Volkswagen Golf Cabrio MK1

En una época de estrangulamiento creativo, la versión descapotable del ya popular Golf marcó el camino a seguir en un sector casi descartado por los grandes fabricantes. Y como su soberbio hermano el GTi, pide ya un lugar de privilegio en el garaje.
Autopista -
Volkswagen Golf Cabrio MK1
Volkswagen Golf Cabrio MK1

Hace cinco años describíamos en esta misma sección «Futuro Clásico» cómo la revolución del Golf GTi MkI sacudió el sector de las berlinas de gran serie de tipo medio. Aquella versión se constituyó entonces en paradigma del deportivo popular y estableció un hito, en cuanto a comportamiento en carretera y prestaciones, que aún sigue marcando la referencia. Pues bien, volvemos a aquellos términos para presentar otra versión de esa misma familia, que si bien de un modo más discreto, pide paso ya como coche coleccionable: el Golf Cabriolet.

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Exacto: el éxito y el carácter de mito que alcanzó el GTi ayudaron y arrastraron como un torbellino al resto de la gama Golf. A unos más que otros, claro es. En el caso del cabrio, aparecido tres años más tarde, en 1979, el acicate que suponía su carrocería abierta permitía augurarle una carrera comercial brillante y, más aún, un hueco entre ese tipo de coches que tarda tiempo en pasar de moda, y que cuando lo hace, se asoma entre las siguientes generaciones como alternativa diferente, fuera de la norma y de lo socialmente establecido.

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Haciendo un poco de memoria nos remontamos hasta 1973, año del descalabro económico que convulsionará, entre otras, a la industria automovilística. Principalmente, ese tipo de automóvil, considerado de capricho, vio como su futuro se ennegrecía radicalmente a consecuencia de la crisis del petróleo. Los fabricantes arrinconaron en los talleres los proyectos de cupés superdeportivos y de descapotables, en aras de dar con la berlina más económica -en el amplio sentido del término- y mejor adaptada a las necesidades básicas de locomoción que el cliente requería.

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Los descapotables casi llegaron a desaparecer de los catálogos. Pero en su caso, además de las cuestiones económicas y energéticas, se sumaban las severas medidas de seguridad impuestas por ley a este tipo de vehículos en Estados Unidos, su mercado preferente. Apenas los postreros y descafeinados MG B, Triumph TR6 y TR7 y Morgan , y los Alfa Romeo y Fiat Spider soportaron el envite. De aquéllos sólo el Alfa y el Morgan perduraron.

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Y cómo no, ahí se mantenía incombustible y eterno el Volkswagen cabrio, construido ininterrumpidamente desde 1949 por Karmann. Era demasiado tiempo o eso parecía, porque en 1976 este carrocero de Osnabrück presentó a los de Wolfsburg un prototipo descapotable sobre la base del Golf, y tres años después, el Escarabajo le cedía paso en la cadena de montaje.

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p> Como hiciese antes el GTi, el Golf Cabrio MkI marcó un estilo y se convertía en el primer descapotable derivado de un turismo bestseller, y como tal, heredaba sus comodidades, amplitud (4/5 plazas) y economía, y de rebote un aval comercial inmejorable. Respecto a esto último, las siguientes cifras hablan por sí solas: 14 años en producción sin cambios sustanciales -sobreviviendo inalterado a la regeneración de la berlina en 1983 (Golf MkII)- y casi 400.000 unidades vendidas.

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