Toyota Hi-Lux 3.0 D4-D VX Aut.

Una comparativa no es nada nuevo, pero si lo que encontramos es una comparativa de toda una gama valorados por los propios usuarios, la cosa empieza a ser distinta. Y eso es lo que os ofrecemos en esta ocasión, el juicio a todas las Pick-Up realizado por lectores, con resultados bastante curiosos.
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Toyota Hi-Lux 3.0 D4-D VX Aut.
Toyota Hi-Lux 3.0 D4-D VX Aut.

La transmisión automática no es muy popular en este tipo de vehículos, pero una vez más se muestra como una opción sumamente adecuada, tanto en lo que se refiere a facilidad de conducción como a eficacia en terrenos difíciles.

Con la respuesta al acelerador garantizada por los 171 CV de su motor, poco parece importar la, sobre el papel, pérdida de prestaciones que representa la opcional caja de cambios automática de sólo cuatro relaciones. Y es que esa pérdida de cualidades dinámicas que se les achaca a los modelos equipados con cambio automático es más teórica que real. Nos explicaremos. En las cifras de aceleración pura un cambio automático siempre será más lento que un manual por dos motivos. El primero, su desarrollo más largo, que ofrece menos contundencia y el segundo el resbalamiento del convertidor de par que lo hace menos efectivo que un embrague bien manejado cuando se trata de transmitir la potencia al suelo. Pero salvo en aceleración pura, y con salida parada, los modelos automáticos suelen disponer de cifras mejores en el resto de ejercicios, es decir, recuperación y adelantamiento, que a la postre es lo que importa en la conducción diaria. Además, las transmisiones automáticas gozan de una ventaja no desdeñable en modelos de este peso y tamaño, y es que la relación final es notablemente más larga que en un modelo manual, lo que favorece los consumos en los recorridos por carretera, en los que motor gira a muy bajas revoluciones cuando circulamos a velocidad constante. Es cierto que también gastan algo más en el tráfico urbano, pero siendo cuidadosos en la conducción, es más lo que se ahorra en carretera que lo que podemos gastar en ciudad.

Hay una cosa cierta, y es que a pesar de las reticencias que despiertan entre los conductores españoles los cambios automáticos, lo cierto es que el que lo prueba nunca vuelve al cambio manual. Por algo será.

Pero si en la utilización convencional, sobre asfalto, y no digamos en la urbana, el cambo automático es más cómodo que el manual, cuando abandonamos la “civilización” la transmisión automática es un insustituible aliado. Y lo es más cuanto menor experiencia tengamos en el campo. En el Hi-Lux automático, nuestros eventuales probadores han podido comprobar esta afirmación. Sus escasos conocimientos en conducción TT les hacían tener absoluta unanimidad en su veredicto al bajarse del Toyota; “Es el más fácil de todos” . Ante la sospecha de un paso especialmente complicado o escarpado, basta con detenernos y poner la reductora. Una vez seleccionada esta, sólo tendremos que concentrarnos en el volante y el acelerador, eliminando así la complicación de tener que seleccionar una velocidad, como hay que hacer en los de cambio manual, lo que siempre tiene el riesgo cometer un error. Si además, como decíamos al principio, disponemos en nuestro pie derecho de 171 CV, sobran comentarios.

El Hi-Lux fue el primer Pick-Up que se comercializó en nuestro país, si obviamos las versiones análogas del Santana. Desde entonces la evolución del Toyota ha sido notable. Desde aquél primer modelo, destinado casi en exclusiva al mercado industrial, con ballestas y eje rígido en ambos ejes, hasta el actual, podemos habar de dos vehículos que prácticamente solo conservan en común la denominación. El equipamiento es bastante completo y aunque sin lujos “asiáticos” no se echan en falta elementos importantes. Tanto desde el apartado de la seguridad en el que encontramos doble airbag y ABS, como en el del confort, dentro del que se cuentan los elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, el aire acondicionado o los espejos eléctricos, por citar algunos, la dotación del Toyota no decepcionará a nadie en esta versión VX.

Como es habitual en los modelos japoneses, la robustez también está entre sus cualidades, de la misma manera que la calidad de terminación, que en el Hi-Lux luce a un alto nivel. Ello se percibe, tanto en la ausencia de crujidos provenientes de plásticos sospechosos, como en el tacto de los diferentes mandos, que transmiten una elevada sensación de fiabilidad.

La capacidad de carga es correcta, y aunque no es la mejor del grupo, debido a su longitud de caja, de poco más de 1,5 metros, nos ofrece más de 1.000 dm3, que no está nada mal. Gracias a las ballestas traseras el peso máximo autorizado es de más de 2.800 kg y los 171 CV tienen mucho que ver en su capacidad de arrastre de remolque, que es de 3.000 kg.

Pero si como vehículo de uso profesional sus cualidades están fuera de toda duda, como vehículo de ocio tampoco resulta decepcionante. Los asientos, bien resueltos desde el punto de vista anatómico, ofrecen un buen grado de confort y las suspensiones también cumplen razonablemente, con la salvedad de las ballestas traseras, que como en todos los modelos que montan este elemento ven reducido su confort, especialmente a coche descargado.

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