Alfa Romeo Giulia Sprint GTC

El denominado «espíritu Alfa» existe, no hay duda. Y este cabriolet corrobora una duradera tradición en la marca italiana por fabricar deportivos cuya mejor definición es no dejar indiferente a nadie. Carrozzeria Touring modificó el coupé de Bertone, lo hizo descapotable, pero mantuvo la esencia: ser rápido, equilibrado e indiscutiblemente sugerente.
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Alfa Romeo Giulia Sprint GTC
Alfa Romeo Giulia Sprint GTC

Tras los preámbulos necesarios en todos estos motores de Alfa, a fin de que los líquidos lleguen a todos los puntos, alcancen la temperatura óptima y sea larga la vida de los órganos en movimiento, llega el momento de empezar a descubrir qué hay de cierto de la leyenda y el espíritu del Biscione. Sin duda, el sonido, en ningún caso estridente, pero sí grave, aporta pistas. Luego, la práctica me revela lo que ya intuía. El motor gira con alegría desde casi el ralentí, aunque es a partir de las 3.000 vueltas, régimen en el que este biárbol desarrolla su momento de par máximo, cuando se desencadena el carnaval de las pasiones.

Con capacidad para transmitir hasta 106 CV a 6.000 rpm, este motor sube de vueltas con una elasticidad y una progresividad sorprendentes. Ello se traduce en unas aceleraciones tanto más alegres cuanto mayor sea la habilidad del conductor en engranar la relación del cambio adecuada. Por supuesto, éste último ayuda a que sea más fácil. Para empezar, el selector tiene unos recorridos cortos y precisos; y a ello se suman unos desarrollos finales bastante cerrados entre sí. Bien utilizado, con oído y buen talante, los cambios pueden sucederse rápido. Sólo así es posible conseguir registros como los siguientes: 12 segundos en alcanzar los 100 km/h y 28 los 140. Aunque se puede recurrir a la fuerza de recuperación del propio motor y acelerar de 40 a 80 km/h en quinta en sólo 18 segundos, y en 36 hasta los 120 km/h. ¿Tal vez recuerden haber visto estas cifras en las fichas técnicas de coches actuales? Seguro que sí.

Auténtico corazón de atleta, el motor biárbol de los Giulia es garante de altas prestaciones. Pero más ilustrativo que sus 106 CV en sí, es la suavidad y el vigor con que sube de vueltas desde casi el régimen de ralentí. Por supuesto, el bastidor está con perfecta consonancia con estas prestaciones.

No hace falta, sin embargo, exprimir al máximo las posibilidades del motor para descubrir la capacidad de este Giulia para rodar veloz y seguro. El trabajo conjunto de los sistemas de suspensión, dirección y frenos hacen de él un vehículo fácil de conducir. Las dos primeras ofrecen un compromiso entre confort, tracción, apoyo, guiado y control propio de deportivos de mayor consideración. Y no sólo se comporta así en trazados llanos, donde puede mantener cruceros de 140 km/h con el motor girando a 4.300 vueltas; en zona de curvas enlaza una tras otra con suma eficacia, sin menoscabo de la comodidad de los pasajeros. En este sentido, la carrocería no acusa en exceso las fuerzas de torsión en giros pronunciados, poniendo de manifiesto el buen hacer de Touring.

Respecto al último apartado, el de frenos, el esquema de discos Dunlop en las cuatro ruedas, con servofreno por depresión, detiene esta mole de una tonelada de peso en un espacio razonable comparándolo con vehículos actuales, y superior en referencia con los de su época. Apuntaremos que, circulando a 100 km/h, puede pararse del todo en sólo 36 metros.

Terminaré este artículo contextualizando al Giulia GTC como vehículo de colección. Desde el punto de vista histórico, posee un valor añadido porque, como ya indiqué, su producción fue corta. Mil ejemplares son una ínfima parte de la tarta que generaron los más de 200.000 Giulia coupé fabricados. Sin embargo, la otra cara de la moneda la pone precisamente el valor crematístico. En buen estado, la cotización de este cabriolet puede rondar los 18.000 euros. A su favor juega el amplio mercado de repuestos de nueva factura que está originando en la actualidad la gama coupé.

En cuanto a su mantenimiento, tampoco requiere cuidados más severos que las versiones cerradas. El motor, siempre que se atienda con rigor su cuadro de inspecciones periódicas y el lapso de calentamiento recién arrancado, es robusto y puede superar los 150.000 km sin presentar averías. En cambio, sí ha de prestarse especial atención a la carrocería y a posibles brotes de herrumbre. A los puntos típicos de acumulación de humedad, como son los bajos de la plataforma, los pasos de ruedas y el travesaño donde van anclados los elementos de la suspensión delantera, en este cabrio han de sumarse los huecos que deja desprotegidos el mecanismo de arquillado de la capota.

En definitiva, el Giulia GTC, un modelo de poco predicamento, aúna a las muchas virtudes de los coupés Bertone, en cuanto a deportividad, comodidad, fiabilidad y seguridad se refiere, un estilo singular, provocador y muy Alfa. ¿Me habrá infectado tan temido virus?

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