Europeo de Rallyes: Kubica manda en Canarias

Robert Kubica comanda la clasificación del 37º Rallye Islas Canarias al término de la primera jornada competitiva. El polaco extrajo un gran partido de su Citroën DS3 RRC para completar los ocho tramos que componían la jornada con una ventaja de 1:06.7 sobre Jan Kopecky (Skoda) y 1:51.0 sobre Craig Breen (Peugeot). El mejor español en la tabla provisional es Luis Monzón (Mini RRC). En una jornada muy complicada por la lluvia de las secciones de la mañana, los Porsche de Xevi Pons y Miguel Fuster, teóricos favoritos, han sufrido mucho más de lo previsto en una cita como la insular.
Fernando Albes -
Europeo de Rallyes: Kubica manda en Canarias
Europeo de Rallyes: Kubica manda en Canarias

No cabe ninguna duda de que las prestaciones de Robert Kubica fueron la gran sorpresa de la jornada, aunque no la única, ni la primera. De hecho, con las primeras luces de la madrugada, la lluvia que afectaba principalmente a los dos primeros tramos de la primera sección, Moya-1 (13,57 km) y Artenara-1 (21,18 km) puso patas arriba las previsiones de unos y otros, que tuvieron que alterar las montas de neumáticos, inicialmente previstas para seco y temperaturas agradables, y hasta los reglajes de los coches.

 

Entre los pilotos de punta, prácticamente todos partieron con seis neumáticos para piso seco de la gama de tres compuestos que había disponibles en Michelin (más un cuarto para agua). El único que decidía afrontar el encharcado tramo inicial con gomas de mojado en el tren delantero era Luis Monzón, al que la falta de acoplamiento con la montura que estrenaba en esta carrera, un Mini RRC alquilado a Prodrive, aconsejaba jugar la baza de la seguridad.

 

Pero la clave estaba en ver quién habia acertado a la hora de elegir el compuesto. Así, cuando todo el mundo trataba de ver en la meta del primer tramo si la apuesta idéntica de Jan Kopecky (Skoda Fabia S2000) y Craig Breen (Peugeot 207 S2000) de poner gomas de compuesto medio en el tren delantero y blandas en el trasero era la idónea, llegaba a la meta Robert Kubica y las cuentas de todos saltaban por los aires. Y es que el polaco, con su DS3 calzado con cuatro gomas del compuesto más blando, le endosaba 11,4 segundos a Kopecky y 13,5 a Breen (1 segundo por km). En el caso de Monzón, que encajaba ya 28,9 segundos respecto al tiempo de Kubica, no parecía que montar las cubiertas de agua delante hubiera sido un descarado acierto.

 

Pero las combinaciones posibles de ruedas eran muchas y había más variables que analizar, por lo que sacar conclusiones sobre las prestaciones de unos y otros no era tarea fácil. Y eso que el reglamento particular de esta carrera contradecía al del Europeo y no permitía que se hicieran cortes extra a los neumáticos a mano, lo que ya multiplicaba exponencialmente las opciones. No lo permitía, al menos inicialmente…

 

En el caso de Monzón, ¿cuánta culpa de ese medio minuto tenían las ruedas, cuánta su falta de acoplamiento al coche y cuánta la competitividad del Mini RRC frente a sus rivales? Y en el tiempazo de Kubica, ¿hasta qué punto su Citroën DS3 RRC con motor 1.6 turbo y brida de 30 mm era netamente superior a los ya algo desfasados Skoda Fabia y Peugeot 207, con motores 2 litros atmosféricos?. Estaba claro que éstos son coches ciertamente críticos y cuyos motores deben exprimirse en lo alto del cuentavueltas. Pero en agua… ¿podían hacerlo “a placer” sus pilotos? En el caso de Kubica, lo prudente era establecer una suma de tres factores para explicar la rutilante demostración inicial: coche superior, monta de neumáticos acertada y pilotaje de cinco estrellas. Pero, por más que tuviera un buen coche y que hubiera acertado con las ruedas, no conviene pasar por alto que había que enfrentarse a esos tramos con dos pasadas, sin apenas experiencia en rallyes ni en notas, con un coche desconocido y “tirándose” sin piedad bajo la densa niebla de los aledaños de la cumbre de Moya, completamente mojado, además. Ese tramo es todo un clásico del automovilismo grancanario y los pilotos locales (Monzón a la cabeza) saben bien lo que es acometer la parte de subida de los Tilos de Moya cuando cae la niebla y la lluvia arrecia. Robert Kubica se enteró hoy por la mañana. Supo lo que es abordar zonas tremendamente delicadas y puntos emblemáticos como la “curva de la Josefa” o la del “Jardín de Corvo”. Pero apretó sin piedad para arriba y cruzó la meta con un registro que suponía haber rodado casi 2” por km más rápido que Luis Monzón, que se conoce cada milímetro del tramo como si fuera su casa… ¡Caray con el novato!

 

La demostración de Kubica continuó en la mojada segunda especial, donde les endosaba 22” a Breen y 26” a Kopecky. Ambos hubieran protagonizado una carrera muy reñida y emocionante… si Robert Kubica hubiera estado disputando el GP de Malasia… o si se hubiera quedado en casa. Pero lo cierto es que, ya imparable, amenazaba con infligirles a sus compañeros de viaje un castigo que no iban a olvidar tan fácilmente en su estreno como piloto del Campeonato de Europa de Rallyes.

 

En la tercera especial, completamente seca, Kubica montaba en el tren delantero las dos cubiertas de compuesto medio que llebaba en el maletero y volvía a marcar el scratch, esta vez con solo 8 décimas de segundo sobre Kopecky, 4,6 segundos sobre un Luis Monzón cada vez más confiado con su Mini y 7,4 segundos sobre Craig Breen.

 

Quedaba por ver si una vez pasados por la asistencia de media mañana y ya sabiendo lo que había en los tramos, Kopecky, Breen y Monzón serían capaces de contraatacar a Kubica. Si todos estaban más acertados en las montas, seguramente veríamos una medida más cercana de las fuerzas de cada uno…

 

Pero la medida que se vio no fue otra que la de Robert Kubica y su Citroën, que de nuevo se anotaban los mejores tiempos en las tres especiales del bucle y cerraba la segunda sección rebasando ya la barrera del minuto sobre un Jan Kopecky que estaba completamente resignado a su suerte. Kubica hizo una impecable gestión de las seis cubiertas con las que salió de la asistencia, trabajando con su copiloto en diferentes permutas que le permitieron afrontar cada uno de los tres tramos en las mejores condiciones posibles, dentro de la limitación de disponer de solo seis ruedas.

 

Así, en el primero montó dos cubiertas de mojado detrás y dos slick blandas muy cortadas delante. Se encontró con un coche muy difícil de llevar, con un tren delantero muy vivo y una parte trasera que se recalentó excesivamente, ya que el tramo estaba menos mojado de lo que creyeron. En vista de ese deficiente equilibrio, ya que Kubica incluso llegó a calificar el coche de “peligroso”, para el segundo tramo decidió recurrir a la opción de una monta “cruzada”. En esta ocasión, puso una de mojado en cada tren, en diagonal, y una de seco blanda en cada tren en la otra diagonal (ganó por 8” a Breen y por 12” a Kopecky). Por último, en el tercero decidió seguir fiel a la monta en diagonal, pero esta vez combinando dos duras sin cortes con las dos blandas con cortes, ya dando las últimas…

 

Los dos tramos que cerraban el bucle suponían dos nuevas victorias parciales de un Kubica que, no contento con la demostración de poderío de las secciones matinales, aplastaba de nuevo a sus rivales hasta el punto de que en los 25,8 km del penúltimo tramo de la jornada, Agüimes, le endosaba nada menos que 21,6 segundos al tercer clasificado, Craig Breen. Kopecky, dos veces ganador de este rallye, se aplicaba a fondo, pero ni con todo el riesgo imaginable conseguía batir a Kubica, quedándose a 1,1 segundos de su objetivo.

 

Por lo que respecta al campeonato de España, Monzón evolucionó a otro nivel con el Mini RRC en una jornada en la que la climatología “mató” a los Porsche de Fuster y Pons en las dos secciones de la mañana y los puso a merced de los ágiles Suzuki Swift S1600 de Joan Vinyes y Gorka Antxustegui e incluso del Citroën DS3 R3T de un inspirado Kike García Ojeda, que en las truculentas condiciones tiró de oficio y se plantó en la cuarta plaza al final de la jornada, por delante de toda una pléyade de Mitsubishi, teóricamente superiores a su montura. En un final de día muy fuerte, aprovechando las buenas condiciones de los dos últimos tramos, Fuster daba un potente estirón situándose a 15”8 de Pons, con la segunda plaza como objetivo prioritario, ya que quitarle el más de minuto y medio que le sacaba el líder, Monzón, era ya una empresa implanteable de no mediar problemas en el caso del grancanario.

 

Monzón terminaba la jornada con un sabor agridulce, de alguna manera decepcionado por no poder seguir el ritmo de la cabeza como lo había hecho el año pasado y por el pinchazo que le hizo perder mucho terreno en el quinto tramo, la segunda pasada por Artenara. Pero satisfecho por comprobar que el Mini es una opción muy buena para disputar el Campeonato de España con garantías de poder ganarlo, algo en lo que trabaja ya para estar en la siguiente cita y terminar de cerrar un programa que le permita abordar ese objetivo.

 

Después de pasarse todo el día como “escolta” de Monzón, Vinyes veía con desesperación como la correa del alternador le dejaba tirado en el último tramo, donde perdía más de un minuto con respecto a Enrique García Ojeda, aunque lo peor es que no conseguía llegar a la asistencia de final del día y se retiraba. Ojeda, muy feliz al terminar el día cuarto, recibía el jarro de agua fría de su exclusión de la carrera por haber pesado 4kg menos su coche en un control aleatorio de pesaje durante la etapa. Jonathan Pérez era el primer Mitsubishi clasificado en una jornada en el que uno de los favoritos en la Evo Cup de la firma japonesa, Dani Marbán, se veía muy perjudicado por algunas decisiones no precisamente muy inspiradas en materia de elección de neumáticos. Por último, José Antonio Suárez dominaba ampliamente la categoría R2 con su Ford Fiesta, en una carrera donde su más cercana alternativa, el local Marco Lorenzo, finalizaba la jornada a dos minutos y medio largos.

 

La segunda etapa del Rallye Islas Canarias arranca mañana sábado a las 9:00 hora local y comprenderá dos bucles compuestos por las mismas tres especiales. El ganador se concoerá hacia las cinco de la tarde.

 

Clasificación después de 8 tramos:

 

Campeonato de Europa de Rallyes

 

1º R. Kubica-M. Baran (Citroën DS3 RRC), 1:29:32.0. 2º J. Kopecky-P. Dresler (Skoda Fabia S2000), a 1:06.7. 3º C. Breen-P. Nagle (Peugeot 207 S2000), a 1:51.0. 4º J. Ancian-G. De Turckheim, a 2:43.8. 5º L. Monzón-J. C. Déniz, a 3:36.2.

 

Campeonato de España de Rallyes

 

1º L. Monzón-J. C. Déniz (Mini RRC), 1:33:08.2. 2º X. Pons-A. Haro (Porsche 911 GT), a 1:22.6. 3º M. Fuster-D. Cué (Porsche 911 GT), a 1:38.4. 4º E. García Ojeda-P. Marcos (Citroën DS3 R3T), a 2:25.6. 5º J. Pérez-F. J. Álvarez (Mitsubishi Lancer Evo X R4), a 2:39.9.

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