Conducción por campo (II)

La conducción de un todo-terreno tiene la doble faceta de actividad de ocio y de necesidad de transporte, lo que le convierte en un vehículo peculiar cuyo manejo difiere en cada caso. Te damos unas pequeñas recomendaciones para que disfrutes de él tanto en campo como en carretera.
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Conducción por campo (II)
Conducción por campo (II)

Lo primero que tenemos que saber a la hora de conducir un vehículo por el campo es que hay que hacerlo de forma cívica y respetuosa con el medio ambiente. Cada día hay más personas en contra del uso del todo-terreno por campo, por lo que habrá que hacerlo siempre por las zonas permitidas, con el máximo respeto hacia los demás y con las suficientes precauciones para no causar ningún daño.

1. Postura de conducción.
Si en carretera es importante adoptar una postura de conducción correcta a la hora de sentarnos al volante de nuestro todo-terreno, más aún lo es cuando vamos a circular por campo, pues aquí la visibilidad es determinante para pasar por el punto exacto del recorrido, evitando piedras, roderas, etc. Es importante ajustar el asiento a la altura y distancia correctas (si nuestro vehículo dispone de reglaje del asiento en altura, procuraremos situarlo en una posición elevada que permita el máximo campo de visión). La distancia del asiento será la suficiente para pisar con comodidad el pedal del embrague o freno; la inclinación del respaldo, la que nos permita llegar con las muñecas a la parte superior del volante con los brazos ligeramente flexionados. Si la talla o complexión del usuario requiere una postura diferente, menos ortodoxa, no habrá problema, pues lo fundamental es que el conductor se encuentre cómodo y pueda efectuar las maniobras con rapidez y facilidad.

Se debe tener perfecto conocimiento de la situación y función de cada uno de los mandos y dispositivos de nuestro todo-terreno en todo momento, de forma que se puedan accionar sin restar atención a la conducción.

Ni qué decir tiene el uso del cinturón de seguridad. Es imprescindible en todo momento. Además, minimiza riesgos en caso de colisión, ya que nos mantendrá bien sujetos en todo momento.

Nunca se circulará con el brazo o codo por fuera del vehículo y, siempre que sea posible, lo haremos con las ventanillas cerradas. De esta forma evitaremos cualquier golpe con ramas o piedras, y que éstas entren en el habitáculo. Los acompañantes también respetarán esta regla en todo momento.

2. Cotas 4x4.
Es muy importante conocer cuáles son las características técnicas del vehículo que determinan su comportamiento en campo, llamadas cotas, para que en ningún momento se sobrepasen los límites.

El ángulo de ataque o de entrada es la capacidad del vehículo para superar desniveles en su parte delantera. Está determinado por la línea del suelo y la que forma el neumático con la parte más saliente de la carrocería. Cuanto menos voladizo tenga el vehículo, mayor será su ángulo de ataque y, en consecuencia, mayor su capacidad para afrontar obstáculos.

El ángulo de salida es justo el contrario, es decir, el formado por la línea del suelo y la línea marcada desde el neumático trasero con la parte más saliente de la carrocería (normalmente el paragolpes o el tubo de escape). Las versiones de cinco puertas, con mayor voladizo posterior, presentan peor ángulo de salida. También ocurre lo mismo con los modelos que llevan instalada bola de enganche de remolque.

Ángulo ventral es el que determina la capacidad para superar crestas o vértices. Está formado por los ejes delantero y trasero y la parte entre ellos más baja. Determina la aptitud para circular por zonas con montículos, sin que los bajos del vehículo toquen con el suelo.

Altura libre es la distancia mínima entre el suelo y el dispositivo más cercano a él. Es muy importante conocer este dato, cuál es el órgano mecánico más expuesto y dónde se encuentra ubicado exactamente, para evitar golpearlo al circular por zonas difíciles. Normalmente los diferenciales, puentes o silenciosos suelen ser los elementos más expuestos a los golpes.

Vigilaremos los frenos tras efectuar un vadeo, pues es muy posible que hayan perdido parte de su eficacia por culpa del agua.

La inclinación máxima es la pendiente lateral que puede superar un vehículo. Es la cota más delicada, pues, una vez superada, no tiene vuelta atrás. Se produce el vuelco de inmediato. Conviene prestar atención a este dato para evitar males mayores. Un dispositvo muy económico que llevan muchos TT y que resulta práctico para no superar los límites es el inclinómetro, que indica el ángulo de inclinación lateral.

La profundidad de vadeo es la capacidad para superar una balsa de agua. Viene determinada por la situación de la admisión del motor y por la ubicación de algunos componentes eléctricos. No conviene arriesgar en este apartado, pues la entrada de agua en el motor puede provocar una avería fatal.

Si es necesario atravesar una corriente de agua, nos aseguraremos de que en ningún caso supera la capacidad de vadeo del vehículo y procuraremos afrontarla a una velocidad constante con el fin de no provocar salpicaduras en los órganos eléctricos y electrónicos del motor. Un simple palo puede servir fácilmente para comprobar la profundidad del río antes de proceder a cruzarlo con el vehículo. Si la zona que queremos cruzar tiene mucha corriente, desistiremos de hacerlo, ya que puede modificar nuestra trayectoria y resultar muy peligroso. Podemos aplicar la siguiente y simple regla: cuando el agua cubre los bujes, no hay peligro; si cubre los paragolpes, hay que tener mucha precaución; por debajo de los faros, la situación es complicada, hay que ir muy despacio. Si el agua cubre los faros, es mejor desistir y buscar otra alternativa.

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