Sordo se hace con la última prueba de la temporada

El cántabro Daniel Sordo puso el broche a la temporada 2004 con una nueva victoria. El piloto de Citroën se mostró intratable sobre los rapidísimos tramos del Rally de Madrid y subió a lo más alto del podio.

Pocas cosas quedaban por decidir en el Rally de Madrid, última prueba del Nacional de Asfalto. El título de pilotos ya estaba en manos de Alberto Hevia (Renault Clio S1600), Pedro Burgo se había hecho con la victoria en el Grupo N en Málaga –de hecho, ni siquiera participó en la cita madrileña, aunque sí se pasó por alguno de los tramos- y Peugeot ya había conseguido el Campeonato de Marcas. Sólo quedaba por ver quién sería el vencedor del Trofeo Citroën C2.Así las cosas, y a pesar del intenso frío, miles de aficionados se dieron cita en los tramos de esta prueba atípica. El Rally de Madrid, que no estaba incluido en el calendario que se publicó a principios de año, volvía al Nacional de Asfalto tras perder su puntuabilidad en 2003. Esta temporada ha adoptado el apellido “La Alcarria", ya que todas las especiales cronometradas se celebraban en tierras alcarreñas (Guadalajara). La salida y la llegada, sin embargo, se realizaron en el Recinto Ferial IFEMA: el viernes por la noche, Carlos Sainz dio el banderazo inicial a los 46 participantes en la prueba, que llevaron sus vehículos al parque cerrado, ya en Guadalajara. También los tramos eran poco habituales: algunos estaban muy rotos (los pinchazos afectaron a varios pilotos), mientras que otros presentaban un asfalto casi “a estrenar". Una nota dominaba todos ellos: eran rapidísimos, lo que perjudicó a los equipos que no tenían relaciones de cambio largas para sus vehículos.No fue el caso de Daniel Sordo. El cántabro estuvo de nuevo al volante del C2 S1600 oficial como premio a su victoria en Málaga y pronto se vio que estaba dispuesto a repetir triunfo. En las especiales, con hielo a primera hora de la mañana, se alcanzaban velocidades medias de 140 km/h (para que nos hagamos una idea, en muy pocos tramos del mundial se llega a estas marcas). El coche de Sordo tenía una relación de cambio de 195 km/h, mientras que la de los Peugeot 206 de Enrique García-Ojeda y Joan Vinyes llegaba a los 170 km/h. Así –y ayudado por un trompo de Vinyes y un pinchazo de Ojeda-, no es de extrañar que el piloto de Citroën, tras las seis primeras especiales, tuviera ya una ventaja de 33 segundos sobre el andorrano.El compañero de equipo de Sordo, Santi Concepción, contaba con un grupo que apenas llegaba a los 170 km/h. Aun así, el piloto canario logró rodar entre los 10 primeros clasificados hasta que sufrió un percance en el tramo que marcaba el ecuador de la carrera. Al pasar un rasante en sexta velocidad, la suspensión de su vehículo llegó al tope, descolocando la parte trasera del coche. Éste realizó dos trompos y destalonó dos neumáticos, quedando cruzado en medio de la carretera. Fue el adiós de Concepción/Nazer Ghuneim a la prueba madrileña.Mientras tanto, los perseguidores de Sordo se esforzaban en darle alcance, aunque el joven piloto no dio tregua: logró 8 de los 12 posibles “scratch" (mejor tiempo) y llegó a la meta con una ventaja de 47"5 segundos sobre Vinyes. A pesar de todo, el andorrano se mostró contento, ya que se hizo con el subcampeonato de la especialidad. Los hermanos Vallejo (Fiat Punto S1600) también realizaron una limpia actuación y completaron el podio.El campeón de España de Rallies de Asfalto, Alberto Hevia, finalizó en la sexta plaza. El asturiano no se encontraba a gusto con los reglajes de su Clio S1600 y no quiso arriesgarse: aún tenía muy reciente el accidente sufrido en el “shakedown" (tramo de pruebas) de Málaga.En el Grupo N, Manuel Rueda/Borja Rozada (Mitsubishi-RACC Júnior) tuvieron una actuación brillante hasta que una avería en la transmisión de su vehículo provocó su retirada del rally. Rueda, con la moral alta tras vencer en su categoría en Málaga, rodó muy cerca de las posiciones de podio durante todo el día. Finalmente, la victoria fue para Miguel Martínez-Conde, seguido por Samuel Lemes, que firmó así su primera salida al Nacional de Asfalto en la temporada 2004.Por su parte, Alberto Monarri y Rogelio Peñate lograron el primer puesto en el Trofeo Citroën C2, en el que Luis Carballido se hizo con el triunfo final. Peñate quiso dedicar la victoria a José Piñón, quien estuvo presente en el Rally de Madrid. El piloto hispano-cubano aún no se ha recuperado del brutal accidente que sufrió en Avilés.El fin de semana más “racing" que ha vivido la capital se cerró con el homenaje a Carlos Sainz, que se despidió de sus incondicionales seguidores en el marco de la Puerta de Alcalá. La exhibición, organizada por Citroën, comenzó con un paseo de los vehículos más emblemáticos de la marca (el Tiburón, el Pato, el Palace…), seguidos por el Pluriel “Autopía", capaz de completar recorridos sin un conductor que lo guíe. Después, comenzó lo que todos esperaban.Santi Concepción y Daniel Sordo (integrantes del equipo Citroën en el nacional de Rallies de Asfalto) fueron los encargados de abrir fuego con sus evoluciones sobre las calles madrileñas. Concepción afirmó que era “un orgullo" estar presente en este homenaje a Sainz. Tras ellos, Sebastien Loeb, actual campeón del mundo de la especialidad y compañero de Carlos en Citroën, hizo que el público se levantara de sus asientos. El madrileño fue el último en salir al escenario, acompañado de su familia, su mánager Juanjo Lacalle e, incluso, Ove Andersson, quien fue su jefe en Toyota. No podía faltar su inseparable Marc Martí, aunque puso de manifiesto la ausencia de su copiloto más conocido, Luis Moya, quien no pudo asistir al acto. Tras unas palabras de agradecimiento, Sainz deleitó a los espectadores con derrapajes, “donuts" y varias piruetas, acompañado por un navegante de excepción: el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.Sainz no pudo reprimir las lágrimas cuando afrontó su última curva y paró el motor del Xsara WRC, dando por finalizada su etapa como piloto de rallies. El público, en pie, fue unánime: “No habrá otro como él".