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Opel Antara Cosmo 2.0 CDTI 16V

Lejos de ser el sucesor de auténticos todoterreno como el Frontera o el Monterrey, el Antara explora un nuevo segmento para Opel: el de los Sport Utility Vehicles (SUV). La versión 2.0 CDTI se erige además como la variante más ahorradora gracias a su propulsor turbodiesel, así como la más equipada de la gama por su acabado Cosmo.
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Opel Antara Cosmo 2.0 CDTI 16V
Opel Antara Cosmo 2.0 CDTI 16V

Al hilo de lo que decíamos en la página anterior, si decidimos circular «ligeros», ese tipo de conducción pondrá en pocos aprietos al Antara, ya que su comportamiento es ejemplar. El trabajo de las suspensiones independientes es casi modélico al combinar de un modo acertado la contención de las inclinaciones laterales y la absorción de las irregularidades de la carretera, con un elevado confort de marcha. En trazados rápidos el aplomo del coche es notable y permite un paso por curva realmente elevado.

Sobre carreteras de trazado sinuoso el coche se comporta básicamente como un tracción delantera, siendo siempre ese tren el primero que tiende a deslizar. En otras palabras, el coche es eminentemente subvirador, el comportamiento más seguro para la mayoría de los conductores.

Su noble bastidor permite también a los más expertos jugar con las inercias para «colocar» la zaga y ganar algo de agilidad en curva. Una dirección bastante rápida y muy precisa y un equipo de frenos que cumple sobrado con su misión al ofrecer buena potencia y resistencia a la fatiga, y sobre todo controlado electrónicamente. Este diferencial funciona coordinado con el ABS y el ESP y, en caso de necesidad, llega a proporcionar un reparto del par de un 50/50 por ciento para cada eje.

Aunque el modelo probado no puede decirse que sea barato, justifica su precio ya que traspasar el umbral de sus puertas nos introduce en un mundo de sensaciones muy agradables. La calidad de los ajustes es alta, así como la buena sensación que transmite tanto la imagen como el tacto de los materiales que forran su interior.

El mismo buen juicio nos merece el abundante equipamiento de serie de esta variante Cosmo. Aparte de su tracción 4x4 inteligente; su control de tracción; el de estabilidad con control de frenado en curva (CBC) y su sistema de protección activa antivuelco (ARP), disfruta de una amplísima variedad de elementos de confort. Por no faltar, no faltan ni unas bonitas llantas de aluminio de 18”; control de crucero; sistema de ayuda al aparcamiento Park Pilot, e incluso sensor de lluvia en su limpiaparabrisas.

El Antara es un coche amplio y los ocupantes delanteros disponen de espacio sobrado en todas sus cotas, mientras que el conductor dispone de un puesto director muy ergonómico. La relación de distancias entre volante, palanca de cambio y pedales es casi perfecta, y el resto de mandos e interruptores están también bien distribuidos y muy a la mano. El único «lunar» en este apartado es el de la instrumentación, que con solo velocímetro, cuentarrevoluciones y nivel de gasolina, resulta algo pobre para la categoría que se pretende dar al coche. Eso sí, la precisión de sus informaciones es notable.

Los ocupantes de las plazas posteriores disfrutan igualmente de un confort reseñable no solo porque la anchura de esa zona del coche es muy buena gracias a sus 142 cm, o que el respaldo del asiento trasero sea regulable en inclinación, sino porque incluso la plaza central ofrece un confort razonable pese a que su respaldo esconde un reposabrazos. No vamos a negar que la consola situada entre los asientos delanteros «roba» algo de espacio a la zona reservada a los pies del ocupante de esa plaza central, pero debemos reconocer que, pese a ello, éste pasajero dispone de un acomodo razonable para sus piernas.

Por lo que se refiere a la capacidad de carga y con un volumen de poco más de 400 litros, el maletero resulta algo justo en relación con las dimensiones del coche. Un piso muy elevado situado nada menos que a 80 cm de altura, junto con una bandeja muy baja, dejan poca altura libre utilizable para depositar maletas u objetos de cierto tamaño, si es que se quieren llevar ocultos. Además, los pasos de rueda traseros restan también bastante anchura a la zona de carga, aunque para compensar, el fabricante los aprovecha para crear dos receptáculos para pequeña impedimenta.

Por último, la rueda de repuesto, que por cierto es de emergencia, va dispuesta bajo el piso del maletero y escondida bajo una tapa que hay que desarmar para sacarla. Esta poco pensada ubicación hace que si por desgracia pinchamos en viaje, nos veamos obligados a vaciar todo el maletero para poder levantar el piso y sacar esa tapa, ya que es imposible acceder a la rueda de otra manera.

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Al hilo de lo que decíamos en la página anterior, si decidimos circular «ligeros», ese tipo de conducción pondrá en pocos aprietos al Antara, ya que su comportamiento es ejemplar. El trabajo de las suspensiones independientes es casi modélico al combinar de un modo acertado la contención de las inclinaciones laterales y la absorción de las irregularidades de la carretera, con un elevado confort de marcha. En trazados rápidos el aplomo del coche es notable y permite un paso por curva realmente elevado.

Sobre carreteras de trazado sinuoso el coche se comporta básicamente como un tracción delantera, siendo siempre ese tren el primero que tiende a deslizar. En otras palabras, el coche es eminentemente subvirador, el comportamiento más seguro para la mayoría de los conductores.

Su noble bastidor permite también a los más expertos jugar con las inercias para «colocar» la zaga y ganar algo de agilidad en curva. Una dirección bastante rápida y muy precisa y un equipo de frenos que cumple sobrado con su misión al ofrecer buena potencia y resistencia a la fatiga, y sobre todo controlado electrónicamente. Este diferencial funciona coordinado con el ABS y el ESP y, en caso de necesidad, llega a proporcionar un reparto del par de un 50/50 por ciento para cada eje.

Aunque el modelo probado no puede decirse que sea barato, justifica su precio ya que traspasar el umbral de sus puertas nos introduce en un mundo de sensaciones muy agradables. La calidad de los ajustes es alta, así como la buena sensación que transmite tanto la imagen como el tacto de los materiales que forran su interior.

El mismo buen juicio nos merece el abundante equipamiento de serie de esta variante Cosmo. Aparte de su tracción 4x4 inteligente; su control de tracción; el de estabilidad con control de frenado en curva (CBC) y su sistema de protección activa antivuelco (ARP), disfruta de una amplísima variedad de elementos de confort. Por no faltar, no faltan ni unas bonitas llantas de aluminio de 18”; control de crucero; sistema de ayuda al aparcamiento Park Pilot, e incluso sensor de lluvia en su limpiaparabrisas.

El Antara es un coche amplio y los ocupantes delanteros disponen de espacio sobrado en todas sus cotas, mientras que el conductor dispone de un puesto director muy ergonómico. La relación de distancias entre volante, palanca de cambio y pedales es casi perfecta, y el resto de mandos e interruptores están también bien distribuidos y muy a la mano. El único «lunar» en este apartado es el de la instrumentación, que con solo velocímetro, cuentarrevoluciones y nivel de gasolina, resulta algo pobre para la categoría que se pretende dar al coche. Eso sí, la precisión de sus informaciones es notable.

Los ocupantes de las plazas posteriores disfrutan igualmente de un confort reseñable no solo porque la anchura de esa zona del coche es muy buena gracias a sus 142 cm, o que el respaldo del asiento trasero sea regulable en inclinación, sino porque incluso la plaza central ofrece un confort razonable pese a que su respaldo esconde un reposabrazos. No vamos a negar que la consola situada entre los asientos delanteros «roba» algo de espacio a la zona reservada a los pies del ocupante de esa plaza central, pero debemos reconocer que, pese a ello, éste pasajero dispone de un acomodo razonable para sus piernas.

Por lo que se refiere a la capacidad de carga y con un volumen de poco más de 400 litros, el maletero resulta algo justo en relación con las dimensiones del coche. Un piso muy elevado situado nada menos que a 80 cm de altura, junto con una bandeja muy baja, dejan poca altura libre utilizable para depositar maletas u objetos de cierto tamaño, si es que se quieren llevar ocultos. Además, los pasos de rueda traseros restan también bastante anchura a la zona de carga, aunque para compensar, el fabricante los aprovecha para crear dos receptáculos para pequeña impedimenta.

Por último, la rueda de repuesto, que por cierto es de emergencia, va dispuesta bajo el piso del maletero y escondida bajo una tapa que hay que desarmar para sacarla. Esta poco pensada ubicación hace que si por desgracia pinchamos en viaje, nos veamos obligados a vaciar todo el maletero para poder levantar el piso y sacar esa tapa, ya que es imposible acceder a la rueda de otra manera.

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