Prueba clásica: Volkswagen Escarabajo Sedán, Sunroof y Cabriolet

Según avanzaba la década de los cincuenta, el precio de compra de los Volkswagen iba bajando, al mismo tiempo que aumentaba su producción y mejoraba su equipamiento. En aquellos años fue cuando se gestó su prodigioso liderazgo mundial.
I. Sáenz de Cámara. Fotos: Classic Lane -
Prueba clásica: Volkswagen Escarabajo Sedán, Sunroof y Cabriolet
Prueba clásica: Volkswagen Escarabajo Sedán, Sunroof y Cabriolet

Ahora, cuando se prestan a cumplir sus primeros sesenta años de vida, hemos reunido a estos tres Volkswagen, que corresponden a las tres variantes que se fabricaban por entonces. Pertenecen además a la época en que el constructor de Wolfsburg sólo tenía este modelo en su gama de turismos, lo que propició que en cada país lo apodase a su manera. Y como eso de ‘volsvaguen’ quedaba demasiado extraño, enseguida se comenzó a conocer al modelo como Beetle, Coccinelle, Maggiolino, Fusca, Vochito o, entre nosotros, Escarabajo.

Con puntualidad británica, los relucientes escarabajos que ilustran este artículo llegaron al lugar convenido, en la zona barcelonesa de Montjuic. Después de los saludos habituales, la vista se nos iba a los coches, que, aunque corresponden al mismo modelo y a épocas muy cercanas, mantienen diferencias entre sí.

Volkswagen Sedán, Sunroof y Cabriolet

Comenzamos ojeando el sedán verde, fabricado el 11 de noviembre de 1953 y que, después de los habituales meses con placas provisionales, fue matriculado en Barcelona el 28 de abril de 1954. La carrocería conserva su tono de pintura original, de color Atlantic Green, y en su frontal llama la atención el faro antiniebla único, situado al lado derecho. Al igual que a sus otros dos compañeros de marca, le favorecen sus neumáticos Firestone de banda blanca, en la medida de serie 5.60 x 15 y suministrados por la empresa Retrotyre. A cambio, estas ruedas tan atractivas sólo piden una limpieza de vez en cuando. También destaca en su exterior la antena del autorradio, así como los intermitentes de tipo flecha en el montante central y los refuerzos laterales cromados, instalados en la zona inferior de los pasos de rueda.

A instancia de su dueño, señalaremos que sus dos escapes traseros no corresponden a la época de este coche. Sin embargo y en palabras suyas, ‘me gusta el sonido cristalino de estos escapes’, así que nada que objetar, que el propietario es el propietario. Con la puerta del lado izquierdo abierta, un vistazo al interior antes de entrar y acomodarse. Aunque parezca increíble, la tapicería de los asientos es la de origen y pone de manifiesto tanto la calidad de materiales como el cuidado con que sus dos únicos propietarios van tratando a este ejemplar.

Volkswagen Sedán, Sunroof y Cabriolet

En el salpicadero, un extra poco común en 1953 como era el indicador de nivel de gasolina, cuando la gran mayoría de los escarabajos de entonces se conformaban —al estilo motociclista— con una llave de paso que incluía la posición de la reserva. Un reloj horario VDO destaca en el centro del tablero, acompañado de los altavoces del autorradio Blaupunkt que va situado debajo, con sus teclas de las presintonías de color marfil. Completan el conjunto un cenicero, una guantera en el lado derecho y una empuñadura para que el acompañante se sujetase, en un tiempo en que no había cinturones de seguridad.

Un giro a la llave de contacto, que está colocada en la mitad derecha del salpicadero y pulsar el botón de arranque, en el lado izquierdo. Como el motor ya está caliente, no hace falta pisar la ruedecita que oficia de pedal de gas y, tras dos segundos interminables con el pulgar presionando, el bóxer 1100 comienza a dejarse oír. Sin armar escándalo, porque su relación de compresión de 5,8:1 no es para tanto, iniciamos un recorrido con la tranquilidad que permite la hora temprana de una mañana de domingo. Sin apenas tráfico, el escarabajo rueda en tercera a 50 km/h aprovechando su buen par motor a regímenes bajos y casi medios. Porque altos, lo que se dice regímenes altos, no los tiene este propulsor que da la potencia máxima a 3.300 vueltas y tiene fijado su par máximo a 2.000.

En este uso urbano sin atascos ni semáforos, el Escarabajo se desenvuelve con una agilidad inesperada para sus cuatro metros largos de longitud. Ayudan en ello la dirección ligera y algo rápida, un cambio de marchas más preciso de lo común por entonces y un peso total en vacío de 715 kg. Eso sí, la visibilidad no es como la de un utilitario actual y los frenos requieren una mayor anticipación ante los imprevistos.

De regreso al punto de partida, es el turno del modelo Sunroof, de color Pastel Green y correspondiente al tipo 11G, que posee de serie un techo corredizo de gran tamaño. Para plegar el techo y que entre la luz, basta con girar una manivela y empujar la lona hacia atrás, así de sencillo. Su matrícula definitiva de Madrid es ya de 1955, pero estamos ante una unidad fabricada en junio de 1953, sólo tres meses después de la introducción del Volkswagen provisto de luneta trasera ovalada.

Volkswagen Sedán, Sunroof y Cabriolet

También dispone de un faro antiniebla Bosch, de diámetro algo mayor y que haría más llevaderas a su primer dueño las excursiones familiares al Pirineo. Por lo demás, su exterior responde a un Sunroof de absoluta serie, sin accesorios anacrónicos. Y en el puesto de conducción, ya con el techo plegado, genera optimismo la luminosidad que penetra en el habitáculo. Esta unidad dispone de un antirrobo que bloquea el volante, por lo que la llave de contacto está en un lugar bastante más cercano al conductor, a la derecha de la columna de la dirección.

En un vistazo a nuestro entorno, sólo el volante y el asidero del acompañante parecen expresar, en su actual estado de conservación, que tienen detrás seis décadas de vida activa y que su actual propietario tiene el buen gusto de mantenerlos antes de sustituirlos por otros similares a estrenar.

Como toda instrumentación, tenemos el velocímetro graduado hasta 120 km/h y el cuentakilómetros. Pero al poseer un motor refrigerado por aire y de acreditada robustez, en la medida en que el aceite del motor esté a su nivel, haya gasolina en el depósito y la correa de la turbina de ventilación tenga la tensión adecuada, podemos estar seguros de tener información más que suficiente.

Volkswagen Sedán, Sunroof y Cabriolet

De nuevo, a pulsar el botón de arranque, que en esta unidad tiene desde atrás como respuesta el sonido más suave del único escape. Ya en marcha, la forma de moverse es muy parecida, con la pequeña diferencia de que el motor es algo menos sonoro y de distinto timbre por llevar el escape de origen. Ahora bien, en la mañana clara de un invierno mediterráneo, llevar el sunroof abierto y la calefacción suave resulta placentero, tanto por la temperatura interior que se consigue como por el optimismo que provoca rodar con el cielo por techo.

Nos queda el ejemplar más difícil de encontrar, ya que por nuestros lares apenas hay Cabriolet Karmann de aquellos años. Con la unidad que aparece en las imágenes, su dueña alemana y casada con un español circuló por nuestro país desde 1954 hasta 1961... con sus placas germanas de origen. Fue este último año cuando, ante la amable insistencia de un agente de la recién creada Guardia Civil de Tráfico, la propietaria accedió a matricular adecuadamente su cabriolet, motivo de que su placa coruñesa sea siete años más moderna que el coche.

Esta unidad se produjo en junio de 1954, razón de que disponga ya del motor de 1.192 cc que tenían los Escarabajo desde el 21 de diciembre de 1953. Con su carrocería pintada en los tonos Dolphin Grey y Pearl White, llama la atención el capó trasero, cuyas rejillas de ventilación van en su interior para evitar que queden demasiado cerca del cubrecapota. Su único detalle externo que se aleja de la originalidad son los cuatro tubos de escape, suministrados por Abarth y que van acompañados de un kit Richter de carburación doble. Gracias a esta preparación de la época, el motor ganaba 10 CV suplementarios desde los 30 CV oficiales, que seguramente ayudan a compensar los 65 kg adicionales de peso y la pérdida en aerodinámica de la carrocería cabriolet Karmann.

Volkswagen Sedán, Sunroof y Cabriolet

Su volante Petri de tipo banjo es un accesorio de la época difícil de encontrar, acorde con un habitáculo en el que los asientos y los guarnecidos están tapizados en cuero rojo. También esta unidad tiene antirrobo en la dirección, más un reloj horario a la izquierda del velocímetro, mientras que los ocupantes de las plazas traseras tienen a su disposición sendas manivelas para subir o bajar las ventanillas. Otra particularidad es el retrovisor interior regulable, para adaptar nuestra visión según esté la capota abierta o cerrada.

Nos ponemos en marcha con la capota plegada y las cuatro ventanillas subidas, con la sorpresa de que apenas entran remolinos de aire al habitáculo. Así que ya sabemos, habrá que bajar las ventanillas si queremos despeinarnos. En efecto, se aprecia la mayor potencia del motor y el sonoro petardeo de los cuatro escapes, por mucho que en un paseo urbano relajado y a bordo de un cabriolet no entusiasme demasiado la idea de jugar a las carreritas.

¿Quizás otro día en un circuito? De todos modos, este descapotable Karmann de cuatro plazas exhibe más encantos que sus compañeros de artículo: por su carrocería abierta tan poco común, por su motor de mayor cilindrada y por tener una preparación de época.

En definitiva, en estos Volkswagen hemos tenido ocasión de ver lo iguales y lo distintos que pueden ser tres ejemplares en muy buen estado y de una edad similar, elaborados cuando el despegue comercial del modelo estaba llegando ya a los cinco continentes.

Volkswagen Sedán, Sunroof y Cabriolet

Epílogo

Construidos con solidez y concebidos con el rigor técnico de Ferdinand Porsche, estos Volkswagen de 1953/1954 poseen el encanto de su conservación envidiable. Aunque un vistazo a su ficha técnica hará pasar página a los amigos de las prestaciones elevadas, cabe señalar que los escarabajos, a su crucero tranquilo de 80-90 km/h, también llegan al punto de destino. Simplemente, la cuestión es cambiar de mentalidad, para disfrutar de un clásico que no tiene problemas con la aguja de la temperatura del agua, pero que pide una conducción pausada. Al fin y al cabo, estamos hablando del Coche del Pueblo, de un vehículo sencillo, duradero, de óptima relación precio-calidad y creado para que millones de personas accediesen a su primer automóvil.

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