Gumiel de Izán

Dice don Pablo Cabrerizo, alcalde de Gumiel de Izán, que para disfrutar de nuestro patrimonio hay que salir a conocerlo, descubrir lo que nos rodea y aprender a respetarlo; así es como los caminos de esta villa dibujan un recorrido por su historia y su cultura, en plena naturaleza, finalizando nuestro recorrido por la Ribera de Duero y permitiéndonos gozar con lo que más nos gusta: el 4x4.
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Gumiel de Izán
Gumiel de Izán

La ruta comienza junto al frontón en la carretera que va a Gumiel (BU-922), antes de llegar al pueblo. Cruzamos Gumiel de Izán y continuamos dirección Villalbilla de Gumiel. A 60 metros dejamos el asfalto para introducirnos por un camino que sale a la derecha bajando; el camino es bastante bacheado.

Durante la ruta que os proponemos por Gumiel de Izán podemos observar como las cepas son mucho más gruesas que las que vimos en rutas anteriores. Esto se debe a que estos viñedos son mucho más viejos, tiene 70 años, lo que hace que sus vinos sean de una calidad excelente.

En la casilla 7 pasamos por las ruinas del convento cisterciense que, según nos cuenta el alcalde, fue realmente donde se creó originalmente la Orden del Cister. Bordeando la muralla que queda del convento, dejamos a nuestra derecha un bosque de quejigos; aquí el camino es un poco más arcilloso por lo que en mojado puede ser divertido. Como no podía ser de otra manera, en estas tierras vamos también entre vides. El bosque, completamente autóctono, se ha utilizado para la extracción de madera que se ha necesitado en el pueblo y está perfectamente conservado.

En la casilla 10 nos queda de frente la Ermita de San Antonio, a la que se puede acceder a pie subiendo por el camino que hay. Justo en frente de la ermita vemos una zona recreativa donde se han instalado asadores que se utilizan normalmente cuando se hace la romería.

En la casilla 11 pasamos por el túnel para continuar nuestro camino evitando las vías del tren Madrid-Irún. En algunos tramos, el camino está bastante roto y bacheado por el efecto de las lluvias. El río que vemos al lado se llama Gromejón, y recibe su nombre por la amplia población de cangrejos que en él habitan; además es frecuente ver aterrizar a las garzas en las orillas.

Pasada la casilla 12, a nuestra derecha, quedan las ruinas del antiguo Molino de la Granja. Un poco más adelante, a nuestra izquierda, queda el río discurriendo por el valle y una preciosa vista de las praderas y los sembrados, a la derecha viñedos: fijándonos en las cepas veremos que son bastante gruesas pues la mayoría tienen más de 70 años, lo que hace que la calidad de los vinos de la zona sea excelente.

El camino, que sigue siendo bastante bacheado, acumula agua en algunas partes, inclusive en verano. Llegados a la casilla 17, a la derecha queda la estación del tren. A partir de aquí el camino empeora un poco. Tras cruzar la carretera (c. 18) el camino está bastante deteriorado y roto, además de tener abundante vegetación.

Volvemos hacia el pueblo para dirigirnos hacia el valle del Río Puentevilla (casilla 20 en adelante). Volvemos a salir a pista por la calle La Virgen. Al poco de pasar la casilla 22, por este camino acompañado de los chopos que crecen en la ribera del río, vemos a la derecha la Ermita de la Virgen del Río y una zona de recreo con merendero que invita a pararse para hacer un picnic.

A partir de la casilla 27 vamos por una zona con menos vegetación salvaje pues es casi todo campos de cultivo. La mayor parte de los tramos, aunque el suelo esté mojado, no presenta mucha dificultad ni peligro porque avanzamos encajonados por la pista bien definida. A unos 650 metros del siguiente waypoint, llegamos a la fuente de San Martín que surte de agua el pueblo y de la que nace el Río Puentevilla, que es un afluente del Gromejón. Por esta zona, que realmente es un inmenso acuífero, mana agua por todas partes pues hay cantidad de manantiales que nutren el río.

A la derecha de la casilla 29 están las ruinas de Iglesia de Santa Marina, que fue una de las primeras de la zona. Tras la c. 31 el terreno se vuelve más arcilloso por lo que la dificultad aumenta un poco. En el siguiente desvío cogemos el camino de la izquierda, el menos principal, para subir al punto más alto de toda la Riberda de Duero, conocido como el Alto de San Lorenzo, y desde el que se ve todo el valle. En este punto, antiguamente había una población de la que sólo quedan algunas ruinas. Bajamos por el mismo camino que hemos utilizado para subir y en la casilla 36 tomamos un camino menos principal a la derecha y nos dirigimos hacia el Río Puentevilla que vadeamos en la casilla 38 y después llegamos al pueblo, al que entramos por el Arco de los Mesones.

Los más deportistas estarán encantados con la ruta, que se puede hacer a pie desde Gumiel de Izán. Se trata de un recorrido de baja dificultad, de unos 10 kilómetros (4 horas) que nos lleva por los aledaños del término municipal descubriéndonos el molino de Malvecino, el del Suso, el Río Gromejón, algunas fuentes, el puente Trasal, el molino De Vegarrasa y el de Revilla, además de las ruinas de la del Poblado de Revilla. La ruta está completamente señalizada y existe una guía de mano además de la información de que encontrareis en la web del ayuntamiento: www.gumieldeizan.com.

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Gumiel de Izán: la ruta

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