Mercedes GLK

Mercedes ha presentado el GLK, que sin ser todo terreno puro sí encaja perfectamente con la definición de SUV. Llegará con dos motores Diesel y dos gasolina, pero todos ellos exclusivamente con una caja de cambios de 7 velocidades.
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Mercedes GLK
Mercedes GLK

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

La gama del GLK no se completará hasta verano de 2009, fecha en la que llegará el nuevo motor Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros. Este propulsor con doble turbo en cascada y 170 CV, adopta la inyección directa por conducto común a 2.000 bares de presión, así como dos árboles de equilibrado movidos por cascada de piñones. Con ello se logra que las vibraciones sean algo menores. Durante los kilómetros que pudimos recorrer con esta versión, nos pareció un motor muy poderoso, con una generosa entrega de potencia a cualquier régimen. Podría ganar más aún en refinamiento y sonoridad, pero habrá que esperar hasta que salgan las versiones definitivas. En un futuro, existirá una versión de 204 CV y una denominada Bluetec Hybrid con 224 CV, 560 Nm y 5,9 l/100 km.

El resto de propulsores, que sí están disponibles desde el lanzamiento del GLK, son dos gasolina y un Diesel, todos ellos ya conocidos y presentes en el Clase C. El Diesel es el V6 de 3 litros y 224 CV denominado 320 CDI, que se pondrá a la venta por 52.100 euros -42.850 euros el 220 CDI Blueffciency-. Aunque el precio pueda parecer elevado, se trata de una versión idónea para quienes busquen prestaciones con unos consumos relativamente contenidos. Es más, conduciendo el GLK 320 CDI casi se nos olvida que existen alternativas de gasolina.

Por 49.900 euros se podrá optar por el GLK 280 de 231 CV, un V6 de 3 litros con un consumo medio de 10,4 l/100 km. El GLK 350 de 272 CV es el tope de gama -también en precio-, por el que habrá que desembolsar 52.650 euros. Tal como pudimos comprobar, en combinación con la opción de chasis deportivo, la eficacia es elevada, con un comportamiento excelente y unas prestaciones más que de sobra. Destaca positivamente la suavidad de marcha y la total ausencia de vibraciones, proporcionando el mayor refinamiento de entre todas las versiones disponibles.

Algo que nos sorprendió gratamente del GLK con el paquete técnico opcional “off-road” fue su capacidad para moverse fuera del asfalto. La tracción integral permanente 4Matic junto con el sistema de bloqueo para las ruedas que pierdan motricidad en zonas deslizantes denominado 4ETS, permiten sortear zonas realmente complicadas para lo que suele ser habitual en un SUV.

En cuanto al interior, destaca positivamente la posición de conducción, que se consigue con suma facilidad gracias a las múltiples regulaciones existentes. De serie, tanto para el asiento del conductor como para el del acompañante, existe reglaje eléctrico de la inclinación del respaldo y de la altura de la banqueta. Además, opcionalmente se puede elegir un mayor número de reglajes eléctricos y memorias para el del conductor. Las plazas traseras son cómodas para dos adultos con altura suficiente aunque con una distancia para las piernas algo justas. En anchura, tres ocupantes irán algo apretados.

El completo equipamiento que trae de serie el GLK se puede enriquecer todavía más con una larga lista de opciones. Aun así, elementos como el ESP, airbag de rodilla para el conductor, espejos plegables eléctricos o la tracción integral permanente son de serie. Entre las opciones más destacables citar la cámara de marcha atrás o el equipo de DVD y multimedia para los pasajeros de las plazas traseras.

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