Comparativa 4x4: en las dunas de Marruecos

Aprovechando un viaje a Marruecos, hemos analizado a fondo las características de cinco populares 4x4 turbodiesel familiares en un terreno tan exigente como es el de las dunas. El esquema de la prueba era muy sencillo: cruzar el Erg Chebbi de lado a lado y contaros cómo lo hizo cada uno de ellos.
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Comparativa 4x4: en las dunas de Marruecos
Comparativa 4x4: en las dunas de Marruecos

Otro coche que llevaba un sistema de transmisión similar es el Pathfinder (similar, no igual). En éste la tracción total, si vamos en posición auto, sólo manda tracción delante si perdemos potencia atrás, aunque tiene la ventaja de que sí dispone de una posición 4x4 que bloquea el reparto central y manda la potencia por igual a los dos ejes, algo que ocurre también cuando llevamos las reductoras conectadas. Nuestro Pathfinder estaba equipado con caja automática, y este es uno de los casos en los que estamos convencidos de que habría sido más efectiva la caja manual. ¿Por qué? Por dos cosas. Primero, porque el Pathfinder dispone de una estupenda caja manual de seis velocidades, que te permite ir «jugando» con la cuarta y la quinta (siempre en cortas) para avanzar con suavidad. Sin embargo, con la caja automática hay que lanzar mucho el coche para llegar a esa marcha ideal (que coja velocidad para que el cambio llegue hasta ella) y luego tener mucho tacto con el acelerador para que el coche no baje el sólo una marcha, lo que hace que las ruedas patinen más y, por tanto, sea más fácil quedarse atascado. En cualquier caso, el Pathfinder automático pasó sin problemas el examen de las dunas.

Pinchando en la pestaña 'Ficha técnica' encontrarás los datos del Jeep Commander, del Nissan Pathfinder y del Toyota Land Cruiser. Si quieres conocer los datos del Hyundai Terracan y del Mitsubishi Montero pulsa aquí.

Le toca el turno al Montero. Los cambios realizados en la versión ‘07 de este coche le han dejado más equilibrado en muchos sentidos, aunque sigue contando con un hándicap que en la arena es vital: el peso. Y es que el Mitsubishi cuenta con la más desfavorable relación peso/potencia de los coches comparados, y eso en las dunas, se nota. Es cierto que se mueve con bastante soltura y que en tercera corta avanza con seguridad, pero en esos momentos en los que te hace falta un poquito más de motor para llegar a la cresta, se echan de menos o un bastidor más ligero o un propulsor con más bajos. Eso sí, gracias al sistema de transmisión Superselect, el Montero dispone de un bloqueo total del diferencial trasero que hace milagros cuando de salir de sitios complicados se refiere; toda una ventaja con respecto a sus rivales. De cualquier forma, si en el caso del Pathfinder habíamos dicho que la caja manual podría ser más efectiva, en el caso del Montero apostaríamos por la automática, máxime teniendo en cuenta que el Mitsubishi dispone de una excelente caja de accionamiento secuencial, que de verdad mantiene la marcha que hemos seleccionado, algo que pocas cajas automáticas pueden decir.

Con el Jeep Commmander teníamos nuestras reticencias a la hora de enfrentarlo a las dunas, aunque debemos reconocer que nos ha sorprendido. El principal problema lo encontrábamos en que es un coche bastante bajo, lo que nos hacía pensar que en la arena podría suponer un problema constante de atascos. Pero con lo que no habíamos contado es con su brillante motor V6 CRD de 218 CV, que obra maravillas en la arena. Así, con el Commander siempre dispones de la fuerza necesaria para afrontar las dunas con garantías, pues, no en vano, es el que tiene el mejor par motor de los cinco, con 510 Nm, bastante más que cualquiera de los otros vehículos. Es más, es tanta la potencia de su motor que si intentas ir «de carreras» (la verdad es que el coche invita a ello) das tanto gas que las ruedas patina demasiado y vas perdiendo tracción constantemente. Pero si sabes «cortarte» con el gas, para utilizarlo cuando de verdad hace falta, el Commander siempre tiene la fuerza necesaria para ir pasando de una duna a otra. Aunque no es oro todo lo que reluce, pues el Jeep tiene una pega, que es, como temíamos, su poca altura con respecto al suelo. Esto hace que tengas que ser muy cauto a la hora de pararte o a la hora de pasar crestas, por pequeñas que estas sean, ya que en esas situaciones el coche se entierra con facilidad. Si dudas en una cresta, es fácil quedarse atascado y, una vez así, cuesta salir, pues no en vano, es el coche más pesado de la comparativa.

Para terminar tenemos al Land Cruiser, que se mantiene como el más TT de los coches comparados, con sus ventajas e inconvenientes. Es verdad que en los tiempos que corren, con vehículos 4x4 que cada día tiran más a la carretera, cada vez quedan menos coches camperos de verdad, pero eso, en las dunas, se vuelve en su favor. Y si bien debemos reconocer que el cambio automático de la versión que llevamos a Marruecos no nos gustó demasiado (como en el Pathfinder, había que «obligarle» a llegar a la marcha ideal), la verdad es que el Toyota representa uno de los mejores coches que hay hoy en día para superar situaciones offroad. Su motor no es el más potente, pero dispone de unos excelentes bajos que permiten afrontar con total garantía las dunas más complicadas.

Un dato: el Toyota fue el único de los cinco al que nunca hubo que echarle un cable para que siguiera adelante.

En cualquier caso, si hemos sacado una conclusión de esta comparativa es que, en la arena, es más importante la experiencia que el vehículo. Un buen vehículo ayuda mucho a pasar por cualquier sitio, pero cuando veíamos a Manolo Plaza a los mandos de cualquiera de ellos nos dábamos cuenta que unas buenas manos en las dunas hacen mucho más que contar con la más eficaz de las monturas. Aunque también hay que reconocer que Manolo sería capaz de subir hasta la gran duna incluso con un patinete. Así que ya sabéis, a practicar, que con cualquiera de estos cinco vehículos podéis pasar muchos momentos más que gratificantes disfrutando de la conducción en las dunas. ¿No lo habéis probado? Os lo recomendamos.

Variedad de cambios

Otro coche que llevaba un sistema de transmisión similar es el Pathfinder (similar, no igual). En éste la tracción total, si vamos en posición auto, sólo manda tracción delante si perdemos potencia atrás, aunque tiene la ventaja de que sí dispone de una posición 4x4 que bloquea el reparto central y manda la potencia por igual a los dos ejes, algo que ocurre también cuando llevamos las reductoras conectadas. Nuestro Pathfinder estaba equipado con caja automática, y este es uno de los casos en los que estamos convencidos de que habría sido más efectiva la caja manual. ¿Por qué? Por dos cosas. Primero, porque el Pathfinder dispone de una estupenda caja manual de seis velocidades, que te permite ir «jugando» con la cuarta y la quinta (siempre en cortas) para avanzar con suavidad. Sin embargo, con la caja automática hay que lanzar mucho el coche para llegar a esa marcha ideal (que coja velocidad para que el cambio llegue hasta ella) y luego tener mucho tacto con el acelerador para que el coche no baje el sólo una marcha, lo que hace que las ruedas patinen más y, por tanto, sea más fácil quedarse atascado. En cualquier caso, el Pathfinder automático pasó sin problemas el examen de las dunas.

Pinchando en la pestaña 'Ficha técnica' encontrarás los datos del Jeep Commander, del Nissan Pathfinder y del Toyota Land Cruiser. Si quieres conocer los datos del Hyundai Terracan y del Mitsubishi Montero pulsa aquí.

Le toca el turno al Montero. Los cambios realizados en la versión ‘07 de este coche le han dejado más equilibrado en muchos sentidos, aunque sigue contando con un hándicap que en la arena es vital: el peso. Y es que el Mitsubishi cuenta con la más desfavorable relación peso/potencia de los coches comparados, y eso en las dunas, se nota. Es cierto que se mueve con bastante soltura y que en tercera corta avanza con seguridad, pero en esos momentos en los que te hace falta un poquito más de motor para llegar a la cresta, se echan de menos o un bastidor más ligero o un propulsor con más bajos. Eso sí, gracias al sistema de transmisión Superselect, el Montero dispone de un bloqueo total del diferencial trasero que hace milagros cuando de salir de sitios complicados se refiere; toda una ventaja con respecto a sus rivales. De cualquier forma, si en el caso del Pathfinder habíamos dicho que la caja manual podría ser más efectiva, en el caso del Montero apostaríamos por la automática, máxime teniendo en cuenta que el Mitsubishi dispone de una excelente caja de accionamiento secuencial, que de verdad mantiene la marcha que hemos seleccionado, algo que pocas cajas automáticas pueden decir.

Con el Jeep Commmander teníamos nuestras reticencias a la hora de enfrentarlo a las dunas, aunque debemos reconocer que nos ha sorprendido. El principal problema lo encontrábamos en que es un coche bastante bajo, lo que nos hacía pensar que en la arena podría suponer un problema constante de atascos. Pero con lo que no habíamos contado es con su brillante motor V6 CRD de 218 CV, que obra maravillas en la arena. Así, con el Commander siempre dispones de la fuerza necesaria para afrontar las dunas con garantías, pues, no en vano, es el que tiene el mejor par motor de los cinco, con 510 Nm, bastante más que cualquiera de los otros vehículos. Es más, es tanta la potencia de su motor que si intentas ir «de carreras» (la verdad es que el coche invita a ello) das tanto gas que las ruedas patina demasiado y vas perdiendo tracción constantemente. Pero si sabes «cortarte» con el gas, para utilizarlo cuando de verdad hace falta, el Commander siempre tiene la fuerza necesaria para ir pasando de una duna a otra. Aunque no es oro todo lo que reluce, pues el Jeep tiene una pega, que es, como temíamos, su poca altura con respecto al suelo. Esto hace que tengas que ser muy cauto a la hora de pararte o a la hora de pasar crestas, por pequeñas que estas sean, ya que en esas situaciones el coche se entierra con facilidad. Si dudas en una cresta, es fácil quedarse atascado y, una vez así, cuesta salir, pues no en vano, es el coche más pesado de la comparativa.

Para terminar tenemos al Land Cruiser, que se mantiene como el más TT de los coches comparados, con sus ventajas e inconvenientes. Es verdad que en los tiempos que corren, con vehículos 4x4 que cada día tiran más a la carretera, cada vez quedan menos coches camperos de verdad, pero eso, en las dunas, se vuelve en su favor. Y si bien debemos reconocer que el cambio automático de la versión que llevamos a Marruecos no nos gustó demasiado (como en el Pathfinder, había que «obligarle» a llegar a la marcha ideal), la verdad es que el Toyota representa uno de los mejores coches que hay hoy en día para superar situaciones offroad. Su motor no es el más potente, pero dispone de unos excelentes bajos que permiten afrontar con total garantía las dunas más complicadas.

Un dato: el Toyota fue el único de los cinco al que nunca hubo que echarle un cable para que siguiera adelante.

En cualquier caso, si hemos sacado una conclusión de esta comparativa es que, en la arena, es más importante la experiencia que el vehículo. Un buen vehículo ayuda mucho a pasar por cualquier sitio, pero cuando veíamos a Manolo Plaza a los mandos de cualquiera de ellos nos dábamos cuenta que unas buenas manos en las dunas hacen mucho más que contar con la más eficaz de las monturas. Aunque también hay que reconocer que Manolo sería capaz de subir hasta la gran duna incluso con un patinete. Así que ya sabéis, a practicar, que con cualquiera de estos cinco vehículos podéis pasar muchos momentos más que gratificantes disfrutando de la conducción en las dunas. ¿No lo habéis probado? Os lo recomendamos.

Variedad de cambios

Otro coche que llevaba un sistema de transmisión similar es el Pathfinder (similar, no igual). En éste la tracción total, si vamos en posición auto, sólo manda tracción delante si perdemos potencia atrás, aunque tiene la ventaja de que sí dispone de una posición 4x4 que bloquea el reparto central y manda la potencia por igual a los dos ejes, algo que ocurre también cuando llevamos las reductoras conectadas. Nuestro Pathfinder estaba equipado con caja automática, y este es uno de los casos en los que estamos convencidos de que habría sido más efectiva la caja manual. ¿Por qué? Por dos cosas. Primero, porque el Pathfinder dispone de una estupenda caja manual de seis velocidades, que te permite ir «jugando» con la cuarta y la quinta (siempre en cortas) para avanzar con suavidad. Sin embargo, con la caja automática hay que lanzar mucho el coche para llegar a esa marcha ideal (que coja velocidad para que el cambio llegue hasta ella) y luego tener mucho tacto con el acelerador para que el coche no baje el sólo una marcha, lo que hace que las ruedas patinen más y, por tanto, sea más fácil quedarse atascado. En cualquier caso, el Pathfinder automático pasó sin problemas el examen de las dunas.

Pinchando en la pestaña 'Ficha técnica' encontrarás los datos del Jeep Commander, del Nissan Pathfinder y del Toyota Land Cruiser. Si quieres conocer los datos del Hyundai Terracan y del Mitsubishi Montero pulsa aquí.

Le toca el turno al Montero. Los cambios realizados en la versión ‘07 de este coche le han dejado más equilibrado en muchos sentidos, aunque sigue contando con un hándicap que en la arena es vital: el peso. Y es que el Mitsubishi cuenta con la más desfavorable relación peso/potencia de los coches comparados, y eso en las dunas, se nota. Es cierto que se mueve con bastante soltura y que en tercera corta avanza con seguridad, pero en esos momentos en los que te hace falta un poquito más de motor para llegar a la cresta, se echan de menos o un bastidor más ligero o un propulsor con más bajos. Eso sí, gracias al sistema de transmisión Superselect, el Montero dispone de un bloqueo total del diferencial trasero que hace milagros cuando de salir de sitios complicados se refiere; toda una ventaja con respecto a sus rivales. De cualquier forma, si en el caso del Pathfinder habíamos dicho que la caja manual podría ser más efectiva, en el caso del Montero apostaríamos por la automática, máxime teniendo en cuenta que el Mitsubishi dispone de una excelente caja de accionamiento secuencial, que de verdad mantiene la marcha que hemos seleccionado, algo que pocas cajas automáticas pueden decir.

Con el Jeep Commmander teníamos nuestras reticencias a la hora de enfrentarlo a las dunas, aunque debemos reconocer que nos ha sorprendido. El principal problema lo encontrábamos en que es un coche bastante bajo, lo que nos hacía pensar que en la arena podría suponer un problema constante de atascos. Pero con lo que no habíamos contado es con su brillante motor V6 CRD de 218 CV, que obra maravillas en la arena. Así, con el Commander siempre dispones de la fuerza necesaria para afrontar las dunas con garantías, pues, no en vano, es el que tiene el mejor par motor de los cinco, con 510 Nm, bastante más que cualquiera de los otros vehículos. Es más, es tanta la potencia de su motor que si intentas ir «de carreras» (la verdad es que el coche invita a ello) das tanto gas que las ruedas patina demasiado y vas perdiendo tracción constantemente. Pero si sabes «cortarte» con el gas, para utilizarlo cuando de verdad hace falta, el Commander siempre tiene la fuerza necesaria para ir pasando de una duna a otra. Aunque no es oro todo lo que reluce, pues el Jeep tiene una pega, que es, como temíamos, su poca altura con respecto al suelo. Esto hace que tengas que ser muy cauto a la hora de pararte o a la hora de pasar crestas, por pequeñas que estas sean, ya que en esas situaciones el coche se entierra con facilidad. Si dudas en una cresta, es fácil quedarse atascado y, una vez así, cuesta salir, pues no en vano, es el coche más pesado de la comparativa.

Para terminar tenemos al Land Cruiser, que se mantiene como el más TT de los coches comparados, con sus ventajas e inconvenientes. Es verdad que en los tiempos que corren, con vehículos 4x4 que cada día tiran más a la carretera, cada vez quedan menos coches camperos de verdad, pero eso, en las dunas, se vuelve en su favor. Y si bien debemos reconocer que el cambio automático de la versión que llevamos a Marruecos no nos gustó demasiado (como en el Pathfinder, había que «obligarle» a llegar a la marcha ideal), la verdad es que el Toyota representa uno de los mejores coches que hay hoy en día para superar situaciones offroad. Su motor no es el más potente, pero dispone de unos excelentes bajos que permiten afrontar con total garantía las dunas más complicadas.

Un dato: el Toyota fue el único de los cinco al que nunca hubo que echarle un cable para que siguiera adelante.

En cualquier caso, si hemos sacado una conclusión de esta comparativa es que, en la arena, es más importante la experiencia que el vehículo. Un buen vehículo ayuda mucho a pasar por cualquier sitio, pero cuando veíamos a Manolo Plaza a los mandos de cualquiera de ellos nos dábamos cuenta que unas buenas manos en las dunas hacen mucho más que contar con la más eficaz de las monturas. Aunque también hay que reconocer que Manolo sería capaz de subir hasta la gran duna incluso con un patinete. Así que ya sabéis, a practicar, que con cualquiera de estos cinco vehículos podéis pasar muchos momentos más que gratificantes disfrutando de la conducción en las dunas. ¿No lo habéis probado? Os lo recomendamos.

Variedad de cambios

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