Volkswagen Tiguan 2.0 TDI 4Motion

Dentro de la gama Tiguan, el motor 2.0 TDI de 140 CV ofrece un buen compromiso entre refinamiento y economía de uso, además de ser la opción más recomendable para aventurarse fuera del asfalto. Las versiones 4x4 incorporan una nueva generación del sistema Haldex.
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Volkswagen Tiguan 2.0 TDI 4Motion
Volkswagen Tiguan 2.0 TDI 4Motion

Dependiendo de la configuración elegida, el Volkswagen Tiguan puede variar su personalidad de un extremo a otro. Si en ocasiones anteriores hemos tenido oportunidad de conducir versiones enfocadas fundamentalmente a una utilización en carretera, incluso con ciertos matices deportivos (terminación R-Line, con firmes suspensiones), esta vez, después de un lavado de cara de toda la gama, nos ponemos al volante de un acabado Country destinado específicamente a quienes tengan intenciones de hacer alguna que otra incursión fuera del asfalto. Así, se aprecia a primera vista un faldón más elevado de lo habitual que incrementa el ángulo de ataque de los 18º del resto de acabados hasta 28º, y que acompaña a otras modificaciones menos visibles, como una protección en los bajos del motor o control de descensos. De este modo, la altura del faldón deja de ser el punto crítico a la hora de exprimir las capacidades off-road del modelo, que son muchas para tratarse de un todo-camino. Más aún con los neumáticos mixtos que incorpora de serie, aunque, como veremos, merman la agilidad en carretera.

En cuanto a la suspensión, su tarado es muy suave. Opcionalmente se ofrece una de mayor dureza, así como un sistema de amortiguación pilotada que permite seleccionar tres modos de funcionamiento, normal, Comfort y Sport. Sin embargo nuestra unidad incorpora la puesta a punto de serie, que consigue un altísimo grado de comodidad y una capacidad de bacheo excelente a costa de sacrificar cierto dinamismo en zonas muy viradas, sobre todo en cambios de apoyo bruscos. El tipo de neumático también influye —presentan mayor deriva, peor agarre y menos precisión en condiciones exigentes que unos convencionales—, y nuestra impresión al afrontar la primera curva a ritmo vivo nada tiene que ver con el recuerdo que teníamos del Tiguan. En este caso resulta menos directo, obliga a girar más la dirección y su balanceo es acusado. Quizá hayan querido mantener distancias con su "primo" Audi Q3, de talante más deportivo. Sin embargo, detrás de todo esto hay un chasis muy capaz que, a pesar de no ser todo lo eficaz que podría por cuestiones de tarados, reacciona con nobleza y de manera neutra en casi cualquier circunstancia, aunque no con excesiva inmediatez. Si buscamos sus límites es un coche que se deja conducir, todo ocurre a relativamente baja velocidad, de forma muy controlable y previsible, además es sensible a las transferencias de masas y resulta reactivo a cualquier orden de la dirección, pero siempre con consecuencias tranquilizadoras y muy progresivas, con lo que transmite mucha confianza. La tracción total aporta un gran aplomo, e incluso neutraliza eficazmente el posible subviraje si salimos de una curva cerrada acelerando a fondo, mandando más par al eje trasero sin retardo aparente por parte del embrague Haldex. Una vez que nos adaptamos la combinación entre neumáticos mixtos y suspensiones suaves acaba por parecernos muy equilibrada. Sólo en frenadas de emergencia es donde realmente muestra una desventaja más clara respecto a un turismo, ya que requiere más metros para detenerse.

A la hora de abandonar el asfalto el alto nivel de confort se mantiene, y lo mismo ocurre con la buena insonorización al superar zonas bacheadas. El Tiguan ya nos ha demostrado en otras ocasiones sus buenas aptitudes como SUV y con estos neumáticos permite ir un poco más lejos. Quizá más importante que el calzado es el buen funcionamiento de su tracción total, pues esta última evolución del sistema Haldex cuenta con una bomba eléctrica que genera presión desde parado, de manera que las ruedas traseras siempre cuentan con un 10 % de par como mínimo. Lo probamos arrancando en mitad de una pronunciada rampa que podría considerarse muy exigente para este tipo de coche y no se produce ni la más leve pérdida de motricidad. Es el motor quien pone el límite en última instancia, y eso que la primera es relativamente corta para tratar de compensar la ausencia de reductora. El asistente de arranque en pendiente es muy útil para progresar por zonas complicadas, así como un control de descensos conectable por debajo de 30 km/h que permite modular la velocidad hasta unos 2 km/h. Para hacer uso de este dispositivo hay que pulsar la tecla "off-road", ubicada delante de la palanca de cambios, momento en el que también cambia la respuesta del acelerador, así como las leyes de actuación del control de tracción y del ABS —reduce su frecuencia para que las ruedas lleguen a bloquear durante más tiempo, acortando así la distancia de frenado en tierra, barro o nieve—. Echamos de menos algún tipo de aviso en el cuadro de mandos para saber si está o no activo este modo, ya que, aunque el botón se ilumina, no se ve cuando le da el sol.

La motorización 2.0 TDI de 140 CV es refinada y agradable. Destaca por su inmediatez de respuesta a pocas vueltas, así como por una banda de utilización muy amplia y bastante lineal, aunque en ocasiones su empuje resulta algo justo para el Tiguan, que llega a sentirse pesado cuando demandamos mucha aceleración. En cualquier caso, es más que aceptable para las exigencias de hoy en día. Por otro lado, siendo cuidadosos con el acelerador se logran unos consumos muy moderados, en parte gracias a una sexta muy larga y en parte porque la elasticidad del motor permite usarlo profusamente por debajo de 2.000 rpm. Respecto al sistema Start/Stop, su funcionamiento es muy rápido.

Nos ha sorprendido positivamente el sistema opcional de aparcamiento automático, tanto en línea como en batería, con el que no tenemos que preocuparnos de girar el volante, únicamente de avanzar o retroceder guiados por una barra ubicada en el visor del ordenador de viaje. Ésta indica la distancia de manera más precisa que los gráficos de la pantalla táctil de la radio. Incluso en huecos muy ajustados logra realizar la maniobra correctamente.

En definitiva, un lavado de cara con el que el Tiguan renuevas sus fuerzas y recibe mayor tecnología manteniendo, al mismo tiempo, intacta su practicidad y su modulable habitáculo.

  • Confort de suspensión
  • Consumo contenido
  • Versatilidad
  • Prestaciones justas
  • Frenada en asfalto
  • Rueda de "galleta"/kit reparación
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