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Renault Koleos 2.0 dCi

La polivalencia que todo el mundo espera y exige de este tipo de modelos está notablemente bien resuelta en el caso del Koleos, que aglutina en su configuración las ventajas de un monovolumen con las capacidades offroad que le proporcionan su transmisión y determinados elementos de su equipamiento técnico.
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Renault Koleos 2.0 dCi
Renault Koleos 2.0 dCi

Renault ha optado, con muy buen criterio, de la misma manera que lo han hecho otros fabricantes de turismos, por "encargar" a una marca especialista en todo terreno el desarrollo de su representante en la categoría de los SUV. Para la ocasión, los acuerdos de colaboración que mantiene la marca francesa con Nissan han allanado el camino y de la misma manera que Renault proporciona los motores a la marca japonesa para su Qashqi y para su XTrail, en contraprestación, Nissan ha cedido a Renault la plataforma de estos modelos para que Renault desarrolle su Koleos.

Así, el SUV de Renault, simplificando, podría decirse que se trata de un XTrail con una carrocería distinta. También toma del modelo japonés el sistema de transmisión y determinados elementos como el control de descenso. Si tenemos en cuenta los resultados que la anterior incursión de la marca del rombo en el segmento de los SUV no fue precisamente brillante –Scenic RX4, en este caso el Koleos cuenta con una inmejorable base de partida.

Aunque para los gustos se hicieron los colores y siempre resulta delicado dar una opinión sobre la estética, es en este aspecto donde el Koleos resulta menos afortunado. Insistimos, teniendo en cuenta la subjetividad que representa hablar de la estética. Frente a otros modelos el Koleos es posiblemente el que más desapercibido pasará entre el tráfico. Pero sin ninguna duda, lo objetivamente importante hay que buscarlo en la configuración del coche. Una vez que nos acomodamos en el interior se pone de manifiesto el cuidado puesto en la presentación y en la sensación de espacio que transmite el habitáculo.

Nuestra unidad, en acabado Dynamique, tiene una dotación de serie sumamente completa, lo que unido a determinadas opciones, también presentes, como la tapicería de cuero, acentúan el refinamiento interior del que hace gala el Koleos. Decíamos que la sensación de espacio es enorme, pero es que el espacio real resulta también bastante generoso. De hecho es ligeramente mayor que el del XTrail con el que comparte plataforma y ofrece 3 cm más de anchura delante y 1 cm más de anchura detrás. Además, al no haber caido en la tentación de ofertar una tercera fila de asientos, la capacidad de maletero es bastante buena, con 465 dm3.

Aquí nos encontramos con las limitaciones comunes a todos los SUV dirigidos especialmente al asfalto. La altura sobre el suelo, un tanto limitada, y la generosa batalla hacen que sea relativamente fácil golpear la parte inferior que, por cierto, tiene unas frágiles “protecciones” de plástico que pueden romperse con facilidad.

El cuatro cilindros que impulsa al Koleos en esta versión es el mismo que anima a la variante de 150 CV y sólo el mapa de la gestión electrónica se encarga de proporcionarle los 25 CV adicionales. Lo cierto es que casi lo de menos son lo 175 CV nominales, donde más se notan las diferencias entre esta versión y la menos potente del habitáculo se complementa con el que aporta el coche en marcha. La calidad de rodadura es excepcional, la suavidad del motor notable y la rumorosidad mecánica muy baja. Todo ello hace al Koleos sumamente agradable en la utilización diaria. Queremos destacar en este sentido la dirección.

La presencia del control de descenso y la generosa cifra de potencia y par permiten afrontar pendientes considerables con razonables garantías de éxito, aunque eso sí, con la condición de que el firme no sea muy irregular o que la adherencia sea muy precaria, porque la ausencia de reductora exige tomar cierta carrerilla.

Suavidad extrema

Renault ha optado, con muy buen criterio, de la misma manera que lo han hecho otros fabricantes de turismos, por "encargar" a una marca especialista en todo terreno el desarrollo de su representante en la categoría de los SUV. Para la ocasión, los acuerdos de colaboración que mantiene la marca francesa con Nissan han allanado el camino y de la misma manera que Renault proporciona los motores a la marca japonesa para su Qashqi y para su XTrail, en contraprestación, Nissan ha cedido a Renault la plataforma de estos modelos para que Renault desarrolle su Koleos.

Así, el SUV de Renault, simplificando, podría decirse que se trata de un XTrail con una carrocería distinta. También toma del modelo japonés el sistema de transmisión y determinados elementos como el control de descenso. Si tenemos en cuenta los resultados que la anterior incursión de la marca del rombo en el segmento de los SUV no fue precisamente brillante –Scenic RX4, en este caso el Koleos cuenta con una inmejorable base de partida.

Aunque para los gustos se hicieron los colores y siempre resulta delicado dar una opinión sobre la estética, es en este aspecto donde el Koleos resulta menos afortunado. Insistimos, teniendo en cuenta la subjetividad que representa hablar de la estética. Frente a otros modelos el Koleos es posiblemente el que más desapercibido pasará entre el tráfico. Pero sin ninguna duda, lo objetivamente importante hay que buscarlo en la configuración del coche. Una vez que nos acomodamos en el interior se pone de manifiesto el cuidado puesto en la presentación y en la sensación de espacio que transmite el habitáculo.

Nuestra unidad, en acabado Dynamique, tiene una dotación de serie sumamente completa, lo que unido a determinadas opciones, también presentes, como la tapicería de cuero, acentúan el refinamiento interior del que hace gala el Koleos. Decíamos que la sensación de espacio es enorme, pero es que el espacio real resulta también bastante generoso. De hecho es ligeramente mayor que el del XTrail con el que comparte plataforma y ofrece 3 cm más de anchura delante y 1 cm más de anchura detrás. Además, al no haber caido en la tentación de ofertar una tercera fila de asientos, la capacidad de maletero es bastante buena, con 465 dm3.

Aquí nos encontramos con las limitaciones comunes a todos los SUV dirigidos especialmente al asfalto. La altura sobre el suelo, un tanto limitada, y la generosa batalla hacen que sea relativamente fácil golpear la parte inferior que, por cierto, tiene unas frágiles “protecciones” de plástico que pueden romperse con facilidad.

El cuatro cilindros que impulsa al Koleos en esta versión es el mismo que anima a la variante de 150 CV y sólo el mapa de la gestión electrónica se encarga de proporcionarle los 25 CV adicionales. Lo cierto es que casi lo de menos son lo 175 CV nominales, donde más se notan las diferencias entre esta versión y la menos potente del habitáculo se complementa con el que aporta el coche en marcha. La calidad de rodadura es excepcional, la suavidad del motor notable y la rumorosidad mecánica muy baja. Todo ello hace al Koleos sumamente agradable en la utilización diaria. Queremos destacar en este sentido la dirección.

La presencia del control de descenso y la generosa cifra de potencia y par permiten afrontar pendientes considerables con razonables garantías de éxito, aunque eso sí, con la condición de que el firme no sea muy irregular o que la adherencia sea muy precaria, porque la ausencia de reductora exige tomar cierta carrerilla.

Suavidad extrema