Peugeot 207 Súper 2000

La retirada de Peugeot del Mundial de Rallyes no ha significado una ruptura total con la especialidad. Al contrario, la firma del león ha mantenido su compromiso con el automovilismo de carretera, desarrollando una versión del 207 preparada según el reglamento Súper 2000. El equipo Peugeot Sport España hará correr dos unidades de este modelo en el Intercontinental Rallye Challenge (IRC), un certamen en pleno despegue.
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Peugeot 207 Súper 2000

Según palabras de Michel Barge, recientemente nobrado Director de Peugeot Sport, la temporada 2007 constituye para su marca un verdadero “volver a empezar”. No le falta razón, si su afirmación se analiza desde el punto de vista de las muchas novedades que se han generado en Peugeot en los últimos tiempos. La renovación de la directiva, encabezada por él mismo, no es sino la punta de un iceberg en el que también está el retorno a los circuitos con el proyecto de ganar las 24 Horas de Le Mans con un Diesel.

Pero no todo es nuevo, ya que la clausura de su equipo oficial en el Campeonato del Mundo no ha significado la ruptura total con el ámbito de las competiciones en carretera, ni mucho menos. La larga tradición de la marca en rallyes supone un valor al que Peugeot no quiere renunciar. En este momento, la actualidad más rabiosa para Peugeot se llama 207. Por eso se ha aprovechado el lanzamiento de dicho modelo, vital para las ventas de la marca, para crear una versión Súper 2000 de rallyes. Este tipo de vehículos tienen cabida tanto en el Campeonato del Mundo de Rallyes de Producción, como en el Europeo, diferentes certámenes nacionales o en el novedoso Intercontinental Rallye Challenge (IRC). Precisamente en este último habrá esta temporada una destacada presencia de Peugeot; y, más concretamente, de su filial española. Así, el equipo Peugeot Sport España hará correr dos 207 Súper 2000 en manos de Enrique García Ojeda y Nicolas Vouilloz, atendidos directamente en las naves que esta formación tiene en Villaviciosa de Odón (Madrid), bajo la supervisión de Borja Moratal.

Haciendo un poco de historia en la gestación del Peugeot 207 Súper 2000, el ingeniero Bertrand Vallat fue encargado de acometer el proyecto a mediados del verano de 2005 y en el mes de septiembre ya estaba trabajando a tope en la concepción del coche junto a un equipo de diez personas dedicadas a tiempo total.

El reglamento técnico que la FIA ha definido para esta categoría, al margen de introducir un sistema de transmisión total idéntico para todos y desarrollado por Sadev, está inspirado en el del Campeonato del Mundo de Turismos (WTCC). Donde más evidente se hace esto es en el apartado del motor, atmosférico de dos litros, con el régimen máximo de giro limitado a 8.500 rpm. Posiblemente sea en el apartado de la suspensión donde hay mayores libertades, permitiéndose, incluso, cambiar el esquema de serie por otro más idóneo. En cualquier caso, la filosofía de la FIA es enriquecer la categoría de producción con un coche no demasiado caro, capaz de competir en paridad de prestaciones con los Grupo N de Mitsubishi y Subaru, abriendo el abanico para que entren más marcas. Esa contención de costes implica medidas como la prohibición de materiales como titanio, magnesio o cerámica, la obligación de limitarse a centralitas de motor homologadas o al mencionado sistema de transmisión, idéntico para todos.

Según Bertrand Vallat, “el Peugeot 207 Súper 2000 se ha desarrollado para que los clientes de la marca tengan un coche con el que competir en rallyes. Puede correr en el Campeonato del Mundo, en el Europeo, en el IRC o en diversos certámenes nacionales, por lo que también muchas de las filiales de Peugeot podrán darle continuidad a sus programas”. A mediados de mayo de 2006, el coche puso las ruedas en el asfalto por primera vez, en un mini test de comprobación inicial. En junio se iniciaron las pruebas de la versión de tierra, en Chateau Lastours y con motivo del Rallye de Antibes el coche apareció en público por primera vez, con Gilles Panizzi al volante haciendo de coche 0. Panizzi fue el último piloto en incorporarse a la nómina de probadores, en la que también figuran Sebastian Lindholm, Bryan Bouffier o el joven Philippe Aragneau. Estos dos últimos acompañaron a autopista.es en la toma de contacto realizada en Lohéac (Francia) , donde tuvimos la oportunidad de pilotar el coche de asfalto copilotados por Aragneau y de acompañar a Bouffier en un trazado de rallycross en el asiento de la derecha de la versión de tierra.

Como cabía esperar, lo que más llama la atención del 207 Súper 2000 es la excelente puesta a punto de su chasis. Es lógico, si se tiene en cuenta que el coche se beneficia del amplísimo bagaje de la marca en tiempos recientes. No en vano, hereda lo mejor de uno de los mejores coches de rallyes de la época actual, el 206 WRC, en materia de suspensiones. Y ello, con un chasis cuya rigidez experimenta un incremento del 15% con respecto a aquél y de un 5% con relación al 307 WRC. Aprovechando al máximo el reglamento, se ha desarrollado un esquema McPherson para el tren trasero, sustituyendo al eje torsional de la versión de serie. Así, no es de extrañar que la precisión y el aplomo sean las características que más definen su comportamiento. La dirección, con 1,75 vueltas entre topes, resulta muy directa y el coche responde con inmediatez a la mínima solicitud al volante. La puesta a punto que Panizzi ha definido hace que el tren trasero ayude mucho en todo momento, mostrándose el coche se muestre un tanto crítico en las curvas más rápidas y largas. La capacidad de frenada es buena, ya que los frenos de 355 mm de diámetro delanteros bastan para detener los 1.100 kg que pesa la versión de asfalto sin mayores problemas. A Panizzi le gusta que no sea imprescindible “subirse” encima del pedal para frenar, por lo que en el coche que Peugeot cedió a autopista.es, el tacto era suave (llevaba una bomba pequeña) y si se pisaba con mucha fuerza llegaba a bloquear. El freno de mano es hidráulico y cuando se acciona se desacopla el diferencial trasero, quedándose el coche únicamente con tracción delantera para facilitar su giro en los cruces o en los virajes más cerrados.

El comportamiento del propulsor es el típico de un atmosférico. El trabajo conjunto de Peugeot Sport y el motorista Sodemo arroja un balance ciertamente positivo, ya que aunque no hay tanto par disponible como en un motor turbo, el dos litros no se recupera del todo mal. Peugeot declara una potencia máxima de unos 280 CV, dando la sensación de que se ha renunciado a buscar una curva muy puntiaguda, con algunos caballos más, en beneficio de un comportamiento en baja algo mejor. El cambio Sadev secuencial de 6 marchas se puede accionar sin soltar el acelerador para subir marchas y sin pisar el embrague ni siquiera para reducir, como pudimos comprobar cuando Bryan Bouffier conducía la versión tierra. Dicha caja es rápida y su manejo no plantea dificultad alguna, siempre que se accione sin titubeos.

Con el rendimiento anunciado, la relación peso/potencia resulta similar a la de un buen Grupo N turbo, enemigo con el que se tendrá que batir el 207 Súper 2000, por ejemplo, en la categoría de Producción del Mundial de Rallyes. El Súper 2000, sin embargo, tiene menos par motor, llantas (18”) y frenos iguales y una gestión electrónica algo menos sofisticada Grupo N, sin control de salidas, por ejemplo. En la práctica, está pensado para competir de igual a igual con esos coches. Eso sí, estando Peugeot Sport detrás de su evolución, seguro que no tardará en poner en aprietos a los mejores Grupo N en la mayoría de rallyes de asfalto y en muchos de tierra, donde el mayor par de aquellos tal vez sea una barrera más difícil de superar.

Eso sí, el que desee “echarle carreras” a un Grupo N con uno de estos coches deberá depositar 168.000 euros (sin impuestos), que se convierten en 240.000 (también sin impuestos) si se quiere que los mecánicos e ingenieros reciban formación de la marca y al piloto le explique uno de los probadores las particularidades de su conducción. El plazo de construcción de cada unidad es de 3 semanas y las primeras entregas ya han empezado a producirse.

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