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Land Rover Freelander 2

Estaba claro que, tarde o temprano, el Freelander acusaría la presencia del Evoque dentro de su misma casa, así que la reacción no se ha hecho esperar. Con ligeros cambios exteriores e interiores, el más práctico Freelander llega ahora vestido con los nuevos patrones de la marca.
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Land Rover Freelander 2
Land Rover Freelander 2

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p>Se anunciaron las modificaciones poco después del verano. Ahora hemos podido conducirlo en tierras canadienses, embarrados hasta la rodilla. Mecánicamente no esperes notar grandes novedades, aunque las hay. Hay nuevos componentes en la zona frontal que aportan mayor robustez al conjunto y la dirección —continua usando una hidráulica— se ha recalibrado, con lo cual, dinámica y tacto general de coche han mejorado ligeramente, aunque el Freelander ya era un coche bien servido en seguridad activa y comportamiento, y desde su origen siempre ha sido —y sigue siendo— un coche que destaca fuera del asfalto.

En cierto modo, este modelo ya venía con los deberes hechos desde el año 2011. Entonces, el motor 2.2 litros había pasado por la mesa de operaciones optimizando su respuesta y a través de un nuevo turbocompresor y toda la inyección se había recalibrado para recortar emisiones y consumos. Así que, apenas bastaba una actualización de diseño para que el SUV compacto siguiera teniendo continuidad en la gama de productos de la marca.

Básicamente, todo el trabajo de campo se centra en adoptar el estilo del Evoque, pero sin exagerar, manteniendo los dos productos lo suficientemente diferenciados. Faros delanteros, grupos ópticos traseros, llantas de nuevo diseño, nuevos exteriores de carrocería. Pocos cambios, pero los suficientes para identificar a la nueva y anterior versión a simple vista. Mucho más cambia por dentro, conservando la constante en calidad, ajustes y buena presencia que viene siendo norma en la marca en general y en este modelo en particular.

También la inspiración es, cómo no, el Evoque, aportando de un lado detalles de estilo y, de otro, elementos funcionales. El acceso y arranque es ahora por llave presencial, el freno de mano pasa a ser eléctrico, hay una nueva pantalla táctil de 7 pulgadas en la consola del mismo modo que también se modifica el diseño de los relojes principales, mientras que el dial del Terran Response, con sus cuatro programas de conducción preestablecidos, deja paso a un par de botones con los que desplazarse entre ellos.

Tal vez, en todo este trabajo, se echa en falta un actualización de los sistemas de confort y seguridad que más de moda se están poniendo últimamente, como asistentes de aparcamiento totalmente autónomos o controles de cambio de carril. Aunque para algunos mercados han incorporado el motor de gasolina del Evoque con 240 CV, en España sólo se seguirá vendiendo el 2.2 turbodiésel, articulado como antes: en versión de tracción delantera —eD4— con 150 CV, con esa misma potencia pero con tracción total —TD4— y posibilidad de montar caja de cambios automática, o con 190 CV —SD4—, siempre asociado a la tracción total y al cambio de convertidor de 6 relaciones.

Ha sido el más potente, el de 190 CV, el que hemos tenido ocasión de conducir sobre barro, hielo y asfalto mojado, y la percepción sigue siendo la de ser un coche estable, ágil y muy cómodo en carretera y muy eficaz fuera de ella, aunque creo que la principal cualidad que tiene el Freelander en conducción off-road es la confianza con la que se afrontan las zonas para el nivel de SUV que es y la facilidad con la que las supera, más que la superior efectividad sobre otros semejantes. El cambio automático de estas versiones de 190 CV, como en las de 150 CV, enfatiza el agrado de uso sin enmascarar las principales cualidades del motor: elasticidad, rapidez de respuesta y buen tacto general. Prestacionalmente, ninguna de las tres versiones defraudan en absoluto, aunque el consumo de todas ellas sigue siendo algo más elevado que el de la competencia a igualdad de potencia o prestaciones, si bien, no todos ofrecen en su gama una versión tan lujosa y potente.

Land Rover Freelander 2 eD4/150 4x2 S: 29.650 €
Land Rover Freelander 2 eD4/150 SE 4x2: 33.700 €
Land Rover Freelander 2 eD4/150 SE Dynamic: 39.180 €

Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 S: 31.980 €
Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 S Automático: 34.540 €
Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 SE 36.410 €
Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 SE Automático: 38.900 €br> Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 SE Dynamic: 42.020 €
Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 SE Dynamic Automático: 44.600 €
Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 HSE: 44.700 €
Land Rover Freelander 2 TD4/150 4x4 HSE Automático: 47.200 €

Land Rover Freelander 2 SD4/190 4x4 SE Automático: 39.990 €
Land Rover Freelander 2 SD4/190 4x4 SE Dynamic Automático: 45.620 €
Land Rover Freelander 2 SD4/190 4x4 HSE Automático: 48.330 €

Land Rover Freelander 2 SD4 4x4 Automático
Motor 4 cilindros en línea
Cilindrada y cotas

2.179 cm3 - 85 x 96 mm

Distribución Doble árbol de levas en cabeza por bancada, 4 válvulas por cilindro
Alimentación Inyección Diesel directa por conducto común, turbo variable e intercambiador térmico
Compresión 15,8:1
Potencia máxima

190 CV CEE a 3.500 rpm

Par máximo 42,8 mkg CEE a 1.750 rpm
Transmisión

Tracción total permanente con reparto variable.

Embrague Convertidor hidráulico de par, caja de cambios automática de 6 velocidades
BASTIDOR Y CARROCERÍA
Susp. delantera

McPherson con tirante inferior y estabilizadora

Susp. trasera

Multibrazo con estabilizadora

Frenos delanteros

Disco ventilado de 300 mm

Frenos traseros Disco 302 mm
Dirección Hidráulica
Largoxanchoxalto 450x219x174 cm
Batalla y vías 266 y 161/162 cm
Peso oficial 1.805  kg
Depósito comb. 68 l
Maletero 408 l
RENDIMIENTOS OFICIALES
Velocidad máx. 190 km/h
Acel. 0-100 km/h 9,5 s
Consumo urb. / extrurb. / mixto 8,7 / 5,8 / 7,0 l/100 km
CO2 185 g/km