Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency

Es la versión más básica del GLK, pero no por ello renuncia al cambio automático de 7 marchas ni a unas brillantes prestaciones provenientes de su propulsor Diesel biturbo. La etiqueta BlueEfficiency supone, además, una garantía de consumos moderados.
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Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency
Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency

Mercedes ha sabido conjugar en un mismo coche dos cosas prácticamente opuestas. Por un lado, la versatilidad de un SUV y, por otro, las cada vez más bajas emisiones que se exigen a los modelos de hoy en día. Para alcanzar este logro técnico nada mejor que recurrir a la última evolución de su mecánica Diesel de cuatro cilindros, en esta ocasión en su variante de dos turbos con doble etapa y 170 CV. Este motor va asociado, de serie, a un cambio automático de convertidor de par con 7 relaciones, lo que permite disponer de 5 primeras marchas bastante cerradas, y de una 6ª y 7ª de desahogo, pensadas para contener el consumo en autopistas.

El discreto logotipo BlueEfficiency, situado en el lateral, indica que se han tomado otras medidas adicionales destinadas a extraer el máximo kilometraje por gota de combustible: bombas de agua, aceite y dirección están reguladas en función de la demanda.

Las más que satisfactorias prestaciones del Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency van acompañadas de un silencio de marcha notable. La entrega de potencia es muy plena desde pocas revoluciones y no cesa hasta llegar a la zona roja del cuentavueltas. El refinamiento y la suavidad mecánica nunca dejan de estar presentes y el impecable cambio automático realza estas cualidades. En caso de equipar el paquete técnico "Offroad-Pro" (protección de bajos, brújula, control de descenso, ajuste específico de ayudas electrónicas mediante un botón) se incluyen levas en el volante y un modo totalmente manual para el cambio que permite bastante margen de utilización.

Con suelo en buen estado, el Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency hace gala de muy buenas maneras y se caracteriza por su eficacia y facilidad de conducción. Difícilmente requerirá un exceso de trabajo por parte del conductor, ya que sus reacciones son muy nobles y seguras en prácticamente todas las circunstancias. Gracias a la electrónica y a su elaborado bastidor el "pequeño" SUV de Mercedes se inscribe casi sin esfuerzo en las curvas; incluso cuando parece que vamos demasiado rápido las inercias se camuflan muy bien y da la sensación de ser un modelo bastante ágil. Llegada una situación extrema es el morro el que primero se desmanda (los neumáticos delanteros, menos anchos que los traseros, condicionan en parte este comportamiento), pero inmediatamente después la zaga es capaz de redondear el giro ligeramente para mantener al Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency lo más fielmente posible en la trazada. Su carácter no es tan deportivo como un BMW X3 o un Audi Q5, pero sí muy efectivo, siempre que no sobrepasemos los límites que dicta la lógica. En caso de desconectar el ESP (se queda en modo latente), se nota más pesado si avivamos la marcha en exceso, y resulta menos preciso a las órdenes del volante que una berlina de última generación, a pesar de la tracción total. Pero lo que realmente destaca es el buen tacto general y la calidad de rodadura que ofrece, traducida directamente en un alto placer de conducción.

En asfaltos muy deteriorados es donde se le puede poner alguna pega, ya que las ayudas electrónicas llegan a actuar de modo claramente intrusivo y con bastante insistencia, sobre todo si aceleramos con decisión antes de abandonar una curva, algo que puede resultar irritante, ya que el coche se queda frenado más tiempo del necesario, lo que demuestra que Mercedes ha apostado, ante todo, por la seguridad. En cualquier caso, no hay que olvidar que el peso del Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency ronda las dos toneladas, cifra que se deja notar en unas distancias de frenado solamente correctas.

Pasando a aspectos prácticos, el interior del Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency peca de excesiva simplicidad en su diseño, sin embargo está bien equipado de serie sin tener que recurrir a la suculenta lista de extras. Los asientos delanteros tienen un contorno muy plano y la regulación lumbar —sólo para el conductor— queda demasiado baja, pero aun así resultan confortables. El maletero es más bien justo, aunque al abatir los respaldos posteriores queda una superficie de carga plana. Al final, el sabor que deja es el de un coche muy agradable de utilizar, que transmite sensación de calidad y buena realización.

— Confort de marcha
— Calidad general
— Motor brillante

— Peso elevado
— Rueda de emergencia
— Opciones caras

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