IVECO Campagnola

Por fin sale a la luz la versión de chasis corto del IVECO Massif, que aperece con el nombre comercial de Campagnola que hereda del FIAT que motorizó a ejercito y a la policia durante años. Un coche que si de algo puede presumir es de ser un auténtico todoterreno.
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IVECO Campagnola
IVECO Campagnola

El Campagnola es uno de los coches más esperados en los últimos años por los aficionados al 4x4. Ya en su día, y cuando el coche todavavía era Santana (el Aníbel) la firma española presentó en un par de ocasiones esta versión corta. Pero nunca pasó de ahí. Ahora toma el relevo IVECO, que ha tardado muy poco en poner el coche en la calle. El Campagnola es una versión especial y numerada -de la que sólo se fabricarán 499 unidades- del Iveco Massif. Fabricado en Linares, en las mismas cadenas de donde hasta hace poco salían las versiones de calle del Santana Anibal, el nuevo Campagnola sólo estará disponible en carrocería de 3 puertas y 4 plazas. A diferencia del Massif, que cuenta con dos difrentes gamas de potencia, 140 y 176 CV, únicamente se ofrecerá con una motorización, el 3.0 HPT derivado del que IVECO monta en las furgonetas Daily.

Un motor de 4 cilindros turbodiesel, de 16 válvulas y con turbo de geometría variable, que alcanza 176 CV a 3.200/3500 rpm y con un par máximo que se cifra en los 400 Nm, mantenidos entre 1.250/3.000 rpm. La caja de cambios es manual de seis velocidades.

Para potenciar su imagen exclusiva y diferenciarlo aún más del Massif, solo estará disponible en los dos colores con las que fue comercializado el antoguo Campagnola, verde savia y color marfil. Las llantas están pintadas del mismo color que la carrocería, mientras que los parachoques y los guardabarros van en un tono más opaco. Está equipado con bloqueo del diferencial trasero y, en futuro próximo, podrá contar con ABS.

El chasis es de larqueros y la suspensión de eje rígido en ambos trenes, con ballestas como elemento elástico.

Tuvimos ocasión de efectuar una toma de contacto de una jornada de conducción en las inmediciones del Mont Blanc y del italiano valle de Arosa. A sus mandos se nota enseguida una mayor viveza que el Massif. Al ser más corto y ligero y estar dotado con el el mismo motor, se mueve con mucha más alegría. Como buen «Clon», la posición de conducción refleja que mantiene el gen original inculcado en su día por el Land Rover al Anibal, que a su vez deriva en el IVECO. Volante y pedales no mantienen la misma línea, obligándonos a llevar una postura de conducción en la que el tronco y manos quedan en una ligera contorsión. Es algo a la que uno enseguida se habitúa.

En el habitaculo, amplio, funcional y aceptablemente equipado, uno se siente al principio un tanto desconectado del exterior. En esto le ocurre lo que a la gama Defender, que el pasaje va sentado bastante alto y con la línea de visión ligeramente por encima del plano superior de las ventanillas laterales. Algo que se acusa más en las dos únicas plazas traseras.

El motor de 3.0 l proporciona unas prestaciones brillantes. Lástima que sea algo que no se pueda aprovechar todo lo que sería deseable por dos factores: Por un lado el cambio, robusto y con un escalonamiento idóneo, tiene un accionamiento lento. Hay que hilar fino para que nos rasquen algunas marchas. Y por otro, lo que ya mencionábamos del sistema de suspensión a base de ballestas. Estas resultan una buena solución cuando el vehículo va muy cargado, pero cuando no se da esta situación su tacto se vuelve arisco y poco absorvente, lo que favore rebotes en las ruedas y en consecuencia pérdidas de adherencia.

El Campagnola es uno de los coches más esperados en los últimos años por los aficionados al 4x4. Ya en su día, y cuando el coche todavavía era Santana (el Aníbel) la firma española presentó en un par de ocasiones esta versión corta. Pero nunca pasó de ahí. Ahora toma el relevo IVECO, que ha tardado muy poco en poner el coche en la calle. El Campagnola es una versión especial y numerada -de la que sólo se fabricarán 499 unidades- del Iveco Massif. Fabricado en Linares, en las mismas cadenas de donde hasta hace poco salían las versiones de calle del Santana Anibal, el nuevo Campagnola sólo estará disponible en carrocería de 3 puertas y 4 plazas. A diferencia del Massif, que cuenta con dos difrentes gamas de potencia, 140 y 176 CV, únicamente se ofrecerá con una motorización, el 3.0 HPT derivado del que IVECO monta en las furgonetas Daily.

Un motor de 4 cilindros turbodiesel, de 16 válvulas y con turbo de geometría variable, que alcanza 176 CV a 3.200/3500 rpm y con un par máximo que se cifra en los 400 Nm, mantenidos entre 1.250/3.000 rpm. La caja de cambios es manual de seis velocidades.

Para potenciar su imagen exclusiva y diferenciarlo aún más del Massif, solo estará disponible en los dos colores con las que fue comercializado el antoguo Campagnola, verde savia y color marfil. Las llantas están pintadas del mismo color que la carrocería, mientras que los parachoques y los guardabarros van en un tono más opaco. Está equipado con bloqueo del diferencial trasero y, en futuro próximo, podrá contar con ABS.

El chasis es de larqueros y la suspensión de eje rígido en ambos trenes, con ballestas como elemento elástico.

Tuvimos ocasión de efectuar una toma de contacto de una jornada de conducción en las inmediciones del Mont Blanc y del italiano valle de Arosa. A sus mandos se nota enseguida una mayor viveza que el Massif. Al ser más corto y ligero y estar dotado con el el mismo motor, se mueve con mucha más alegría. Como buen «Clon», la posición de conducción refleja que mantiene el gen original inculcado en su día por el Land Rover al Anibal, que a su vez deriva en el IVECO. Volante y pedales no mantienen la misma línea, obligándonos a llevar una postura de conducción en la que el tronco y manos quedan en una ligera contorsión. Es algo a la que uno enseguida se habitúa.

En el habitaculo, amplio, funcional y aceptablemente equipado, uno se siente al principio un tanto desconectado del exterior. En esto le ocurre lo que a la gama Defender, que el pasaje va sentado bastante alto y con la línea de visión ligeramente por encima del plano superior de las ventanillas laterales. Algo que se acusa más en las dos únicas plazas traseras.

El motor de 3.0 l proporciona unas prestaciones brillantes. Lástima que sea algo que no se pueda aprovechar todo lo que sería deseable por dos factores: Por un lado el cambio, robusto y con un escalonamiento idóneo, tiene un accionamiento lento. Hay que hilar fino para que nos rasquen algunas marchas. Y por otro, lo que ya mencionábamos del sistema de suspensión a base de ballestas. Estas resultan una buena solución cuando el vehículo va muy cargado, pero cuando no se da esta situación su tacto se vuelve arisco y poco absorvente, lo que favore rebotes en las ruedas y en consecuencia pérdidas de adherencia.

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