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Mitsubishi ASX 180 DI-D 2WD y Skoda Yeti 2.0 TDI

Sin tracción total y en versión básica Diesel, Mitsubishi ASX y Skoda Yeti comparten afición: huyen de la especialización como pequeños SUV compactos para ganar equilibrio dinámico. Económicos viajeros, funcionales ciudadanos, esforzados senderistas... Ambos cubren amplios espacios de marcha.
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Mitsubishi ASX 180 DI-D 2WD y Skoda Yeti 2.0 TDI
Mitsubishi ASX 180 DI-D 2WD y Skoda Yeti 2.0 TDI

Quizás sus diseños a simple vista puedan alejarlos. Del enfoque más moderno y deportivo del Mitsubishi ASX al concepto de vehículo más práctico y clásico del Skoda Yeti. Sin embargo, en su planteamiento, tanto Mitsubishi como Skoda buscan un mismo perfil. Si entre la avalancha de nuevos SUV compactos ambos fabricantes ya focalizan su atención hacia unas dimensiones contenidas (los apenas 4,22 metros del Yeti y los 4,30 m del ASX se distancian de rivales que estiran siempre de los 4,40 para arriba), sus polivalentes versiones de acceso acotan aún más su competencia.

Y no sólo porque renuncien aquí a una tracción total que ofrecen sus variantes altas de gama para ampliar versatilidad; de hecho, el resto de rivales desdobla también su oferta hacia bastidores de dos ruedas motrices que, no olvidemos, representan hasta el 70 por ciento de las ventas de estos todo caminos ofreciéndose a un precio hasta 3.000 euros menor que las 4x4; sino, fundamentalmente, por apostar también hacia más pequeñas mecánicas Diesel.

Mientras Ford Kuga, VW Tiguan o Toyota RAV4 apuntan sus miradas siempre por encima de 140 CV, Mitsubishi ASX y Skoda Yeti se desmarcan con 116 y 110 CV, respectivamente. Prácticamente nada comparable, a excepción de un más humilde Dacia Duster y un sólido Nissan Qashqai, eso sí ambos con motor 1.5 dCi de origen Renault y sólo 105 CV. ¿Qué aportan pues Skoda y Mitsubishi? Pues, además de un precio más ajustado, suficientes prestaciones, buen espacio interior y más economía de consumo. Casi como cualquier compacto, pero incluso validados como excursionistas por altura de carrocería y recorridos de amortiguación. ¿Son productos tan redondos como parecen?

Sobreelevados, sí; pero, al fin y al cabo, compactos. Si Skoda aprovecha para el Yeti los pluriempleados por el grupo VW módulos del Golf, Mitsubishi emplea para su ASX parte de la plataforma del Lancer. El resultado son dos fiables bastidores (con trenes delanteros McPherson y estructuras traseras multibrazo) que garantizan buena calidad de rodadura, prácticamente de turismo convencional. Únicamente la  comentada mayor altura de carrocería y, por tanto, peor aerodinámica suponen cierto lastre, porque ni siquiera en peso (casi 40 kg más ligero el Yeti que el ASX) se alejan en exceso de los modelos de origen.

A partir de aquí, diferencias. Con un tacto de mandos de mayor suavidad, el Yeti muestra gran equilibrio en carretera. Es un coche firme pero cómodo, se conduce fácil a pesar de una dirección no demasiado directa y, sin ser tan incisivo en apoyos como un Golf, ofrece gran neutralidad de reacciones y alto agarre, apoyado también en unos sobredimensionados neumáticos 225/50 R17, más anchos y de menor perfil que los razonables 215/60 R17 del ASX.

Desde luego, el Yeti genera confianza y, ante eventuales pérdidas de motricidad (habitual defecto de estos SUV con dos ruedas motrices y más suspensión que comprimir), las ayudas electrónicas aparecen con progresividad, nivelando su conducta de manera efectiva pero no exagerada. Más brusco, en cambio, se siente el ASX. En vías rápidas, su aplomo (generado por una gran batalla y no excesiva altura) es muy bueno y rueda con agradable confort. Sin embargo,  en condiciones más dinámicas no transmite la mayor deportividad que su imagen y tacto inicial sugieren frente a Skoda.

De inicio, la carrocería del ASX presenta más balanceo y, debido también a mayor flexibilidad de suspensión que el Yeti, más oscilaciones verticales ante irregularidades del firme. Así, en conducción moderada sujeta bien y es seguro, pero a mayores exigencias responde de un modo más abrupto. Ante rápidos cambios de apoyo, la dirección no acaba de informar con rotundidad de lo que sucede sobre el asfalto y, en cuanto pierde adherencia, los controles de tracción y estabilidad acuden en tromba. No es que resulte inseguro, ya que prácticamente paralizan sus movimientos, pero colapsan su capacidad de reacción sintiendo por momentos cierta pérdida de control ante un subviraje más acusado que en el Yeti.

En definitiva, la versión 4x4 del ASX (sólo en motor de 150 CV) es notablemente más efectiva que esta 4x2. En cualquier caso, no hablamos de modelos de corte deportivo, y sí de buenos rodadores capaces incluso, a diferencia de un compacto convencional, de adentrarse en pistas por altura (más para Skoda) y recorrido de suspensión (más para ASX). Lástima que ambos cuenten de serie con kit reparapinchazos. Ojo con las piedras en pistas.

Mitsubishi ASX
- Consumo y autonomía
- Motor/prestaciones
- Equipamiento

Skoda Yeti
- Modularidad y maletero
- Comportamiento
- Frenada

Mitsubishi ASX
- Frenada
- Sonoridad en marcha
- Kit reparapinchazos

Skoda Yeti
- Recuperaciones
- Posición de conducción
- Kit reparapinchazos

- Motores y vida a bordo

Quizás sus diseños a simple vista puedan alejarlos. Del enfoque más moderno y deportivo del Mitsubishi ASX al concepto de vehículo más práctico y clásico del Skoda Yeti. Sin embargo, en su planteamiento, tanto Mitsubishi como Skoda buscan un mismo perfil. Si entre la avalancha de nuevos SUV compactos ambos fabricantes ya focalizan su atención hacia unas dimensiones contenidas (los apenas 4,22 metros del Yeti y los 4,30 m del ASX se distancian de rivales que estiran siempre de los 4,40 para arriba), sus polivalentes versiones de acceso acotan aún más su competencia.

Y no sólo porque renuncien aquí a una tracción total que ofrecen sus variantes altas de gama para ampliar versatilidad; de hecho, el resto de rivales desdobla también su oferta hacia bastidores de dos ruedas motrices que, no olvidemos, representan hasta el 70 por ciento de las ventas de estos todo caminos ofreciéndose a un precio hasta 3.000 euros menor que las 4x4; sino, fundamentalmente, por apostar también hacia más pequeñas mecánicas Diesel.

Mientras Ford Kuga, VW Tiguan o Toyota RAV4 apuntan sus miradas siempre por encima de 140 CV, Mitsubishi ASX y Skoda Yeti se desmarcan con 116 y 110 CV, respectivamente. Prácticamente nada comparable, a excepción de un más humilde Dacia Duster y un sólido Nissan Qashqai, eso sí ambos con motor 1.5 dCi de origen Renault y sólo 105 CV. ¿Qué aportan pues Skoda y Mitsubishi? Pues, además de un precio más ajustado, suficientes prestaciones, buen espacio interior y más economía de consumo. Casi como cualquier compacto, pero incluso validados como excursionistas por altura de carrocería y recorridos de amortiguación. ¿Son productos tan redondos como parecen?

Sobreelevados, sí; pero, al fin y al cabo, compactos. Si Skoda aprovecha para el Yeti los pluriempleados por el grupo VW módulos del Golf, Mitsubishi emplea para su ASX parte de la plataforma del Lancer. El resultado son dos fiables bastidores (con trenes delanteros McPherson y estructuras traseras multibrazo) que garantizan buena calidad de rodadura, prácticamente de turismo convencional. Únicamente la  comentada mayor altura de carrocería y, por tanto, peor aerodinámica suponen cierto lastre, porque ni siquiera en peso (casi 40 kg más ligero el Yeti que el ASX) se alejan en exceso de los modelos de origen.

A partir de aquí, diferencias. Con un tacto de mandos de mayor suavidad, el Yeti muestra gran equilibrio en carretera. Es un coche firme pero cómodo, se conduce fácil a pesar de una dirección no demasiado directa y, sin ser tan incisivo en apoyos como un Golf, ofrece gran neutralidad de reacciones y alto agarre, apoyado también en unos sobredimensionados neumáticos 225/50 R17, más anchos y de menor perfil que los razonables 215/60 R17 del ASX.

Desde luego, el Yeti genera confianza y, ante eventuales pérdidas de motricidad (habitual defecto de estos SUV con dos ruedas motrices y más suspensión que comprimir), las ayudas electrónicas aparecen con progresividad, nivelando su conducta de manera efectiva pero no exagerada. Más brusco, en cambio, se siente el ASX. En vías rápidas, su aplomo (generado por una gran batalla y no excesiva altura) es muy bueno y rueda con agradable confort. Sin embargo,  en condiciones más dinámicas no transmite la mayor deportividad que su imagen y tacto inicial sugieren frente a Skoda.

De inicio, la carrocería del ASX presenta más balanceo y, debido también a mayor flexibilidad de suspensión que el Yeti, más oscilaciones verticales ante irregularidades del firme. Así, en conducción moderada sujeta bien y es seguro, pero a mayores exigencias responde de un modo más abrupto. Ante rápidos cambios de apoyo, la dirección no acaba de informar con rotundidad de lo que sucede sobre el asfalto y, en cuanto pierde adherencia, los controles de tracción y estabilidad acuden en tromba. No es que resulte inseguro, ya que prácticamente paralizan sus movimientos, pero colapsan su capacidad de reacción sintiendo por momentos cierta pérdida de control ante un subviraje más acusado que en el Yeti.

En definitiva, la versión 4x4 del ASX (sólo en motor de 150 CV) es notablemente más efectiva que esta 4x2. En cualquier caso, no hablamos de modelos de corte deportivo, y sí de buenos rodadores capaces incluso, a diferencia de un compacto convencional, de adentrarse en pistas por altura (más para Skoda) y recorrido de suspensión (más para ASX). Lástima que ambos cuenten de serie con kit reparapinchazos. Ojo con las piedras en pistas.

Mitsubishi ASX
- Consumo y autonomía
- Motor/prestaciones
- Equipamiento

Skoda Yeti
- Modularidad y maletero
- Comportamiento
- Frenada

Mitsubishi ASX
- Frenada
- Sonoridad en marcha
- Kit reparapinchazos

Skoda Yeti
- Recuperaciones
- Posición de conducción
- Kit reparapinchazos

- Motores y vida a bordo

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