Fórmula 1: el halo salvavidas

El impresionante accidente sufrido por Romain Grosjean demostró una vez más que Charlie Whiting tenía razón al imponer en halo. No será bonito, pero es necesario y sirve para muchas cosas.

José Mª Rubio

Charlie Whiting nos explicó cómo se estaba desarrollando el halo
Charlie Whiting nos explicó cómo se estaba desarrollando el halo

De los accidentes se aprende y mucho. La FIA ha aprendido de cada accidente, Ya fuera del de Senna, el de Ratzenberger, o de los recientes de Spa en lo que estuvieron involucrados el propio Romain Grosjean, Charles Leclerc, Fernando Alonso y por supuesto del último en Baréin.

La enseñanza de Bareé fue que el halo no solo salva vidas en los vuelcos, como el de Lance Stroll el domingo, sino que puede ser un salvavidas en cualquier situación. En el accidente de Fernando Alonso en Australia en 2016 aún no había halo, pero le hubiera venido bien al asturiano esa protección extra, ya que ayer Romain Grosjean demostró que salir de ahí no es tan complicado como pudiera parecer. 

Lamentablemente para muchos llegó tarde el halo. El primero que despertó las alarmas fue el hijo de John Surtees, Henry, que falleció cuando le golpeó la rueda de otro participante en la carrera de F2 en Brands Hatch en 2009. Sin embargo los estudios de la protección se aceleraron mucho tras el accidente de María De Villota el 3 de julio de 2012. Esa semana era el Gran Premio de Gran Bretaña y Charlie Whiting el 6 de julio, en su despacho de Silverstone, nos abrió el ordenador y nos mostró las pruebas y los videos de cómo se lanzaba una rueda sobre un halo  y la protección que iba a suponer en ese tipo de accidentes. Nunca pensó que las aplicaciones iban a ser tantas y que iba a salvar vidas, ya desde su aparición, en muchas circunstancias impensadas.

Tres días después del accidente de María de Villota nos explicaba los avances con el halo
Charlie Whiting explicando el funcionamiento del halo

En Baréin el halo convirtió el monocasco del Haas en una auténtica fortaleza, el ariete en que se convirtió el monoplaza traspasando las protecciones como mantequilla aguantó mejor gracias al halo, que sin duda evitó que la bionda cortara la cabeza del piloto francés.

El halo llegó tarde

Lamentablemente el halo llegó tarde para muchos, pero esas víctimas trabajaron sin querer para otros compañeros que vinieron después. Sin duda accidentes de fatales consecuencias como los de Surtees o María hubieran quedado en sustos como el de ayer o los de la primera curva de Spa. Sin embargo probablemente al último muerto en competición, Anthoine Hubert, quizás le hubiera venido bien otro tipo de protección. Ayer el monocasco aguantó todo, y sin embargo ni el del francés ni el de Juan Manuel Correa aguantaron lo que debieran. El de Correa se partió dejando los pies al aire, como si hubiese sido de los antiguos de aluminio y el de Anthoine Hubert no soportó el impacto lateral. Se supone que la FIA habrá aprendido de ellos, porque el informe que dieron en su momento fue simplemente un informe detallado de la llegada de auxilios y poco más.

Juan Manuel Correa se recupera y quiere volver a la competición. Lo hará probándose en la F3, previsiblemente con el equipo ART, en cuanto esté completamente recuperado, para ir tomando el pulso de nuevo a las sensaciones de carrera. Un paso atrás para saltar más lejos. Para ello está siguiendo un programa intensivo de preparación, ya le han retirado los anillos de su pierna derecha y las lesiones del tobillo avanzan bien, pero lleva más de un año de recuperación. El americano está siendo un ejemplo de abnegación y determinación digno de admirar.

Aquí se puede ver cómo avanza la recuperación de Juan Manuel Correa

https://www.youtube.com/watch?v=x7moWPcv4ko

 

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