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Porsche Cayenne Diesel

Lo que sus mismos dirigentes habían negado no hace mucho se convierte en realidad. Porsche empieza su deriva hacia las mecánicas turbodiésel con este Cayenne Diesel, para incrementar sus ventas y rebajar el consumo y emisiones medias de su gama, ahora mismo, muy por encima de lo que en próximos años será obligado, por ley, cumplir.
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Porsche Cayenne Diesel
Porsche Cayenne Diesel

¡Lo que dan de sí las sinergias de grupo! Como Porsche controla ya más de la mitad del accionariado del Grupo Volkswagen, las relaciones internas son ahora, todavía, más fluidas. Si ya existía anteriormente esta colaboración –no olvidemos que el Porsche Cayenne y el Volkswagen Touareg son un proyecto conjunto- a partir de ahora será mucho más estrecha. El primer fruto es este Porsche Cayenne Diesel, posiblemente un anatema para los más fanáticos de la marca, pero, hoy en día, una respuesta inteligente a los retos –que son muchos- que se le plantean a Porsche –y a todos sus competidores- para asegurar su éxito y supervivencia en los difíciles años por venir.

El estrangulamiento de las emisiones permitidas para los próximos años en las nuevas leyes comunitarias, obliga a marchas como Porsche a buscar la manera de recortarlas y el motor turbodiésel es la respuesta más rápida –luego vendrán los híbridos- y eficaz en este sentido. Porsche lo ha tenido fácil, puesto que ha recurrido a un propulsor utilizado ya en las gamas Volkswagen y Audi, como es el V6 TDI de 3 litros y 240 CV, que permiten al Cayenne una más que solvente velocidad máxima de 214 km/h, a pesar de su aerodinámica no especialmente afinada. Pero más que su velocidad punta, el Cayenne Diesel se expresa mejor analizado bajo la lupa de mediciones como la aceleración desde parado hasta 100 km/h, que realiza en 8,3 segundos, o el propio 0-1000 metros, que los realiza en 29,4 segundos. Dado que, de serie, viene equipado con una caja de cambios automática de seis relaciones, su dinamismo en el tráfico es más acentuado, aún, que lo dicho por estas cifras, puesto que con sólo apretar el acelerador se dispone de un aporte de par muy superior al de la mayoría de las versiones de gasolina de la gama, dado que ya a 2.000 rpm este V6 entrega más de 56 mkg.

Naturalmente, en la conducción se deja notar que esta mecánica debe tirar de un peso en vacío de nada menos que 2.240 kg, por lo que en algunas situaciones, a baja velocidad puede que la aureola Porsche se ensombrezca un poco. Sin embargo, una autonomía bien superior a los 1.000 km abrillanta su imagen, gracias a un consumo medio de sólo 9,3 l/100 km. Para los preocupados por la naturaleza, mencionar que las emisiones medias de CO2 se quedan en 244 g/km, muy, muy por debajo de lo que sus hermanos de gasolina emiten a la atmósfera. Otra de sus virtudes es su capacidad de remolque, puesto que está capacitado para tirar de una carga máxima de 3.500 kg.

En ésta, como en otras tareas, este Porsche Cayenne Diesel se sirve de un sistema de tracción total permanente que reparte el par en un porcentaje de 62 por ciento al tren delantero y 38 al trasero. Este reparto puede variarse según determinen las circunstancias de la conducción mediante un diferencial central controlado electrónicamente. En conducción fuera de carretera, el conductor puede bloquearlo totalmente. Sobre este tipo de terreno, también es fundamental la disponibilidad de una caja de transferencia reductora, que potencia en extremo la capacidad de solventar obstáculos de gran entidad.

Como en el resto de la gama, el Cayenne Diesel dispone de una tecla Sport, que permite pasar de una regulación normal a un modo deportivo en la respuesta, tanto del motor como de la curva de actuación del acelerador –electrónico- así como de la caja de cambios. En las unidades que equipen los sistemas opcionales de amortiguación electrónica y suspensión neumática, aquéllos endurecen su actuación. Con esta última opción, la distancia al suelo puede ajustarse en seis niveles, con una distancia entre los extremos de 110 mm.

Para los habituales de Porsche, el sonido turbodiésel podría no ser bien recibido. Por ello, se ha realizado un especial esfuerzo en aminorar el ruido percibido en el interior del habitáculo. Se ha colocado una lámina aislante en el parabrisas y la cubierta plástica del motor es específica, mientras que el habitual material de insonorización se cambia por otro mucho más ligero, que permite recortar en 20 kg de peso el utilizado en modelos de la competencia. Tras conducir este Cayenne Diesel, podemos afirmar que el ruido no será uno de los pretextos de los más puristas para demonizar este modelo, porque desde el interior no es fácil distinguir su origen, dado lo exiguo de su nivel sonoro y lo bien elegido que está el sonido del escape. Las vibraciones tampoco son un lastre, dado que no se percibe ninguna en pedales y palancas de control y sólo en el volante se llegan a sentir, muy amortiguadas, cuando el motor –que cuenta con un eje de equilibrado- todavía no alcanza su temperatura de funcionamiento.

La conducción del Cayenne Diesel sigue demostrando que cuando Porsche lanza un producto al mercado, no deja nada al azar. El placer de conducción es total, basado en una rigurosa construcción, en la que no se encuentra la más mínima laguna. Sólo el elevado ruido aerodinámico, por encima de los 130 km/h –lo hemos conducido en Alemania- demuestra que en la nueva generación del Cayenne –que debería estar listo el año próximo- es un apartado a mejorar. El cambio automático extrae del motor turbodiésel todo su rendimiento siempre que su conductor se lo exija, con sólo actuar sobre el pedal derecho, por lo que es difícil que en países como el nuestro –donde aprovechar las cualidades de este coche puede ser considerado delito por las represivas normas implantadas- haya nadie que eche en falta más potencia de forma razonable. La unidad conducida disponía de la suspensión neumática opcional, por lo que su comportamiento era intachable en rutas secundarias y tremendamente confortable en autopistas, con sólo manejar adecuadamente el botón de control de la suspensión.

Este es el precio del Porsche Cayenne Diesel. Un precio algo por encima de la versión V6 de gasolina, pero que, en las circunstancias de precio del combustible actuales, con el gasóleo de nuevo por debajo de la gasolina, sólo serían necesarios unos 40.000 km para compensar dicha diferencia. De hecho, en España está previsto que más de la mitad de los Cayenne vendidos en 2009 sean Diesel, dejando la versión V6 de gasolina como meramente marginal. Las ventas para toda Europa se prevén en un abanico entre 5.000 y 8.000 unidades al año, en función de la profundidad de la crisis económica, todavía hoy imprevisible.

El mundo ha cambiado, aunque aún muchos no se han dado cuenta, y Porsche, con el Cayenne Diesel, toma el rumbo correcto para salir de la tormenta con los menos daños posibles. Una buena idea.

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