Volvo XC60

Según Volvo, el XC60 es el modelo más seguro que jamás han fabricado. No en vano, adopta elementos de ayuda a la conducción muy innovadores, y que por vez primera los equipa un modelo de serie. Unido a un atractivo diseño, estamos seguros de que captará nuevos clientes.
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Volvo XC60
Volvo XC60

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

Sistema City Safety

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

Sistema City Safety

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

Sistema City Safety

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

Sistema City Safety

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

Sistema City Safety

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

Sistema City Safety

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

Sistema City Safety

Volvo es una de las marcas que más se identifica con la seguridad. Desde hace décadas han mantenido la misma filosofía sintetizada en una frase: “Los coches los conducen personas, y por eso tienen que ser seguros.” Una frase simple pero muy acertada.

Con el XC60 Volvo se adentra en el segmento de los SUV compactos, un nicho de mercado inexistente hace unos años, pero lleno de oportunidades en la actualidad. Hasta hace poco tiempo, sólo el BMW X3 podía ser considerado como un representante de este segmento.

El XC60 es un Volvo en toda regla. Su diseño transmite fuerza y solidez, pero a la vez, dinamismo y elegancia. El frontal no es tan cuadrado y de líneas tan rectas como otros modelos de la gama, pero sigue definiendo una V entre el capó y la parrilla. En la trasera, tal como ocurre en el V70 o en el XC90, los pilotos se sitúan muy altos, para que puedan ser vistos con mayor facilidad.

Dejando a un lado el apartado del diseño, el XC60 se comercializará con tres motorizaciones diferentes, de las que sólo una será de gasolina. Comenzando por los Diesel, ambos son motores conocidos. El de acceso es un cinco cilindros de aluminio, con 2,4 litros de cilindrada y 163 CV, con un par máximo de 34,7 mkg a 1.750 rpm. Se trata, al fin y al cabo, del mismo motor de la versión siguiente, es decir, del D5, aunque este último adopta una serie de modificaciones que le permiten alcanzar los 185 CV a 4.000 rpm, y un par de 40,8 mkg a 2.000 rpm. En ambos propulsores, el cambio que monta de serie es manual de seis relaciones, aunque opcionalmente –por 3.700 euros- se puede elegir uno automático también de seis.

Precisamente, el XC60 D5 automático fue una de las versiones que pudimos probar en esta toma de contacto. Pensando en la economía de uso, dado el peso del coche y la potencia del motor, resulta una interesante elección en combinación con el cambio automático. El nivel de prestaciones es más que suficiente, lo que nos hace pensar que el 2.4 D –del que no había unidades de prueba- sea una digna versión básica. En cualquier caso, el XC60 es un SUV en el que predomina el confort, la seguridad y la calidad por encima de las prestaciones o del dinamismo puro.

En nuestra toma de contacto, nos ha parecido una excelente opción como coche familiar, con un equipamiento de seguridad muy amplio. Por bastidor no llega a ser tan eficaz como un BMW X3, con una suspensión más firme y un menor balanceo de la carrocería en los cambios de apoyo. Para los que sí quieran tener la posibilidad de optar por un chasis adaptado a diferentes estilos de conducción, Volvo ofrece, como parte del equipamiento opcional para el XC60, la suspensión regulable Four-C, mediante la que los amortiguadores ajustan su dureza constantemente en función del tipo de conducción que se realice. También es posible elegir entre tres posiciones preasignadas: Confort, avanzado y deportivo.

El único motor de gasolina que se podrá elegir en el XC es el denominado T6. Se trata de un seis cilindros en línea de 3 litros y turbo, con una potencia máxima de 285 CV a 5.600 rpm y 40,8 mkg a 1.500 rpm. De serie dispone de cambio automático de seis relaciones, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 s. Durante los recorridos de prueba, el XC60 T6 destacaba por su baja sonoridad y por un elevado grado de refinamiento mecánico. Tal vez, lo más destacable del XC60 sea el elevado número de sistemas de seguridad que incorpora. Además de las habituales medidas de seguridad pasiva como airbags, zonas de absorción de energía, ABS, etc, destacan una serie de sistemas electrónicos innovadores, que en un futuro podríamos llegar a ver, incluso, en otros modelos.

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