Nissan Qashqai 2.0/Suzuki SX4 1.9 DDS

Ninguno de los dos tiene una configuración de SUV al uso, especialmente el SX4 que en buena ley debe tratarse como una berlina de cuatro ruedas motrices. Sin embargo, su reducido tamaño y su ligereza les permiten afrontar recorridos de dificultad moderada en el campo.
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Nissan Qashqai 2.0/Suzuki SX4 1.9 DDS
Nissan Qashqai 2.0/Suzuki SX4 1.9 DDS

Además de las diferencias expuestas hasta ahora, hay una que para muchos puede ser determinante. Se trata del precio. Frente a los algo más de 19.000 euros que hay que desembolsar para adquirir un SX4, la cartera hay que estirarla bastante para llegar hasta los 26.000 euros del Nissan. En igualdad de condiciones esta diferencia podría ser definitiva a la hora de valorar la compra de uno u otro. Sin embargo hay que decir que la relación precio/producto de ambos es equivalente, Por una parte la calidad percibida es superior en el Nissan que ofrece un interior ligeramente más refinado y muestra también un habitáculo mejor insonorizado. Además, partiendo de una cilindrada parecida, el Qashqai nos ofrece 150 CV frente a los 120 CV del SX4. Podría pensarse que la diferencia de peso es equivalente a la de rendimiento, pero en la práctica el 4 cilindros de origen Renault del Nissan es también más brillante en cuanto a respuesta que el propulsor de origen Fiat del SX4.

En el paso por nuestro banco de rodillos, los 150 CV del Nissan se han convertido en más de 165 CV reales, mientras que los 120 CV del SX4 se han quedado en 119 CV medidos en nuestra unidad. Al margen de esta diferencia puntual, sólo aplicable a las dos unidades probadas. Las curvas de rendimiento nos permiten valorar el carácter de cada uno. El margen de utilización es más amplio en el Nissan, que desde 2.000 rpm ya nos ofrece más de 30 mkg, y además, es capaz de estirarse hasta las 5.000 rpm mientras que el Suzuki se nos acaba a las 4.300 rpm. Todo ello nos justifica perfectamente las cifras de prestaciones en las que el Nissan, más pesado y con mayor superficie frontal se impone en todas las mediciones, y lo hace con unas cifras de consumo equivalentes –ver recuadro-.

Se trata en definitiva de dos modelos muy polivalentes en cuanto a utilización mixta y como la mayoría de los de su raza es en asfalto donde más a gusto se encuentran. El Nissan presenta una configuración que le hace más confortable en líneas generales y también más eficaz a medida que se complica el terreno en recorridos “off-road”, mientras que el SX4 ofrece una mayor operatividad urbana y un precio más asequible. A la hora de valorar su comportamiento en carretera, ambos ponen el listón muy alto. Fáciles de conducir, muy eficaces en zonas viradas, y con la ventaja de poder circular con cuatro ruedas motrices cuando las condiciones de adherencia se complican en grado de seguridad activa que ofrecen es muy alto.

Si a simple vista el Qashqai parece ofrecer una configuración mucho más especializada que su oponente, lo cierto es que los datos muestran que las diferencias no son tan abismales. El ángulo ventral es el mismo y es que, a pesar de la menor altura disponible, el SX4 compensa esta desventaja con una batalla más corta que le deja en las misma condiciones que el Qashqai a la hora de afrontar crestas. El voladizo delantero deja el ángulo de ataque del Suzuki en una situación más desfavorable y los más cortos recorridos de suspensión también quedan en evidencia frente a los del Qashqai. Hay que decir en cualquier caso que ello no representa un problema insalvable en los cruces de puentes, donde ambos “tiran” de electrónica para ofrecer una buena capacidad de tracción, debido a las acrobáticas posturas que adquieren en este tipo de zona.

Frente a un TT tradicional, muestran una serie de carencias notables, sobre todo a la hora afrontar trialeras, algo nada recomendable en ninguno de los dos casos, pero en terreno blando y embarrado, su ligereza, especialmente en el caso del Suzuki, puede poner “colorado” a más de un mastodonte de dos toneladas y media.

Dos todocaminos polivalentes

Además de las diferencias expuestas hasta ahora, hay una que para muchos puede ser determinante. Se trata del precio. Frente a los algo más de 19.000 euros que hay que desembolsar para adquirir un SX4, la cartera hay que estirarla bastante para llegar hasta los 26.000 euros del Nissan. En igualdad de condiciones esta diferencia podría ser definitiva a la hora de valorar la compra de uno u otro. Sin embargo hay que decir que la relación precio/producto de ambos es equivalente, Por una parte la calidad percibida es superior en el Nissan que ofrece un interior ligeramente más refinado y muestra también un habitáculo mejor insonorizado. Además, partiendo de una cilindrada parecida, el Qashqai nos ofrece 150 CV frente a los 120 CV del SX4. Podría pensarse que la diferencia de peso es equivalente a la de rendimiento, pero en la práctica el 4 cilindros de origen Renault del Nissan es también más brillante en cuanto a respuesta que el propulsor de origen Fiat del SX4.

En el paso por nuestro banco de rodillos, los 150 CV del Nissan se han convertido en más de 165 CV reales, mientras que los 120 CV del SX4 se han quedado en 119 CV medidos en nuestra unidad. Al margen de esta diferencia puntual, sólo aplicable a las dos unidades probadas. Las curvas de rendimiento nos permiten valorar el carácter de cada uno. El margen de utilización es más amplio en el Nissan, que desde 2.000 rpm ya nos ofrece más de 30 mkg, y además, es capaz de estirarse hasta las 5.000 rpm mientras que el Suzuki se nos acaba a las 4.300 rpm. Todo ello nos justifica perfectamente las cifras de prestaciones en las que el Nissan, más pesado y con mayor superficie frontal se impone en todas las mediciones, y lo hace con unas cifras de consumo equivalentes –ver recuadro-.

Se trata en definitiva de dos modelos muy polivalentes en cuanto a utilización mixta y como la mayoría de los de su raza es en asfalto donde más a gusto se encuentran. El Nissan presenta una configuración que le hace más confortable en líneas generales y también más eficaz a medida que se complica el terreno en recorridos “off-road”, mientras que el SX4 ofrece una mayor operatividad urbana y un precio más asequible. A la hora de valorar su comportamiento en carretera, ambos ponen el listón muy alto. Fáciles de conducir, muy eficaces en zonas viradas, y con la ventaja de poder circular con cuatro ruedas motrices cuando las condiciones de adherencia se complican en grado de seguridad activa que ofrecen es muy alto.

Si a simple vista el Qashqai parece ofrecer una configuración mucho más especializada que su oponente, lo cierto es que los datos muestran que las diferencias no son tan abismales. El ángulo ventral es el mismo y es que, a pesar de la menor altura disponible, el SX4 compensa esta desventaja con una batalla más corta que le deja en las misma condiciones que el Qashqai a la hora de afrontar crestas. El voladizo delantero deja el ángulo de ataque del Suzuki en una situación más desfavorable y los más cortos recorridos de suspensión también quedan en evidencia frente a los del Qashqai. Hay que decir en cualquier caso que ello no representa un problema insalvable en los cruces de puentes, donde ambos “tiran” de electrónica para ofrecer una buena capacidad de tracción, debido a las acrobáticas posturas que adquieren en este tipo de zona.

Frente a un TT tradicional, muestran una serie de carencias notables, sobre todo a la hora afrontar trialeras, algo nada recomendable en ninguno de los dos casos, pero en terreno blando y embarrado, su ligereza, especialmente en el caso del Suzuki, puede poner “colorado” a más de un mastodonte de dos toneladas y media.

Dos todocaminos polivalentes

Además de las diferencias expuestas hasta ahora, hay una que para muchos puede ser determinante. Se trata del precio. Frente a los algo más de 19.000 euros que hay que desembolsar para adquirir un SX4, la cartera hay que estirarla bastante para llegar hasta los 26.000 euros del Nissan. En igualdad de condiciones esta diferencia podría ser definitiva a la hora de valorar la compra de uno u otro. Sin embargo hay que decir que la relación precio/producto de ambos es equivalente, Por una parte la calidad percibida es superior en el Nissan que ofrece un interior ligeramente más refinado y muestra también un habitáculo mejor insonorizado. Además, partiendo de una cilindrada parecida, el Qashqai nos ofrece 150 CV frente a los 120 CV del SX4. Podría pensarse que la diferencia de peso es equivalente a la de rendimiento, pero en la práctica el 4 cilindros de origen Renault del Nissan es también más brillante en cuanto a respuesta que el propulsor de origen Fiat del SX4.

En el paso por nuestro banco de rodillos, los 150 CV del Nissan se han convertido en más de 165 CV reales, mientras que los 120 CV del SX4 se han quedado en 119 CV medidos en nuestra unidad. Al margen de esta diferencia puntual, sólo aplicable a las dos unidades probadas. Las curvas de rendimiento nos permiten valorar el carácter de cada uno. El margen de utilización es más amplio en el Nissan, que desde 2.000 rpm ya nos ofrece más de 30 mkg, y además, es capaz de estirarse hasta las 5.000 rpm mientras que el Suzuki se nos acaba a las 4.300 rpm. Todo ello nos justifica perfectamente las cifras de prestaciones en las que el Nissan, más pesado y con mayor superficie frontal se impone en todas las mediciones, y lo hace con unas cifras de consumo equivalentes –ver recuadro-.

Se trata en definitiva de dos modelos muy polivalentes en cuanto a utilización mixta y como la mayoría de los de su raza es en asfalto donde más a gusto se encuentran. El Nissan presenta una configuración que le hace más confortable en líneas generales y también más eficaz a medida que se complica el terreno en recorridos “off-road”, mientras que el SX4 ofrece una mayor operatividad urbana y un precio más asequible. A la hora de valorar su comportamiento en carretera, ambos ponen el listón muy alto. Fáciles de conducir, muy eficaces en zonas viradas, y con la ventaja de poder circular con cuatro ruedas motrices cuando las condiciones de adherencia se complican en grado de seguridad activa que ofrecen es muy alto.

Si a simple vista el Qashqai parece ofrecer una configuración mucho más especializada que su oponente, lo cierto es que los datos muestran que las diferencias no son tan abismales. El ángulo ventral es el mismo y es que, a pesar de la menor altura disponible, el SX4 compensa esta desventaja con una batalla más corta que le deja en las misma condiciones que el Qashqai a la hora de afrontar crestas. El voladizo delantero deja el ángulo de ataque del Suzuki en una situación más desfavorable y los más cortos recorridos de suspensión también quedan en evidencia frente a los del Qashqai. Hay que decir en cualquier caso que ello no representa un problema insalvable en los cruces de puentes, donde ambos “tiran” de electrónica para ofrecer una buena capacidad de tracción, debido a las acrobáticas posturas que adquieren en este tipo de zona.

Frente a un TT tradicional, muestran una serie de carencias notables, sobre todo a la hora afrontar trialeras, algo nada recomendable en ninguno de los dos casos, pero en terreno blando y embarrado, su ligereza, especialmente en el caso del Suzuki, puede poner “colorado” a más de un mastodonte de dos toneladas y media.

Dos todocaminos polivalentes

Además de las diferencias expuestas hasta ahora, hay una que para muchos puede ser determinante. Se trata del precio. Frente a los algo más de 19.000 euros que hay que desembolsar para adquirir un SX4, la cartera hay que estirarla bastante para llegar hasta los 26.000 euros del Nissan. En igualdad de condiciones esta diferencia podría ser definitiva a la hora de valorar la compra de uno u otro. Sin embargo hay que decir que la relación precio/producto de ambos es equivalente, Por una parte la calidad percibida es superior en el Nissan que ofrece un interior ligeramente más refinado y muestra también un habitáculo mejor insonorizado. Además, partiendo de una cilindrada parecida, el Qashqai nos ofrece 150 CV frente a los 120 CV del SX4. Podría pensarse que la diferencia de peso es equivalente a la de rendimiento, pero en la práctica el 4 cilindros de origen Renault del Nissan es también más brillante en cuanto a respuesta que el propulsor de origen Fiat del SX4.

En el paso por nuestro banco de rodillos, los 150 CV del Nissan se han convertido en más de 165 CV reales, mientras que los 120 CV del SX4 se han quedado en 119 CV medidos en nuestra unidad. Al margen de esta diferencia puntual, sólo aplicable a las dos unidades probadas. Las curvas de rendimiento nos permiten valorar el carácter de cada uno. El margen de utilización es más amplio en el Nissan, que desde 2.000 rpm ya nos ofrece más de 30 mkg, y además, es capaz de estirarse hasta las 5.000 rpm mientras que el Suzuki se nos acaba a las 4.300 rpm. Todo ello nos justifica perfectamente las cifras de prestaciones en las que el Nissan, más pesado y con mayor superficie frontal se impone en todas las mediciones, y lo hace con unas cifras de consumo equivalentes –ver recuadro-.

Se trata en definitiva de dos modelos muy polivalentes en cuanto a utilización mixta y como la mayoría de los de su raza es en asfalto donde más a gusto se encuentran. El Nissan presenta una configuración que le hace más confortable en líneas generales y también más eficaz a medida que se complica el terreno en recorridos “off-road”, mientras que el SX4 ofrece una mayor operatividad urbana y un precio más asequible. A la hora de valorar su comportamiento en carretera, ambos ponen el listón muy alto. Fáciles de conducir, muy eficaces en zonas viradas, y con la ventaja de poder circular con cuatro ruedas motrices cuando las condiciones de adherencia se complican en grado de seguridad activa que ofrecen es muy alto.

Si a simple vista el Qashqai parece ofrecer una configuración mucho más especializada que su oponente, lo cierto es que los datos muestran que las diferencias no son tan abismales. El ángulo ventral es el mismo y es que, a pesar de la menor altura disponible, el SX4 compensa esta desventaja con una batalla más corta que le deja en las misma condiciones que el Qashqai a la hora de afrontar crestas. El voladizo delantero deja el ángulo de ataque del Suzuki en una situación más desfavorable y los más cortos recorridos de suspensión también quedan en evidencia frente a los del Qashqai. Hay que decir en cualquier caso que ello no representa un problema insalvable en los cruces de puentes, donde ambos “tiran” de electrónica para ofrecer una buena capacidad de tracción, debido a las acrobáticas posturas que adquieren en este tipo de zona.

Frente a un TT tradicional, muestran una serie de carencias notables, sobre todo a la hora afrontar trialeras, algo nada recomendable en ninguno de los dos casos, pero en terreno blando y embarrado, su ligereza, especialmente en el caso del Suzuki, puede poner “colorado” a más de un mastodonte de dos toneladas y media.

Dos todocaminos polivalentes
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