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El gran “padrino” de la F1: la historia de Ecclestone (fotos)

Bernie Ecclestone fue el hombre que llevó a la F1 a ser lo que es hoy, que hizo ricos a los jefes de equipo, y a él mismo… y que anoche fue cesado. Esta es toda su historia en la F1.
José María Rubio.

Twitter: @autopista_es -

El gran “padrino” de la F1: la historia de Ecclestone (fotos)
El gran “padrino” de la F1: la historia de Ecclestone (fotos)

Bernie Ecclestone es ahora un hombre entrañable, un señor mayor que no se muerde los labios a la hora de comentar cualquier cosa relacionada con la F1, y que anoche fue cesado por la nueva compañía que posee la mayoría de las acciones de la competición, Liberty Media. Durante años, desde su pedestal del paddock, observó y controló todo absolutamente todo en la Fórmula 1. Fue como el gran “Padrino” cuyas de cisiones nunca se pusieron en tela de juicio. Fue respetado y al mismo tiempo temido por muchos, y odiado también por otros cuantos. Todos pasaron siempre por su oficina antes de tomar cualquier decisión, se le consultó todo, desde la publicidad hasta como tenían que estar sentados los pilotos en la conferencia de prensa. No se le escapó jamás ningún detalle, básicamente porque se los contaron todos.

En sus últimos años Ecclestone fue un gran “fan” de Vettel, y el alemán supo ganárselo pasando horas jugando al backgammon. En la organización de la F1 nada pasó por casualidad, siempre hubo una mano que  dirigía y controlaba, de ahí que la sucesión de Bernie no sea fácil y preocupe mucho más de lo que desde fuera se pueda imaginar. Ahora todo el mundo piensa que, sin  Bernie, no habrá F1 de la forma en que la conocemos actualmente. Las luchas de poder que se van a producir.

Cuando se comenta que Bernie se llevó la gran parte del pastel de la F1, no se falta a la verdad, pero supo también colocar sus empresas y las de sus amigos estratégicamente, y sobre todo hizo ganar mucho dinero a los propietarios de los equipos. Siempre he sostenido que en ese reparto hubo una premisa. Si había un presupuesto de diez para hacer correr el coche, el propietario se metía cinco al bolsillo y el resto para “echar carreras”. Ha sido así desde siempre, por eso nadie se ha quejado del reparto y de lo que se llevaba de Bernie. Ahora, sin ser igual, la situación es muy similar.

Bernie fue siempre un hombre fiel a sus amigos e implacable con sus enemigos o con quien le defraudó. Le gustaba la tradición en la F1, respetó los galones de todos, valoró la experiencia de cada uno de los integrantes del circo. Supo quién apoyaba su forma de hacer, y con ese nunca tuvo un no definitivo. Sus antiguos empleados en Brabham estuvieron por ejemplo colocados estratégicamente en la F1, Charlie Whiting, Herbie Blash, o el responsable de todo el área de TV.

Bernie EcclestoneA lo largo de su vida las cosas no le han sido fáciles, pero supo salir airoso de todos los reveses que le fueron dando las carreras… incluyendo el último con el secuestro de su suegra. Las muertes de dos de sus pilotos en el inicio de su carrera como manager,  Lewis-Evans y el austríaco Jochen Rindt, le marcaron bastante, pero no le apartaron de las carreras, sino que le llevaron a dedicarse con más fuerza a la F1, comprando Brabham en 1972 y comenzando su ascensión e iniciando el negocio de la F1 a gran escala. Bernie entendió que la fuerza del campeonato la tenían los equipos, y esa fue su premisa a lo largo del tiempo. Mantener un núcleo duro, inicialmente formado por los artesanos ingleses, frente a Ferrari, y posteriormente reuniendo a todos bajo su paraguas, Ferrari incluido, aunque sin tener mucha simpatía por los italianos, fundamentalmente porque le hacían sombra en algunos aspectos. Cuando consideró que alguien tomaba demasiado poder, como el que comenzaron a tener los grandes fabricantes, que pensaron en oponerse a Bernie, supo hábilmente “cargárselos” de la F1. El único que quedó fue Mercedes, y está controlado por su amigo Lauda, que llegó ahí gracias a que Bernie convenció a Hamilton para dejar McLaren, siendo esa la gran baza de Lauda en su desembarco en la marca de la estrella.

Bernie aprobó todo, hasta los pases de la parrilla de salida. Las negociaciones, incluso de una radio, las llevó directamente, regateando el canon a pagar hasta que se aceptaba una cifra. Entonces aquello “iba a misa”. Pudo haber radios que pagaban 6 y otras 60, en función de su audiencia y en la habilidad en la negociación con Bernie. Fue sin duda el gran “padrino”, que te hablaba al oído, casi susurrando, y el mejor amigo de sus amigos, bajo cuya dirección la F1 ha alcanzado los mayores logros mediáticos. Como en las grandes empresas familiares, cuando el gran jefe deja el mando, la guerra de sucesión da al traste con el negocio familiar. Lo veremos.

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