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Coches para el desierto

Aprovechando un viaje a Marruecos, hemos analizado a fondo las características de cinco populares 4x4 turbodiesel familiares en un terreno tan exigente como es el de las dunas. El esquema de la prueba era muy sencillo: cruzar el Erg Chebbi de lado a lado y contaros cómo lo hizo cada uno de ellos.
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Coches para el desierto
Coches para el desierto

Antes de empezar, aclarar que esta comparativa no es al uso, ya que no vamos en esta ocasión a valorar todos y cada uno de los aspectos de los coches, sino que nos vamos a centrar en un aspecto muy concreto, como son sus cualidades para rodar por la arena. Y es que aprovechando nuestra cita anual con las dunas en El Desierto de los niños, no quisimos dejar pasar la oportunidad de «bajar» cinco coches para elaborar un test que se saliera de lo habitual. Contábamos además con otra ventaja, como era la presencia en el evento de Manolo Plaza, uno de los mayores especialistas del Dakar en lo que a conducción en arena se refiere, quien con sus sabios consejos nos echo una mano para llevar a buen puerto esta especial comparativa.

Eso sí, lo que si se tuvo en cuenta es que los cinco protagonistas fuesen comparables por tamaño, mecánica y prestaciones, quedando en un segundo término otros aspectos como son los acabados, equipamientos o precios. De esta manera, todos ellos son vehículos 4x4 con reductora, mecánica turbodiesel y carrocerías de cinco puertas.

Pinchando en la pestaña 'Ficha técnica' encontrarás los datos del Hyundai Terracan y del Mitsubishi Montero. Si quieres conocer los datos del Jeep Commander, del Nissan Pathfinder y del Toyota Land Cruiser pulsa aquí

Una vez hechas las presentaciones, vamos a meternos en harina… bueno, en este caso en arena. Una de las características que determina la capacidad de un vehículo para rodar por arena es su sistema de transmisión, y en este caso encontramos una gran variedad en este sentido, incluso con vehículos que tienen cajas de cambio manuales y otros que tienen cajas de cambios automáticas. El por qué es muy sencillo: era imposible que todos pudieran llevar un sistema u otro, si partimos de la base de que el Mitsubishi tenía que ser el de la Superprueba (con caja manual) mientras el Commander sólo se puede adquirir con caja automática. Entonces, partiendo de esta base, no fuimos muy rigurosos en este sentido, lo cual determinó que nos llevásemos alguna sorpresa.

Siempre hemos dicho, y lo seguimos manteniendo, que hacer dunas es más sencillo con un coche automático. Aunque todo siempre tiene su pero. El pero es que si bien la caja automática resulta más adecuada para noveles, haciendo esta comparativa comprobamos que, cuando alcanzas un cierto nivel de conducción en arena, las cosas se van decantando hacia la igualdad, mientras en algunos casos es la caja manual la que gana protagonismo frente a la automática. El por qué de una u otra opción es muy lógico. Es verdad que con las cajas de cambios automáticas desaparece el principal problema de los coches manuales en la arena: se puede quemar el embrague con mucha facilidad, a poco que nos quedemos enterrados dos o tres veces y no tengamos cuidado a la hora de volver a poner el coche en orden de marcha. Como también es verdad que el cambio automático «enmascara» el efecto enterramiento del coche, ya que suaviza la potencia que llega a las ruedas y estas, por tanto, «escarban» menos. Pero también es verdad que todos los coches tienen una marcha ideal para rodar por las dunas (aclarar que cuando hablamos de hacer dunas nos referimos, en el caso de esta comparativa, a cruzar el erg Chebbi de lado a lado, no a hacer unas pocas dunas fáciles en el borde). Esa marcha ideal, es esa que te permite avanzar con soltura, pero que a la vez «escarba» poco. Es esa marcha en la que, sólo jugando con el gas, puedes ir haciendo dunas sin tener que detenerte y que te permite tener una o dos velocidades por debajo para dar ese importante tirón cuando las cosas se poner difíciles.

Por poner un ejemplo, vamos a hablar del Terracan, el más «modesto» de los coches de la comparativa. La unidad que llevamos a Marruecos estaba equipada con caja de cambios manual y con el sistema de tracción automático, que manda par a las ruedas delanteras cuando las traseras pierden tracción. Este sistema, como todos sabemos, tiene la pega de que en bajadas pronunciadas deja el coche sólo en tracción trasera (incluso si vamos en reductoras) con los problemas que esto representa. Así, a esta unidad le hicimos montar el «kit» que comercializa la marca, que bloquea el sistema de reparto, dejándolo fijo. Pues bien, con el Terracan, la marcha ideal es la tercera en reductoras. La segunda resulta demasiado corta, por lo que escarba mucho y el coche se entierra con mucha facilidad, mientras que la cuarta es demasiado larga para que el coche pueda subir las dunas altas. «En Marruecos la prisa mata» es un refrán que dicen mucho los de allí, y que le viene como anillo al dedo al Terracan a la hora de afrontar dunas (bueno, realmente le viene bien a todos los coches). Porque en tercera corta puedes ir avanzando despacio, incluso casi dejando el coche parado en las crestas, para dar un golpe de gas y ganar la inercia necesaria para afrontar la siguiente subida con todas las garantías. Así, el Hyundai se desenvuelve muy bien en la arena (es el que menos pesa de la comparativa), aunque tiene dos «peros». Uno es que el kit de «bloqueo» del diferencial no es inmediato, tarda algo menos de un segundo en actuar, y esto tiene sus pegas en momentos críticos, cuando hemos tenido que parar en un lugar delicado. El otro es que el embrague «canta» con facilidad a poco que te quedes tirado dos o tres veces. Hay que cuidarlo.

En la arena

Antes de empezar, aclarar que esta comparativa no es al uso, ya que no vamos en esta ocasión a valorar todos y cada uno de los aspectos de los coches, sino que nos vamos a centrar en un aspecto muy concreto, como son sus cualidades para rodar por la arena. Y es que aprovechando nuestra cita anual con las dunas en El Desierto de los niños, no quisimos dejar pasar la oportunidad de «bajar» cinco coches para elaborar un test que se saliera de lo habitual. Contábamos además con otra ventaja, como era la presencia en el evento de Manolo Plaza, uno de los mayores especialistas del Dakar en lo que a conducción en arena se refiere, quien con sus sabios consejos nos echo una mano para llevar a buen puerto esta especial comparativa.

Eso sí, lo que si se tuvo en cuenta es que los cinco protagonistas fuesen comparables por tamaño, mecánica y prestaciones, quedando en un segundo término otros aspectos como son los acabados, equipamientos o precios. De esta manera, todos ellos son vehículos 4x4 con reductora, mecánica turbodiesel y carrocerías de cinco puertas.

Pinchando en la pestaña 'Ficha técnica' encontrarás los datos del Hyundai Terracan y del Mitsubishi Montero. Si quieres conocer los datos del Jeep Commander, del Nissan Pathfinder y del Toyota Land Cruiser pulsa aquí

Una vez hechas las presentaciones, vamos a meternos en harina… bueno, en este caso en arena. Una de las características que determina la capacidad de un vehículo para rodar por arena es su sistema de transmisión, y en este caso encontramos una gran variedad en este sentido, incluso con vehículos que tienen cajas de cambio manuales y otros que tienen cajas de cambios automáticas. El por qué es muy sencillo: era imposible que todos pudieran llevar un sistema u otro, si partimos de la base de que el Mitsubishi tenía que ser el de la Superprueba (con caja manual) mientras el Commander sólo se puede adquirir con caja automática. Entonces, partiendo de esta base, no fuimos muy rigurosos en este sentido, lo cual determinó que nos llevásemos alguna sorpresa.

Siempre hemos dicho, y lo seguimos manteniendo, que hacer dunas es más sencillo con un coche automático. Aunque todo siempre tiene su pero. El pero es que si bien la caja automática resulta más adecuada para noveles, haciendo esta comparativa comprobamos que, cuando alcanzas un cierto nivel de conducción en arena, las cosas se van decantando hacia la igualdad, mientras en algunos casos es la caja manual la que gana protagonismo frente a la automática. El por qué de una u otra opción es muy lógico. Es verdad que con las cajas de cambios automáticas desaparece el principal problema de los coches manuales en la arena: se puede quemar el embrague con mucha facilidad, a poco que nos quedemos enterrados dos o tres veces y no tengamos cuidado a la hora de volver a poner el coche en orden de marcha. Como también es verdad que el cambio automático «enmascara» el efecto enterramiento del coche, ya que suaviza la potencia que llega a las ruedas y estas, por tanto, «escarban» menos. Pero también es verdad que todos los coches tienen una marcha ideal para rodar por las dunas (aclarar que cuando hablamos de hacer dunas nos referimos, en el caso de esta comparativa, a cruzar el erg Chebbi de lado a lado, no a hacer unas pocas dunas fáciles en el borde). Esa marcha ideal, es esa que te permite avanzar con soltura, pero que a la vez «escarba» poco. Es esa marcha en la que, sólo jugando con el gas, puedes ir haciendo dunas sin tener que detenerte y que te permite tener una o dos velocidades por debajo para dar ese importante tirón cuando las cosas se poner difíciles.

Por poner un ejemplo, vamos a hablar del Terracan, el más «modesto» de los coches de la comparativa. La unidad que llevamos a Marruecos estaba equipada con caja de cambios manual y con el sistema de tracción automático, que manda par a las ruedas delanteras cuando las traseras pierden tracción. Este sistema, como todos sabemos, tiene la pega de que en bajadas pronunciadas deja el coche sólo en tracción trasera (incluso si vamos en reductoras) con los problemas que esto representa. Así, a esta unidad le hicimos montar el «kit» que comercializa la marca, que bloquea el sistema de reparto, dejándolo fijo. Pues bien, con el Terracan, la marcha ideal es la tercera en reductoras. La segunda resulta demasiado corta, por lo que escarba mucho y el coche se entierra con mucha facilidad, mientras que la cuarta es demasiado larga para que el coche pueda subir las dunas altas. «En Marruecos la prisa mata» es un refrán que dicen mucho los de allí, y que le viene como anillo al dedo al Terracan a la hora de afrontar dunas (bueno, realmente le viene bien a todos los coches). Porque en tercera corta puedes ir avanzando despacio, incluso casi dejando el coche parado en las crestas, para dar un golpe de gas y ganar la inercia necesaria para afrontar la siguiente subida con todas las garantías. Así, el Hyundai se desenvuelve muy bien en la arena (es el que menos pesa de la comparativa), aunque tiene dos «peros». Uno es que el kit de «bloqueo» del diferencial no es inmediato, tarda algo menos de un segundo en actuar, y esto tiene sus pegas en momentos críticos, cuando hemos tenido que parar en un lugar delicado. El otro es que el embrague «canta» con facilidad a poco que te quedes tirado dos o tres veces. Hay que cuidarlo.

En la arena

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