Coristanco: la ruta Verde

Recientemente hemos sido testigos en la ruta de Ponteceso a Costa Da Morte, del espectacular paisaje que el río Anllóns ofrecía en su desembocadura al océano. Una vez más, este río nos sorprende a lo largo de casi toda la ruta regalándonos espectaculares paisajes, sin mencionar el Refugio de Verdes, un espacio completamente natural de singular belleza.
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Coristanco: la ruta Verde
Coristanco: la ruta Verde

Coristanco es atravesada por la carretera comarcal que une Carballo con Finisterre. Viajando hacia Finisterre, encontraremos una calle a la derecha, precedida de un semáforo, en la que se encuentra el ayuntamiento. Al tomarla, con el ayuntamiento a la izquierda, nos encontramos en la casilla 1 del rutómetro. Para mayor referencia, el bar Anabel también queda a nuestra izquierda.

Después de recorrer un kilómetro y medio, nos desviamos por una carretera secundaria situada entre dos casas, un poste de luz y un contenedor. Un poco más adelante ésta desaparece dando lugar a un camino bacheado y ancho, que se adentra por una pendiente suave entre campos de cultivos mezclados con la abundante y hermosa vegetación autóctona, como robles y castaños, y con helechos, eucaliptos y pequeñas coníferas.

Ya en el interior del monte, al llegar a la casilla 5 y girar a la izquierda, seguimos la pista principal durante dos kilómetros hasta la siguiente casilla, donde tras cruzar el puente que atraviesa el arroyo, a escasos 50 metros, giramos en un desvío a la derecha.

En la casilla 7 nos desviamos a la derecha por un camino en bajada, menos marcado y más estrecho, que discurre en paralelo, aunque unos cuantos metros por encima, del cauce de un riachuelo. El descenso finaliza en la casilla 9, donde topamos con un puente que salva el arroyo. Unos pocos metros más adelante, en la casilla 10, continuamos a la derecha descendiendo de nuevo, por un camino poco marcado que se adentra en una zona de bosque profundo.

En este tramo, las ramas de los árboles y plantas, aunque blandas, pueden arañar la pintura de nuestro coche. Dejando atrás uno de tantos molinos (casilla 11) que descubrimos por esta zona de Galicia, encontramos asfalto a pocos metros.

En la casilla 13, si giramos a la derecha saliendo de nuestra ruta, llegaríamos a la Casa de Turismo Rural García de Verdes. Con el Refugio de Verdes a un paso, se presenta como una opción bastante recomendable para quién guste de pasar unos días en un alojamiento rural, disfrutando de un entorno sin igual. Al llegar a A Erbelleida, en la casilla 14 tomamos la calle que baja por la izquierda, sin salida, donde aparcamos el coche al final de ésta, pues merece la pena visitar el Refugio de Verdes.

El Refugio de Verdes es un espacio natural de espectacular belleza donde agua y vegetación comparten esta zona de recreo. El río Anllóns, se divide en numerosos canales, dando lugar a un entramado de puentes e islas.

El Refugio de Verdes, debe su nombre a la aldea en la cual se halla situado, aunque tampoco extrañaría si fuera por el predominante color verde de la zona. El área esta habilitada con mesas, bancos de piedra y zonas para parrillas y barbacoas, situados en varias islas. Preparada también para hacer las veces de refugio, una casa con mesas y bancos en su interior pueden proteger del frío o la lluvia.

Muchos de los canales del río Anllóns anteriormente utilizados por los molinos para otros fines, ahora añaden la nota curiosa de este lugar: cerca de la cabaña encontramos unos lavaderos totalmente artesanales. Un tronco de madera, sujeto por ambos lados, atraviesa a poca altura una pila de piedra con forma de fregaderos. El agua, desviada por un pequeño canal llena la parte superior del tronco agujereado, y cae en los distintos fregaderos. Al final de la pila otro agujero de desagüe se encarga de devolver el agua al canal. Del mismo modo encontramos al lado una construcción que hace las veces de excusado natural.

Terminada la visita, damos la vuelta y continuamos por la izquierda en la casilla 16, y a la izquierda de nuevo en la 17, por la calle de las señales de precaución con los ciervos y prohibición de circular a más de 30 km/h. Después de haber recorrido más de un kilómetro, dejamos la carretera, justo a la altura de la curva, para continuar por una pista que sale a la izquierda. El camino, estrecho y algo bacheado, nos conduce a una calle asfaltada que atraviesa varias fincas de cultivo y, finalmente cruza la carretera principal en la casilla 20, desde la que nuevamente tomamos un camino a la derecha, dejando la carretera antes de que cruce un puente.

En la 21, el camino dibuja una enorme rotonda. Para seguir el rutómetro hemos de continuar por el camino de la izquierda. Por la derecha hallaremos la alternativa de este paso complicado. La dificultad puede venir dada debido a que recorremos unos 700 metros en paralelo al río Anllóns casi a su nivel, con lo que el suelo puede estar inundado, dependiendo del caudal del Anllóns. Poco después el camino gira a la derecha (casilla 22) y sube por una pendiente de piedras.

Si se ha optado por la alternativa, hemos de navegar hacia el waypoint de la casilla 24, donde nos incorporaremos desde el camino que en el rutómetro vemos como «camino que no hay que tomar a la derecha», y continuamos todo recto.

En la bajada final, casilla 24, donde se unen la alternativa con la ruta principal, se requiere un poco de técnica, aunque dista mucho de presentar una gran dificultad, pues encontramos varias piedras estratégicamente colocadas en nuestro camino.

Este tramo, de paisaje de singular belleza, alterna subidas y bajadas desde las profundidades del bosque en el monte hasta el nivel del río.

En la casilla 25 nos incorporamos con precaución a la carretera, pues la salida es en curva y la visibilidad reducida, y cruzamos en río Anllóns por el puente. Continuamos hasta encontrar un desvío a la izquierda que tomamos dirección Rectoral. Poco después de rebasar la casilla 27, tomamos un camino a la derecha, dejando el asfalto. La pista, ancha y algo bacheada, recorre una zona de monte donde los pinos y eucaliptos se disputan el protagonismo. Después de coronar el monte (casilla 31) iniciamos el descenso por un tramo ligeramente más liso que el anterior, que nos lleva hasta la carretera en la casilla 34.

Hemos de prestar atención en la casilla 37, donde giramos a la derecha por carretera en dirección a Coristanco, y a los pocos metros a la izquierda por una carretera menos principal que, tras la siguiente casilla se convierte en pista. El camino discurre por espacios abiertos hasta llegar a la casilla 41, donde comienza una suave bajada por un camino donde la vegetación invade el espacio y roza la pintura del coche. Siguiendo con atención las pisadas del camino, pues la vegetación dificulta su seguimiento, llegamos a la casilla 42, donde cruzamos un puente estrecho. Se recomienda realizar este paso con precaución, a ser posible con una persona marcando desde fuera. Al pasar el puente, en la siguiente casilla salimos a una pista más visible que nos lleva hasta la carretera en la 44.

Después de cruzar Rescinde tomamos una pista a la izquierda (casilla 45). El camino, despejado de vegetación, que coincide en los últimos kilómetros con el del principio de la ruta, nos lleva de vuelta a Coristanco, al mismo punto que el de comienzo. Terminamos nuestra ruta en el bar Anabel.

Curiosidades
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