'No hay que soñar'

Con esta frase Sebastien Loeb puso punto final a cualquier especulación sobre un posible cambio de disciplina para el quíntuple campeón del Mundo de Rallyes. Loeb estaba encantado con la posibilidad de probar el Red Bull y para ello pasó dos días en la fábrica en Inglaterra. En Silverstone dio unas vueltas al trazado corto para aclimatarse a los botones y el volante y encontrar una buena posición a los mandos, antes de medirse con todos los demás pilotos de F1. Logró marcar el octavo tiempo (1’22"503 tras 82 vueltas) y sorprendió por su rápida adaptación y capacidad de progresión, aunque el francés no se ve de piloto de F1 profesionalmente.

La F1 es un mundo muy diferente al de los rallyes. No se puede comparar nada entre Red Bull y Citroën. Sin embargo, se busca más o menos lo mismo, salvo en la aerodinámica. La forma de afrontar las cosas es similar y los equipos trabajan en líneas similares. Pero la F1 es mucho más compleja, necesita más gente y los problemas a los que se enfrentan no son los mismos.

Bastante bien. Llegué enseguida a tiempos bastante razonables, pero después me costó progresar, buscando arañar el tiempo que creía posible alcanzar. Trabajamos en los reglajes en la dirección que creía adecuada, pero no era la buena. El coche era más fácil de pilotar, más eficaz, pero sin embargo los tiempos no mejoraron. Quizás tenía que adaptarme yo más al coche que el coche a mí.

Todo, pero la frenada es algo impresionante. Se puede aguantar más sin frenar, hacerlo a fondo y aún no se llega al límite, creo que no llegué a pilotar nunca en mis límites.

Lo intenté, pero me avisaron de esta prueba solo tres semanas antes, por lo que no se podía hacer una preparación mejor. La F1 es más exigente que los rallyes físicamente, especialmente a nivel del cuello. Desde el principio la nuca me dolía. Pero aguanté bien.

Nada de particular. Estoy muy contento de que Red Bull me haya permitido hacer esta prueba en las mejores condiciones posibles. Pilotar es un placer, saber cómo va esto, cómo se puede mejorar y ver que los tiempos evolucionan en función del trabajo realizado son cosas que motivan mucho. El equipo se tomó todo muy en serio. Dejar Barcelona con un buen tiempo es una gran satisfacción. Soy piloto de rallyes ante todo, ahora con unos cuantos kilómetros de F1 en mis brazos. Incluso esforzándome al máximo y teniendo todas las virtudes de la tierra no sería lógico luchar con los mejores pilotos que se dedican a esto. No hay que soñar.

Después de ver lo que he podido dar en el F1, está claro que no. La F1 es una disciplina y esta prueba será un gran recuerdo. Pero no veo mi reconversión aquí.

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