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Cuenca

A poco más de cinco minutos de la cuidad nos metemos de lleno en el corazón de la Serranía de Cuenca. Extensos pinares, impresionantes vistas, depresiones geológicas y rocas de caprichosas formas son algunas de las maravillas naturales que nos acompañan a lo largo de nuestra ruta.
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Cuenca
Cuenca

La ruta comienza en el hotel Cueva del Fraile. Está situado a nueve kilómetros de la ciudad, en la carretera que va de Cuenca a Buenache de la Sierra. Salimos del parking del hotel, giramos a la derecha en la carretera y a poco más de 100 metros tomamos un camino a la derecha, no muy ancho, pero de buen firme, que asciende hacia el Cerro de los Mojones atravesando un pinar joven.

A partir de la casilla 3 el tramo empeora un poco, se hace más estrecho, empedrado y con baches. Continuamos el ascenso y encontramos tramos de trialera no muy difíciles. Una vez en lo alto del cerro el camino sigue siendo lento, ya que continuamos encontrando mucha piedra en él.

En la casilla 7 giramos a la derecha y el tramo experimenta una leve mejora, aunque hay momentos que nos encontramos con roderas muy marcadas formadas por el paso de vehículos en época de lluvias. Además de pino encontramos robles, encinas y pequeños arbustos. Siguiendo nuestra ruta llegamos a un cruce que atravesamos en recto y en el que la pista cambia pasando a ser lisa y rápida, aunque de vez en cuando encontramos baches generados por las lluvias. Esta pista cruza una zona de pinos recientemente repoblada cuyo color verde contrasta con el rojizo del camino enmarcado por zanjas a los lados de color más oscuro. Avanzamos por la Loma del Pradigüelo hasta que iniciamos un leve descenso que nos permite ver los montes cercanos y sus extensos pinares.

Llegados a la casilla 10 giramos a la derecha y seguimos por un camino que sube y baja por varios montes por un tramo bacheado pero cómodo. En lo alto de estas colinas podemos disfrutar de una vista panorámica de la Serranía de Cuenca. Un poco más adelante llegamos al Mirador del Ceño donde merece la pena pararse un momento y contemplar el paisaje desde el mirador, situado a nuestra izquierda.

La ruta continúa por un tramo algo más bacheado, paralelo a una valla a nuestra izquierda, que desciende hasta un cruce donde nos encontramos varios indicadores de caminos de senderismo. Giramos a la izquierda siguiendo dirección Los Ceños. Bajando hacia el valle encontramos rocas de aspecto característico; la primera con forma de esfera, más adelante otras retorcidas y extrañas. El tramo se presenta ancho y bastante bueno, durante la bajada nos acompañan las hoces que le dan un aspecto mágico al camino. Después del precioso descenso nos encontramos en lo más profundo del valle en dirección contraria a la que llevábamos, bordeando Los Ceños y con el arroyo de la Rambla a nuestra derecha.

Iniciamos la subida, ya por la otra cara del monte, hasta la casilla 14 donde encontramos un camino que tomamos a la izquierda para seguir ascendiendo por un tramo bacheado y algo estrecho, donde poco más adelante encontramos una valla a nuestra izquierda, que nos acompaña en paralelo un buen tramo. A parte de los baches de piedra, en el camino también encontramos raíces que sobresalen del suelo. Continuamos hasta llegar a un cruce en el que seguimos de frente atravesando un camino mucho más ancho y dejando a nuestra izquierda dos fincas valladas y una señal de «camino particular».

Nos alejamos de la valla en la casilla 20 y tomamos otra pista a la derecha, un poco más estrecha, que discurre por un pinar dejando atrás la zona de explotación maderera. Un poco más adelante subimos a la loma del monte por un camino de tierra rojiza. A parte de piedras, de nuevo encontramos raíces en este tramo.

Nos vamos acercando a la Dehesa de los Palancares, a la zona de las torcas. Se trata de enormes depresiones en el terreno causadas por el agua que se infiltra a través de pequeñas fracturas, disolviendo el componente calizo de las rocas.

En la casilla 26 llegamos a la Torca de la Zorra, gran hondonada poblada de pinos. Seguimos porun camino pedregoso que sube mientras vamos avanzando entre dos torcas. Continuamos por nuestro camino que nos lleva hacia la Torca del Tío Demetrio, dejando a un lado y otro estas impresionantes formaciones geológicas. Un poco más adelantetomamos un desvío a la derecha para continuar nuestro recorrido por los «abismos» de Cuenca. Descendemos dejando a la derecha la Torca de los Avellanos por un inmenso bosque de pinos, el camino vuelve a subir por una pequeña trialera (casilla 29) en la que, una vez arriba, contemplamos a la derecha la Torca del Sastre, justo en la intersección de un camino poco visible y algo estrecho que tomamos a la izquierda. En esta zona los pinos llegan a medir hasta 10 metros dealtura. Nuestro recorrido continúa entre pinares hasta llegar a la Torca del Lobo, posiblemente la más impresionante de todas, donde cogemos una pista más ancha y visible a la izquierda. Recorridos unos 250 metros tomamos un camino a la derecha, de nuevo lento y con baches.

Tomamos unos metros de carretera, poco transitada, que abandonamos en la casilla 35 siguiendo indicaciones «Estación F.C.», por una pista ancha y rápida, aunque con algún que otro bache situada a la derecha. Largas rectas atraviesan el pinar a la vez que cruzan la Hoya de Las Penas. Nos alejamos así de la Dehesa de los Palancares y la Serranía de Cuenca. Poco después el camino se hace más lento por las piedras y tras una curva a la izquierda vemos el Apartadero “Los Palancares”, cruzamos la vía abandonada y avanzamos hasta encontrarnos con una puerta de paso de ganado. Una vez atravesada vamos paralelos a la vía abandonada que queda a nuestra izquierda hasta que la volvemos acruzar por un pequeño puente justo antes de un túnel por el que desaparece. La ruta continúa por un camino que desciende suave y progresivamente y en el que, además de pinos, podemos encontrar robles y zarzas. En la casilla 42 pasamos por otra puerta para tomar un camino a la derecha por el que llegamos a una pequeña pradera y a poco más de1 kilómetro de la última puerta, tras pasar una zona de pequeños robles y jaras entre pinos, salimos a una extensa pradera por un camino rápido y con pocos baches que nos lleva a una última puerta desde donde se ve un gran puente por donde pasa el tren.

Una vez cruzado el puente el camino es rápido y bastante bueno, discurriendo por pequeñas praderas con abetos jóvenes. Nada más pasar la casilla 48 hay que tener cuidado con una zanja profunda que hay en el camino. A partir de aquí y hasta la carretera, el camino es rápido y sin piedras y discurre entre campos de sembrado. Tras recorrer 1 kilómetro de carretera tomamos una pista a la derecha que asciende suavemente entre pinos y pequeños abetos por un camino lento con piedras y raíces hacia la loma de “El Raso”. En la casilla 54 tomamos unas roderas poco marcadas a la izquierda que a 120 metros nos llevan a un camino bien visible más lento, bacheado y pedregoso, este camino nos lleva por una loma donde encontramos pinos, encinas, abetos y pequeñas coníferas. En la casilla 62 giramos a la izquierda por el camino que nos lleva a Reillo. Un poco más adelante podemos ver los montes de Las Artigas y La Buitrera a nuestra derecha, con extensos bosques al fondo y praderas de sembrados a nuestros pies.

El paisaje ha cambiado radicalmente: de cruzar extensos pinares subiendo y bajando lomas por caminos estrechos pasamos acircular cruzando tierras de labor en llano y por campo abierto, con una vegetación mucho menos densa. A partir de la casilla 66 el terreno es duro y la tierra blanquecina; bajando, Reillo queda a nuestra derecha y tras él una paleta de colores en los campos desde el siena tostado hasta el verde hierba. Llegando al pueblo cruzamos unos pequeños campos de almendros y, sin entrar en Reillo, vamos por una pista buena que se aleja de él. Este camino nos lleva hacia los montes que antes veíamos desde el alto.

Salimos a la carretera en la casilla 78, que tomamos durante poco más de un kilómetro para abandonarla cogiendo un camino a nuestra izquierda que cruza la vía del tren. A partir de aquí la pista es ancha y de excelente firme, el tramo es rápido y va entre encinas y sembrados; dejamos Carboneras de Guadazón. Por este camino vamos entre la Loma de las Viñas y la Loma Redonda dejando a ambos lados campos de sembrados hasta que, en la casilla 95, encontramos una pista buena, ancha, lisa y rápida que discurre paralela a la vía del tren que queda a nuestra izquierda. De frente podemos ver Cañada del Hoyo. El camino ahora es bacheado hasta que en la casilla 104 tomamos una pista a la derecha, más amplia y lisa, seguimos entre sembrados por una zona llamada Hitas del Ciego, al fondo un poco a la izquierda se ven las ruinas del castillo de Cañada de Hoyo; la pista es bastante buena.

Dejando Cañada de Hoyo atrás llegamos de nuevo al puente por el que pasa el tren, esta vez desde el lado contrario, completando así un círculo. Seguimos entre sembrados y encinas hasta encontrar la carretera en la casilla 135. Por esta carretera cruzamos Fuentes; al abandonarla por el segundo camino a la derecha, después del cartel que indica el fin del pueblo, encontramos una pequeña subida en dirección a la Solana de los Carboneros desde la que podemos ver el pueblo de Las Zomas y a la derecha pinos recién repoblados rodeando grandes encinas. En la casilla 140 bordeamos el pueblo y continuamos hacia el norte dejando unos bonitos montes a nuestra derecha. Más adelante giramos a la derecha por un camino algo estropeado y, tras aproximadamente 2 kilómetros, cruzamos un pequeño túnel.

A partir de la casilla 147 vamos subiendo y bajando por las laderas de los montes paralelos a la vía del tren durante unos 600, metros más o menos, donde encontramos una bajada muy pronunciada y acto seguido una subida muy empinada con el puente del tren a nuestra izquierda. Este tramo, en mojado, puede llegar a ser especialmente peligroso. Hasta llegar a la carretera en la casilla 151 son todo subidas y bajadas de más o menos distancia bastante pronunciadas. Además, el camino entre un monte y otro está bastante roto por el efecto de las lluvias. Existe la posibilidad de tomar una alternativa: en la casilla 146, seguir de frente en vez de tomar el camino de la izquierda. Esto nos lleva directamente a la carretera y luego volvemos a enlazar con el rutómetro en la casilla 151.

Por carretera hay que prestar especial precaución, pues atravesamos zonas de merendero, campamentos de verano, etc.. Tomamos un camino a la izquierda con subida rota por piedras y raíces. En la loma de nuevo encontramos el camino rojizo entre pinos que nos lleva de nuevo por la zona de Los Palancares.

Más adelante nos encontramos con un camino que baja hacia Palomeras entre el Cerro de la Calzadilla y el monte de la Cruz de Reillo. La pista es ancha y de excelente firme; llegamos a Palomeras y cruzamos por la calle principal hasta la plaza del Ayuntamiento, donde buscamos la calle de la izquierda para llegar al Restaurante «La Noguera», fin de ruta.

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