GP de Italia de F1: ¡¡¡¡¡ay,ay,ay,ay!!!!!!

Entre todas las cosas malas que ha traído la COVID-19 ha habido una, que desde el punto de vista profesional, ha sido la peor de los últimos años: no haber podido celebrar el podio de Monza como correspondía

José Mª Rubio

Carlos Sainz, entre la alegría y el hecho de saber que ha sido una oportunidad perdida
Carlos Sainz, entre la alegría y el hecho de saber que ha sido una oportunidad perdida

Esa tristeza y esa rabia seguro que es compartida por la familia de Carlos Sainz, habituales en Monza y por algún compañero que hubiera ido a la prueba italiana. Los miles de tifosi también se perdieron ver en el podio a su piloto de 2021, que habría levantado a las masas en esa recta siempre atiborrada de público. Esos también se perdieron algo extraordinario.

Pero si alguien sintió rabia en Monza, ese fue Carlos Sainz, y no la ocultó. Esos gritos de: “¡¡¡ay,ay,ay,ay”!!!!, en la vuelta de regreso a boxes al acabar, sonaban al sabor de algo que se queda inacabado. Es como si el campanu asturiano, ese primer salmón de la temporada, se te escapara entre los dedos cuando lo tenía ya en el anzuelo. Fue una ocasión de esas que hay que cogerlas al vuelo según vienen, porque pasará tiempo hasta que vuelva a presentarse otra parecida.

Viendo la televisión, y recordando el segundo puesto de Pedro de la Rosa en Hungría 2006, creo que no había parangón. Aquel de Pedro de la Rosa fue como un triunfo para él, sin embargo el de Sainz llevaba la etiqueta de la derrota en el sentimiento del piloto. Fernando Alonso siempre decía que el segundo es el primero de los perdedores, y aunque no se puede tachar a Sainz de perdedor ni mucho menos, su sensación tras la carrera era la de la ocasión perdida.

A lo largo del fin de semana del GP de Italia, Carlos Sainz fue la mayor y única alegría de Ferrari, y eso lo recordarán los hombres de Maranello. Su piloto del futuro, aunque tenga que lidiar con la estrella del equipo que será Charles Leclerc, dio todo un recital en Monza. Un recital que puso de manifiesto muchas cosas que antes Sainz no las ponía, y menos en un mismo fin de semana: entrenamientos libres en su línea de trabajo, dando el golpe en la mesa en la tarde del viernes; un sábado glorioso, concentrado, donde se pudo ver al mejor Sainz de su carrera deportiva, sacando la vuelta rápida al estilo Senna, en solo una vuelta, ahorrando juegos de neumáticos para utilizarlos mejor en carrera si hacía falta, entrando en la Q3 con solvencia y metiendo el clavo en la madera hasta el fondo en la calificación, sin ayudas externas vía rebufo, sin que hubiera sorpresas ni casualidades. Una calificación perfecta que le permitió salir tras Lewis Hamilton y llegar a la primera curva en segunda posición.

Accidente de Charles Leclerc, que provocó el segundo safety car
Accidente de Charles Leclerc, que provocó el segundo safety car

Seguro que a Sainz pensó: “ojala fuera esta la última vuelta” y así acabar segundo, pero lo mejor estaba por llegar. Kevin Magnussen tiene que generar ruido y dar que hablar no solo cuando se choca con alguien, sino también cuando se le rompe el coche. El danés aparcó su coche a la entrada al pit lane y provocó un jaleo que terminó con Hamilton y Giovinazzi sancionados, mientras Carlos lideraba una carrera por primera vez, pero la mala suerte quiso que el futuro compañero de Sainz, Charles Leclerc sufriera un fuerte accidente y eso arruinó sin duda la victoria del español.

Ya es mala suerte que un Ferrari estropee la primera victoria de un futuro piloto del equipo italiano, pero así son las cosas. Esas normas incomprensibles de la FIA de permitir ruedas nuevas para la segunda salida, cuando lo lógico sería que cada uno siguiera con las que llevaba y que no se pudieran tocar los coches, que debieran quedar en parque cerrado. Pero los designios de la FIA tienen cuestiones impenetrables e incomprensibles.

Sainz en su segunda salida  arrancó sexto y tenía por delante al grupo de los que no habían parado, más Giovinazzi y Hamilton. Sainz lo tuvo claro desde el comienzo y lo dijo por la radio: “nuestro rival es Pierre Gasly”. Era el que tenía un coche rápido, y para Sainz, Lance Stroll no parecía representar muchos problemas. Gasly era la obsesión de Sainz.

La remontada imposible es lo que dejó peor sabor de boca a Sainz, que era como un caballo al que se le va tirando del freno todo el tiempo. McLaren, que no nada en la abundancia, le debe una a Carlos Sainz. Tuvieron mucho miedo a que Sainz apretara en exceso y sucediera algo. Necesitaban los 18 puntos mucho más que Sainz la victoria. Esos 18 puntos son un dinero importante a final de temporada y no llegaron a dar al madrileño la oportunidad de exprimir a fondo la ayuda eléctrica, incluso corriendo el riesgo de quedarse un poco escaso al final, como le paso a Lewis Hamilton en Brasil, que dejó, precisamente a Gasly el segundo puesto el año pasado. Esas llamadas de Tom, su ingeniero, a Sainz para recordarle que no debía cometer fallos, que aguantara tranquilo, eran fruto de los nervios y porque no decirlo, de un poco de falta de confianza en Sainz.

Si el español hubiera sido de otra pasta, menos disciplinado y más egoísta sin pensar en el equipo del que se va a ir dentro de tres meses, más al estilo Max Verstappen, que va por libre en esas decisiones, a lo mejor hablábamos ahora de victoria o de error en los últimos metros de la carrera por intentar lo imposible.

Lo cierto es que Sainz se quedó con ese sabor agridulce de la no victoria, pero seguro que estaba orgulloso y contento de ver a Mattia Binotto al pie de podio aplaudiéndole. El de Ferrari estaba allí para llevarse la alegría del fin de semana, pero también para recompensar a Sainz con su apoyo y sobre todo estaba aplaudiéndose a sí mismo. Había contratado por fin a un piloto sensato, ganador, luchador, buen tío y sobre todo un hombre que hace equipo. Binotto seguramente que en sus explicaciones a la plana mayor de Ferrari (Camilleri) y a la del Grupo FCA (Elkan), entre los pocos argumentos positivos del fin de semana esgrimió el nombre de Carlos Sainz, para dar la nota positiva pensando en el año que viene. Saber que si tienen un coche capaz de estar en el podio tiene pilotos para ello. Aunque a priori haya un primer piloto en el equipo, sabe que tiene otro que estará ahí, para ganar carreras en cuanto pueda, y que si las cosas se presentan favorables, no dudará en ocupar el primer cajón del podio mientras le permitan luchar por ello.

Mattia Binotto aplaude a Sainz. Fue su única alegría del fin de semana
Mattia Binotto aplaude a Sainz. Fue su única alegría del fin de semana

Carlos Sainz ha demostrado a Ferrari que tiene hambre y madera de campeón, que saben que puedan contar con él, tanto para hacer equipo como para ganar carreras y que va a luchar con el monegasco para ponerle las cosas complicadas, sin llegar a sacarlo de la pista, pero que no se despiste, que mientras haya opciones de algo grande, en Ferrari tendrán que contar con él hasta que las matemáticas digan lo contrario.

Ahora la pelota esté en el tejado de Ferrari. Saben lo que han “comprado”, que no se han equivocado, y solo hay que dar material competitivo a los dos para volver a subir a lo más alto del podio. El orden se lo ganaran en pista, y ahí Sainz va a llegar muy bien preparado.

Carlos Sainz comparte con Fernando Alonso también el hecho de haber estado en las dos últimas carreras de la historia en las que ha habido dos salidas. La última vez que hubo una carrera con dos salidas fue en Bélgica en 2001 y Fernando Alonso no llegó a tomar esa segunda salida ya que había roto el coche antes, por lo que legalmente no participó en esa carrera. Sainz al contrario fue segundo.

El Minardi de la época son los cimientos del Alpha Tauri que ganó en Monza, salido de las mismas paredes de Faenza que el coche de Alonso en 2001.

Pierre Gasly fue el escollo en esta carrera, y es que Sainz ya comparte con el francés formar parte de los podios más jóvenes de la historia de la F1, el primero es el de Brasil 2019 y el de este fin de semana pasado es el tercero más joven.

El del GP de Italia 2020 ha sido el tercer podio más joven de la historia
El del GP de Italia 2020 ha sido el tercer podio más joven de la historia

Estos son los podios más jóvenes de la historia:

GP                          Edad media            

Brasil 2019   23 años 8meses 23 días     Verstappen/Gasly/Sainz

Italia 2008    23 años 11 meses 16 días  Vettel/Kovalainen/Kubica

Italia 2020    24 años 2 meses 1 día         Gasly/Sainz/Stroll