Coches para el recuerdo: VW Golf GTI - GTI 16v Mk2

A diferencia del primer VW Golf GTI, el segundo ya tenía una gran competencia y, por tanto, más elementos de comparación. Ningún rival lo superaba si se sopesaban todas las variables.
Motor Clásico.

Twitter: @autopista_es Fotos: Israel Gardyn. -

Coches para el recuerdo: VW Golf GTI - GTI 16v Mk2
Coches para el recuerdo: VW Golf GTI - GTI 16v Mk2

El Volkswagen Golf GTI Mk2, sin ser un deportivo radical, resultaba agradable de conducir en toda circunstancia, como coche de diario y también a ritmo rápido por carreteras de curvas. No era duro de suspensión, no tenía reacciones que resultaran difíciles de controlar y no requería llevar el motor en un régimen alto. Sin estas características propias de los deportivos más extremos, seguía siendo veloz cuando las curvas se sucedían rápidamente. Un Opel Kadett GSi tenía mejores prestaciones y un Peugeot 309 GTi era más ágil y, sin embargo, el VW Golf GTI seguía siendo muy apetecible.

Era un coche que permitía entrar frenando en las curvas y con el que se podía acelerar fuerte pasado el vértice. Todo ello sin necesidad de recurrir a una suspensión dura o seca. Uno de los secretos del primer Volkswagen Golf era un bastidor más rígido del que solían tener los coches de su tamaño en los años 70. En la segunda generación seguramente seguía existiendo esa ventaja.

Volkswagen Golf GTI Mk2El Golf GTI Mk2 Tenía empuje a medio régimen y un buen tacto del acelerador. Además, los desarrollos eran cortos, daba la velocidad máxima unas 400 rpm por encima del régimen de potencia máxima. Unas relaciones de cambio así no hacen que el coche acelere más en cualquier intervalo de velocidad, pero en este caso permitían utilizar la tercera en carreteras relativamente lentas con una buena reserva de aceleración.

Llega el VW Golf GTI 16v

Al saber que habría una versión 16v con un motor más potente muchos nos hicimos en su momento ilusiones. Un comentario habitual entonces era: “¿Cómo iría un Golf con el motor del Kadett?”. Ello da idea de lo que le faltaba al Golf con relación a la competencia: más empuje. Entendimos que el nuevo motor de 16 válvulas le daría esa garra. Pues no.

El Volkswagen GTI 16v tenía un tacto más deportivo que el GTI original debido a una altura de carrocería rebajada 10 mm, distintos muelles, amortiguadores y estabilizadoras y mejores frenos, con pistones más grandes y mejor ventilación. La imagen clásica del Golf GTI en curva «levantando pata» (con la rueda trasera interior en el aire) era aún más característica en el GTI 16v (si bien en cierto que en las fotos para las revistas se forzaba un poco, ahuecando donde el fotógrafo estaba apuntando). Es decir, como deportivo, el 16v ganó por tener una mayor precisión en la trayectoria y más agilidad.

El motor, en cambio, resultó un poco decepcionante. El desarrollo de la nueva culata fue un apaño. La decisión de mantener intacto un bloque más bien estrecho condicionó el diseño de la culata. Las válvulas están dispuestas en «media V», ya que las de admisión tienen una inclinación de 25º pero las de escape eran perpendiculares para que la culata no fuera demasiado ancha. La cámara de combustión, por tanto, no es hemisférica sino que tiene forma de cuña.

Volkswagen Golf GTI El resultado fue uno de esos motores de los 80 que extendieron la falsa idea de que un 16 válvulas no podía ser elástico. A veces una solución técnica de compromiso y alejada de lo teóricamente ideal funciona. En este caso no fue así. El motor del GTI 16v no es elástico, al superponer las curvas de par motor del 8 y el 16 válvulas, se veía que la del primero estaba más alta a bajo régimen. La del 16v se mantenía lo suficiente para llegar a esos 139 CV teóricos. Esa falta de elasticidad relativa se compensaba en parte con un desarrollo final aún más corto que el del GTI, aunque adecuado al régimen de potencia máxima del motor. Con 31,7 km/h en 5ª, daba la velocidad máxima casi en el régimen de corte de inyección.

Al automovilista de hoy le puede parecer raro, pero entonces no lo era. Si un coche no llegaba a la velocidad máxima en la quinta de una caja de cinco, se decía que era de «4+E». Hoy es relativamente normal no llegar a la máxima en la marcha más larga. Con todo, el motor del GTI se sentía falto de empuje y muchos se volvieron a hacer la pregunta: “¿Cómo iría un Golf 16v con el motor del Kadett 16v?”.

Para quien buscara un tacto deportivo, el 16v ganó mucho con relación a la competencia. Era casi tan ágil como un 309 GTi, pero menos brusco. Con relación al Kadett 16, ganaba en precisión en la entrada de la curva y en motricidad. Un Escort XR3i o un Renault 11 Turbo quedaban tan lejos en cualidades dinámicas como lo estaban en precio. El Golf costaba, como mínimo, un 50 por ciento más que la competencia. La cosa mejoró aún más cuando estuvo disponible la dirección asistida, contra la que todavía había prejuicios porque desnaturalizaba a un deportivo (paparruchas).

Otra cualidad sobresaliente del Golf (con las válvulas que fueran) es su calidad de construcción. El interior es sencillo pero bien hecho y, entonces, todavía se podía ver que Volkswagen hacía bien el trabajo, especialmente al mirar en el vano motor o subir el coche a un elevador. La cantidad de Golf que han sobrevivido y su estado actual es un indicio de esa calidad, aunque también hay que tener en cuenta que siempre ha sido un coche apreciado y normalmente lo han cuidado más que a un Ford o a un Renault.

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