Duelo en Vigo

Los rallies del Nacional de Asfalto 2006 están siendo muy emocionantes: la victoria se decide en el último tramo y, prácticamente, en el último segundo. En Vigo se repitió la final de infarto que ya vivimos en Santander, aunque esta vez los protagonistas fueron Miguel Fuster y Manuel Rueda. El certamen más competido se acerca a su ecuador y promete emociones fuertes.
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El Campeonato de España de Rallies de Asfalto tiene un nuevo líder: Miguel Fuster (Renault Clio S1600). El alicantino protagonizó un intenso duelo con el joven malagueño Manuel Rueda, también con un Clio y también bajo la experta dirección de Ángel Ramos, patrón del equipo Auto-Laca.

En el Rally Rías Baixas se habían dado cita muchos pilotos que no siguen habitualmente el certamen: Luis Vilariño, con un Clio S1600, intentaba lograr un buen resultado, mientras que Joan Vinyes había decidido acudir con el Renault preparado por De la Puente. Alberto Meira (Mitsubishi Evo VIII) y Carlos Márquez (que aprovechaba que la prueba gallega no era puntuable para el Trofeo C2 y salía con un Evo IX) aparecían en el Grupo N, dispuestos a plantar cara al líder -Pedro Burgo-, a Jorge González “Rantur”, a Javier Azcona... y al experimentado Santi Concepción, que regresaba al Nacional de Rallies y a la categoría reservada a los coches de producción, en la que ha logrado varios triunfos. Concepción, con un Evo IX preparado por AR Vidal, iba a ser uno de los protagonistas del accidentado primer tramo.

Alberto Hevia (Peugeot 206 S1600) estaba entre los favoritos para conseguir la victoria. Salía con el número cuatro y, cuando sólo había recorrido seis kilómetros de la primera especial, chocó contra unos árboles, quedando parcialmente oculto. Pasaron seis coches más (es decir, seis minutos) antes de que Manolo Cabo (C2 S1600) lo viera y se parase en el punto de radio más cercano, con el fin de dar la alarma y de pedir una ambulancia. Concepción, que afrontaba el tramo tras Cabo, no llegó a dicho punto de radio: se detuvo para auxiliar a Hevia y a su copiloto, Alberto Iglesias. Ambos fueron evacuados en ambulancia y, aunque en un principio se temió que sus lesiones revistieran cierta gravedad, ya se encuentran en sus casas y pensando en Orense, próxima cita de la temporada.

En esta especial, que fue neutralizada, también dijo adiós a la carrera Vinyes, con problemas eléctricos en su Clio. Así las cosas, Rueda se anotaba el primer “scratch” (mejor tiempo) del día y de su carrera, mientras Fuster le iba a la zaga. Comenzaba un baile que iba a dejar al público conteniendo el aliento hasta el final.

Los siguientes tramos fueron un constante intercambio de mejores tiempos y de liderato entre Fuster y Rueda. Al finalizar la primera sección, el piloto de Alicante ocupaba la primera plaza, pero el malagueño le seguía a 1,4 segundos. Solá (C2 S1600), retrasado por un trompo y por unos reglajes con los que no acababa de ir a gusto, era tercero, pero pronto comenzó a distanciarse.

Antes del reagrupamiento de mediodía, las cosas habían cambiado muy poco. Rueda había conseguido la primera posición momentáneamente, pero Fuster se la había arrebatado de nuevo. Mientras tanto, los hermanos Vallejo comenzaban a desplegar su buen hacer y marcaban el primero de varios “scratches”. Los lucenses habían tenido problemas con la dirección asistida en la primera especial y se habían retrasado, pero ahora estaban dispuestos a dar el todo por el todo.

Lo cierto es que la actuación de los hermanos Vallejo fue memorable; en algún momento llegaron a poner en peligro el tercer puesto de Solá y dejaron claro que, de no haber sido por el incidente en el primer tramo, hubieran inquietado también a Rueda y a Fuster. Éstos seguían enzarzados en su combate particular y llegaron al último tramo con todo por decidir. Rueda comenzó mandando y, en el primer parcial, iba por delante de Fuster, pero cometió un par de errores y la victoria final fue para el alicantino. Éste, todo un caballero, felicitó a un rival dignísimo. En Auto-Laca no cabían en sí de orgullo: ¡tres de sus pilotos estaban en el podio! Sola, desde el tercer cajón, fue el que más triste se mostró, ya que acababa de perder el liderato del certamen, que pasaba a Fuster. Rueda, por su parte, apenas se lo creía: acababa de subir al podio por primera vez y la carrera había sido épica.

Menos reñido estuvo el triunfo en la categoría reservada a los coches de producción. El canario Concepción, tras auxiliar a Hevia, se vio afectado por un problema tras otro. En los tramos de la mañana, falló la alimentación del coche, mientras que por la tarde se rompió un palier. Aun así, logró terminar en la tercera plaza.

El Mitsubishi líder del certamen, el de Pedro Burgo, también tuvo una avería. En este caso, no pudo subsanarse y el gallego dijo adiós a la carrera en los primeros compases. Fran Suárez le tomaba el pulso a la prueba sin imprimir un ritmo elevado y, además, sufrió un pinchazo que le mandó a la 14ª posición. Javier Azcona tuvo que retirarse, al igual que Carlos Márquez, debido a un problema mecánico... “Rantur” se llevó la victoria en bandeja, aunque no se le pueden quitar méritos: rodó deprisa y, durante los tramos de la mañana, estuvo a siete segundos de la tercera plaza absoluta.

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p> Meira fue el segundo clasificado en el Grupo N. El gallego rompió un soporte de la columna de la dirección en el penúltimo tramo, pero logró terminar la carrera sin perder su puesto. Montaba neumáticos “Matador”, por lo que no puntuaba para la Mitsubishi Evo Cup: la segunda plaza en este trofeo monomarca fue para Concepción, a quien podremos ver durante el resto de la temporada.

  • Aunque Armide Martín sí salió con su Citroën C2 potenciado, Alberto Monarri ni siquiera estaba inscrito. El madrileño no compite desde el Rally de Canarias.

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p> - Solá consiguió un “scratch” en el penúltimo tramo, pero no acabó de encontrarse a gusto con su C2 S1600.

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p> - El coche de Hevia fue desvalijado tras quedar accidentado en el primer tramo; algunos desaprensivos aprovecharon las tristes circunstancias para llevarse elementos que son vitales para el equipo.

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p> - La organización del Rally Rías Baixas fue, de nuevo, brillante. En uno de los tramos se montó una grada a la que se accedía por el precio de dos euros: tuvo aforo completo en las dos pasadas.

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p> - Josep Basols fue el vencedor en el Desafío Peugeot y lidera con autoridad este trofeo monomarca.

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