300 CV.

Y si los pilotos lo han hecho bien, uno de los motivos ha sido el trabajo de puesta a punto realizado por el equipo de la Escuela Española de Pilotos, con Javier Morcillo al frente y con la indispensable experiencia y saber hacer de Fernando Glez-Camino, que ya trabaja junto a los técnicos de la marca inglesa en futuras evoluciones… en parte porque cuando su coche y el de los ingleses se han dado cita en el mismo trazado, ocurrió en Portimao, en la última cita de la temporada de los GT, la superioridad del coche español fue aplastante por la calidad de la puesta a punto. Y eso que con anterioridad hubo que superar algunos problemas de cierta importancia, como el exceso de temperatura de la transmisión, grupo y cambio, que en su desarrollo inicial no fueron pensados para ser utilizados en el mes de julio en Jerez de la Frontera y sí en la gélida Escocia…

El Ginetta G50 que probamos en esta ocasión es, por tanto, una versión mejorada del G50 que cualquier usuario puede comprar. Mejorada porque incluye un kit de motor que aporta cuarenta caballos adicionales que permiten al bloque Ford de seis cilindros en V ofrecer algo más de 300 CV a 7.000 rpm. Además incorpora modificaciones tanto en los alerones delantero y trasero, como puntuales mejoras en la transmisión… con un radiador adicional para el grupo.

Vuelta rápida en El Jarama
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