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Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDI

El Touareg es de esos vehículos a los que su estética les hace poca justicia. Y no decimos esto porque el coche resulte feo, ahí están las fotos, sino porque bajo tan refinado envoltorio nos encontramos con un producto que ofrece mucho, muchísimo más que sólo imagen. No pierdas detalle de nuestras impresiones después de una prueba de larga duración.
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Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDI
Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDI

En cuanto a la mecánica, el Touareg es un vehículo orientado a un público con un nivel adquisitivo alto y con pocas ganas -por no decir ninguna- de andar ensuciándose las manos «trasteando» en sus entrañas. Debido a esto, los que somos amantes de hacer nuestras propias «chapucillas» en el coche lo tenemos realmente complicado con este Volkswagen.

Si lo que queremos hacer es verificar los niveles, estas operaciones, en la mayoría de los casos, son fáciles de realizar. Así, el relleno del agua de los limpiaparabrisas no acarrea dificultad, aunque ha de hacerse a ojo ya que no hay indicador de nivel. La revisión del líquido refrigerante tampoco presenta ningún problema. Eso sí, hay que realizarla con el motor frío.

En definitiva, con suspensión neumática el Touareg es una máquina de hacer todoterreno.

Al analizar lo que este Touareg puede dar de sí fuera del asfalto, lo primero que hay que decir es que sus posibilidades varían enormemente en función de que incorpore o no la suspensión neumática con regulación de altura que se ofrece en opción. Nuestra unidad de pruebas disponía de este elemento y las capacidades «off-road» de que hizo gala podrían poner en muchos aprietos a la mayoría de los TT del mercado. No obstante, hay que hacer dos matizaciones importantes que ponen coto a esta enorme capacidad para moverse por terrenos abruptos o complicados.

Lo primero es la monta de neumáticos de serie. Así, nuestra unidad de prueba, que venía calzada con las preciosas llantas opcionales Miami de 19" (3.335 euros), calzaba unos Continental 4x4 SportContact de perfil 45, absolutamente inadecuados para rodar por zonas pedregosas o pistas de superficie muy rota, ya que resulta facilísimo pincharlas. Además, ese es un serio problema en el Touareg, ya que el coche utiliza rueda de repuesto de emergencia que, además, hay que hinchar ya que viene plegada. En otras palabras, mejor no pinchar.

La segunda matización se refiere al hecho de utilizar abundantes sistemas gestionados electrónicamente. No vamos a negar que cuando todos estos sistemas funcionan, la efectividad del coche es máxima, independientemente del terreno que se pise. Pero también debemos dejar claro que la humedad, el polvo y las vibraciones, elementos que suelen acompañar a los recorridos más aventureros, pueden llegar a afectarlos. Incluso el control de tracción, que funciona a pedir de boca en la mayoría de las situaciones, tiene una contraindicación clara: el barro. Porque si el barrizal a recorrer es largo, el control de tracción acaba frenando al coche, lo que provoca el consiguiente e indeseado atascamiento.

Si montamos llantas y gomas más camperas, somos capaces de evitar ese paso comprometido y la electrónica no falla, el Touareg «neumático» es una auténtica máquina de hacer 4x4. Y es que con esta suspensión neumática en sus posiciones «off-road», el coche ofrece una altura libre de casi 30 cm, que le permite desenvolverse con total soltura por terrenos muy pedregosos o con profundas roderas.

Sobre terrenos con fuertes cruces de puentes o con piedras sueltas, la que brilla es su efectiva tracción 4xMOTION. Esta transmisión, unida a un control de tracción que se caracteriza por la suavidad de su actuación, garantizan una excelente capacidad para seguir avanzando incluso con sólo dos ruedas en contacto con el suelo. Además y si las cosas se complican mucho, podemos hacer uso del bloqueo del diferencial central.

Si a lo que nos referimos es a la solvencia de este VW para afrontar pendientes con importantes, perdón, importantísimos ángulos de inclinación, las cortísimas reductoras de su caja de cambios hacen milagros a la hora de remontarlas. El par motor de 500 Nm, junto a unas reductoras cortísimas (3,1 km/h a 1.000 rpm en primera, 5,4 en segunda y 8,1 en tercera), lo capacitan para superar auténticas paredes. Incluso la gestión de su caja de cambios automática facilita enormemente el trabajo a los conductores más inexpertos.

Bajar pendientes pronunciadas tampoco representa un problema, ya que esas mismas reductoras proporcionan al motor una capacidad de retención superlativa. Además y siempre que estén conectadas esas reductoras, se dispone de un control de tracción que, sobre superficies con poco agarre, oficia como uno de los mejores controles de descensos que hayamos probado.

Si de algo puede presumir el VW Touareg V6 TDI es de la importante carga tecnológica que atesora. En este sentido, uno de los apartados más significativos y característicos de nuestro protagonista es el de su motor, un moderno turbodiesel intercooler de seis cilindros en V a 90º dotado de culata multiválvulas e inyección directa Common Rail de tercera generación, con inyectores piezoelectricos. Toda esta tec-nología permite al V6 TDI desarrollar una potencia de 225 CV a 4.000 rpm y un enorme par motor de 500 Nm a sólo 1.750 rpm. Lógicamente, las prestaciones son considerables pese al tamaño y peso del coche.

En cuanto a la mecánica, el Touareg es un vehículo orientado a un público con un nivel adquisitivo alto y con pocas ganas -por no decir ninguna- de andar ensuciándose las manos «trasteando» en sus entrañas. Debido a esto, los que somos amantes de hacer nuestras propias «chapucillas» en el coche lo tenemos realmente complicado con este Volkswagen.

Si lo que queremos hacer es verificar los niveles, estas operaciones, en la mayoría de los casos, son fáciles de realizar. Así, el relleno del agua de los limpiaparabrisas no acarrea dificultad, aunque ha de hacerse a ojo ya que no hay indicador de nivel. La revisión del líquido refrigerante tampoco presenta ningún problema. Eso sí, hay que realizarla con el motor frío.

En definitiva, con suspensión neumática el Touareg es una máquina de hacer todoterreno.

Al analizar lo que este Touareg puede dar de sí fuera del asfalto, lo primero que hay que decir es que sus posibilidades varían enormemente en función de que incorpore o no la suspensión neumática con regulación de altura que se ofrece en opción. Nuestra unidad de pruebas disponía de este elemento y las capacidades «off-road» de que hizo gala podrían poner en muchos aprietos a la mayoría de los TT del mercado. No obstante, hay que hacer dos matizaciones importantes que ponen coto a esta enorme capacidad para moverse por terrenos abruptos o complicados.

Lo primero es la monta de neumáticos de serie. Así, nuestra unidad de prueba, que venía calzada con las preciosas llantas opcionales Miami de 19" (3.335 euros), calzaba unos Continental 4x4 SportContact de perfil 45, absolutamente inadecuados para rodar por zonas pedregosas o pistas de superficie muy rota, ya que resulta facilísimo pincharlas. Además, ese es un serio problema en el Touareg, ya que el coche utiliza rueda de repuesto de emergencia que, además, hay que hinchar ya que viene plegada. En otras palabras, mejor no pinchar.

La segunda matización se refiere al hecho de utilizar abundantes sistemas gestionados electrónicamente. No vamos a negar que cuando todos estos sistemas funcionan, la efectividad del coche es máxima, independientemente del terreno que se pise. Pero también debemos dejar claro que la humedad, el polvo y las vibraciones, elementos que suelen acompañar a los recorridos más aventureros, pueden llegar a afectarlos. Incluso el control de tracción, que funciona a pedir de boca en la mayoría de las situaciones, tiene una contraindicación clara: el barro. Porque si el barrizal a recorrer es largo, el control de tracción acaba frenando al coche, lo que provoca el consiguiente e indeseado atascamiento.

Si montamos llantas y gomas más camperas, somos capaces de evitar ese paso comprometido y la electrónica no falla, el Touareg «neumático» es una auténtica máquina de hacer 4x4. Y es que con esta suspensión neumática en sus posiciones «off-road», el coche ofrece una altura libre de casi 30 cm, que le permite desenvolverse con total soltura por terrenos muy pedregosos o con profundas roderas.

Sobre terrenos con fuertes cruces de puentes o con piedras sueltas, la que brilla es su efectiva tracción 4xMOTION. Esta transmisión, unida a un control de tracción que se caracteriza por la suavidad de su actuación, garantizan una excelente capacidad para seguir avanzando incluso con sólo dos ruedas en contacto con el suelo. Además y si las cosas se complican mucho, podemos hacer uso del bloqueo del diferencial central.

Si a lo que nos referimos es a la solvencia de este VW para afrontar pendientes con importantes, perdón, importantísimos ángulos de inclinación, las cortísimas reductoras de su caja de cambios hacen milagros a la hora de remontarlas. El par motor de 500 Nm, junto a unas reductoras cortísimas (3,1 km/h a 1.000 rpm en primera, 5,4 en segunda y 8,1 en tercera), lo capacitan para superar auténticas paredes. Incluso la gestión de su caja de cambios automática facilita enormemente el trabajo a los conductores más inexpertos.

Bajar pendientes pronunciadas tampoco representa un problema, ya que esas mismas reductoras proporcionan al motor una capacidad de retención superlativa. Además y siempre que estén conectadas esas reductoras, se dispone de un control de tracción que, sobre superficies con poco agarre, oficia como uno de los mejores controles de descensos que hayamos probado.

Si de algo puede presumir el VW Touareg V6 TDI es de la importante carga tecnológica que atesora. En este sentido, uno de los apartados más significativos y característicos de nuestro protagonista es el de su motor, un moderno turbodiesel intercooler de seis cilindros en V a 90º dotado de culata multiválvulas e inyección directa Common Rail de tercera generación, con inyectores piezoelectricos. Toda esta tec-nología permite al V6 TDI desarrollar una potencia de 225 CV a 4.000 rpm y un enorme par motor de 500 Nm a sólo 1.750 rpm. Lógicamente, las prestaciones son considerables pese al tamaño y peso del coche.

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