BMW X3 20d xDrive y Land Rover Freelander 2.2 SD4 4WD

Uno por deportivo. Otro por 4x4... Y, ambos, por calidad de ejecución. X3 y Freelander representan ya el papel más extremo como deseados SUV medios. Desmarcados del grupo, hoy buscan dominar la manada: BMW con más confort; Land Rover con nuevo gran Diesel de 190 CV. ¿Quién guía?
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BMW X3 20d xDrive y Land Rover Freelander 2.2 SD4 4WD
BMW X3 20d xDrive y Land Rover Freelander 2.2 SD4 4WD

No hay duda que tanto BMW como Land Rover tienen madera de líder. Por personalidad, única y siempre necesaria para brillar entre el grupo. Y por seguimiento popular. Donde abrir las puertas, por cierto con largo faldón para cubrir el marco inferior y no manchar los pantalones con la carrocería al subir, te lleva en uno a la simplicidad y la durabilidad bien concebida, con alfombrillas de goma de fácil lavado o plásticos rígidos muy consistentes que no empañan una atmósfera agradable (Land Rover Freelander), en otro te transporta a un ambiente selecto, mejorado hoy con materiales acolchados y de fina percepción, más tecnológico, tan deportivo al tacto como siempre y donde su moqueta o las cámaras de visión externa aconsejan no ensuciar más de la cuenta (BMW X3). Del vaquero al esmoquin. De la aventura al circuito... sin renunciar con ninguno a un todo camino completo pero con especialidad propia.

Si lanzado en 2004 como originario SUV medio de lujo, el BMW X3 fue un bombazo en ventas (más de 600.000 unidades en 5 años), el "best seller" de Land Rover consiguió también situarse entre los más vendidos, incluso aumentando en un difícil 2010 hasta un 25% sus ventas. Especialistas pues y con el favor del público, hoy ambos se renuevan para obtener el equilibrio con el que desbancar de líder al Audi Q5. BMW con nueva dirección y amortiguación para ganar suavidad y confort... lo que le faltó. Y Land Rover con nuevo y gran motor SD4 de 190 CV de potencia para mejorar prestaciones dinámicas... donde falló, además de en una justa eficiencia por la que pronto dispondrá de una económica versión 4x2 de 150 CV. En definitiva, BMW X3 o Land Rover Freelander: ¿cuál marca el camino?

Comienza el duelo y, si abrir las puertas de BMW X3 y Land Rover Freelander muestra distinta personalidad, igual sucede al volante... con cada cual llevando el envite a su terreno. Donde el Freelander exhibe de serie el eficaz sistema Terrain Response (programas adaptables a todo tipo de superficies off road), elX3 apuesta por el estreno del opcional control dinámico DDC (1.273 €) para ajustar suspensión, dirección o motor en modos Normal, Sport o Sport+. Declaración ya de intenciones: ¿Tierra o asfalto?

Empecemos en carretera, al fin y al cabo por donde circula mayoritariamente todo SUV. Aquí, BMW impone la ley. Su renovada plataforma (base del futuro Serie 3) le ha permitido revisar ejes y amortiguadores ganando en capacidad de absorción. Sigue siendo BMW, pero ahora pisa con más suavidad... al menos con la suspensión electrónica con la que hasta hoy lo hemos probado. Frente a él, en confort de marcha el Freelander presenta argumentos refinados y convincentes. Sorprende el Land Rover como rodador soberbio, con gran estabilidad lineal y avance rapidísimo con increíble aplomo y empuje mecánico.

En seguridad, tablas entre BMW X3 y Land Rover Freelander. Ya en 2006, este último se convirtió en el primer modelo de su categoría en disponer de 5 estrellas EuroNCAP, y hoy ambos confirman su gran disposición. Buenos chasis, grandes frenadas para modelos de su tamaño y peso (con ventaja para un inmediato X3), efectivos sistemas de tracción integral para rodar por superficies de baja adherencia y magníficos equipamientos de serie (aquí Land Rover impone airbag de rodilla) coronan dos sofisticados y modernos productos.

En vías rápidas, la sensación de "todo terreno" del Land Rover Freelander (que transmite ya su alta postura de conducción) sólo tienen repercusión en mayor sonoridad (obvia peor aerodinámica: Cx de 0,39 ante 0,33 del X3) y en más oscilación vertical de carrocería en el bache por su generoso recorrido de suspensión. Sin embargo, según el trazado se riza no puede ocultarse... Y más por comparación.

Es ahí cuando el BMW X3 se transforma en deportivo. Muy directo de dirección (por cierto nueva electromecánica más dulce de guiado) y explosivamente ágil, el BMW esconde entonces altura y peso (que los tiene) como la mejor berlina. Justo lo que no consigue Land Rover. Su Freelander es más alto (8 cm), más corto (15 cm) y más pesado (50 kg extra), a lo que suma un gran recorrido de amortiguación. El resultado es un agarre muy bueno en curva rápida y primeros apoyos, pero un mayor sufrimiento a los cambios de giro. No enmascara aquí ni un alto centro de gravedad, ni notables balanceos de carrocería e inercias en los apoyos, a los que añade también una dirección menos precisa y algo lenta.

Conclusión, aun con reacciones siempre seguras y progresivas, el bastidor del Land Rover Freelander tarda más en recuperarse, aminorando la confianza al volante. Lo contrario del BMW X3... y de lo que sucede fuera de asfalto. Allí, la mayor flexibilidad de suspensión del Land Rover (sobre todo en su eje trasero frente al X3) junto a sus mejores cotas TT (32 y 35 grados en ángulos de ataque y salida ante 25 y 23 en BMW) le habilitan como el tipo duro del segmento: imbatible. A ninguno eso sí le falta altura libre y motricidad para adentrarse en caminos: el Freelander con tracción total por Haldex de reparto inicial 70/30 entre ejes y el X3 con xDrive con diferencial central de discos y reparto 40/60, aunque ambos pudiendo llegar a pasar hasta el 100% de fuerza a un eje. ¿Alguien da más?

BMW X3
- Comportamiento
- Consumo y prestaciones
- Calidad de realización

Land Rover Freelander
- Aptitudes camperas
- Poderío mecánico
- Habitabilidad trasera

BMW X3
- Cambio poco refinado
- Aspereza mecánica
- Precio/equipamiento

Land Rover Freelander
- Consumo y autonomía
- Menor agilidad
- Maletero escaso

Motores e interiores

No hay duda que tanto BMW como Land Rover tienen madera de líder. Por personalidad, única y siempre necesaria para brillar entre el grupo. Y por seguimiento popular. Donde abrir las puertas, por cierto con largo faldón para cubrir el marco inferior y no manchar los pantalones con la carrocería al subir, te lleva en uno a la simplicidad y la durabilidad bien concebida, con alfombrillas de goma de fácil lavado o plásticos rígidos muy consistentes que no empañan una atmósfera agradable (Land Rover Freelander), en otro te transporta a un ambiente selecto, mejorado hoy con materiales acolchados y de fina percepción, más tecnológico, tan deportivo al tacto como siempre y donde su moqueta o las cámaras de visión externa aconsejan no ensuciar más de la cuenta (BMW X3). Del vaquero al esmoquin. De la aventura al circuito... sin renunciar con ninguno a un todo camino completo pero con especialidad propia.

Si lanzado en 2004 como originario SUV medio de lujo, el BMW X3 fue un bombazo en ventas (más de 600.000 unidades en 5 años), el "best seller" de Land Rover consiguió también situarse entre los más vendidos, incluso aumentando en un difícil 2010 hasta un 25% sus ventas. Especialistas pues y con el favor del público, hoy ambos se renuevan para obtener el equilibrio con el que desbancar de líder al Audi Q5. BMW con nueva dirección y amortiguación para ganar suavidad y confort... lo que le faltó. Y Land Rover con nuevo y gran motor SD4 de 190 CV de potencia para mejorar prestaciones dinámicas... donde falló, además de en una justa eficiencia por la que pronto dispondrá de una económica versión 4x2 de 150 CV. En definitiva, BMW X3 o Land Rover Freelander: ¿cuál marca el camino?

Comienza el duelo y, si abrir las puertas de BMW X3 y Land Rover Freelander muestra distinta personalidad, igual sucede al volante... con cada cual llevando el envite a su terreno. Donde el Freelander exhibe de serie el eficaz sistema Terrain Response (programas adaptables a todo tipo de superficies off road), elX3 apuesta por el estreno del opcional control dinámico DDC (1.273 €) para ajustar suspensión, dirección o motor en modos Normal, Sport o Sport+. Declaración ya de intenciones: ¿Tierra o asfalto?

Empecemos en carretera, al fin y al cabo por donde circula mayoritariamente todo SUV. Aquí, BMW impone la ley. Su renovada plataforma (base del futuro Serie 3) le ha permitido revisar ejes y amortiguadores ganando en capacidad de absorción. Sigue siendo BMW, pero ahora pisa con más suavidad... al menos con la suspensión electrónica con la que hasta hoy lo hemos probado. Frente a él, en confort de marcha el Freelander presenta argumentos refinados y convincentes. Sorprende el Land Rover como rodador soberbio, con gran estabilidad lineal y avance rapidísimo con increíble aplomo y empuje mecánico.

En seguridad, tablas entre BMW X3 y Land Rover Freelander. Ya en 2006, este último se convirtió en el primer modelo de su categoría en disponer de 5 estrellas EuroNCAP, y hoy ambos confirman su gran disposición. Buenos chasis, grandes frenadas para modelos de su tamaño y peso (con ventaja para un inmediato X3), efectivos sistemas de tracción integral para rodar por superficies de baja adherencia y magníficos equipamientos de serie (aquí Land Rover impone airbag de rodilla) coronan dos sofisticados y modernos productos.

En vías rápidas, la sensación de "todo terreno" del Land Rover Freelander (que transmite ya su alta postura de conducción) sólo tienen repercusión en mayor sonoridad (obvia peor aerodinámica: Cx de 0,39 ante 0,33 del X3) y en más oscilación vertical de carrocería en el bache por su generoso recorrido de suspensión. Sin embargo, según el trazado se riza no puede ocultarse... Y más por comparación.

Es ahí cuando el BMW X3 se transforma en deportivo. Muy directo de dirección (por cierto nueva electromecánica más dulce de guiado) y explosivamente ágil, el BMW esconde entonces altura y peso (que los tiene) como la mejor berlina. Justo lo que no consigue Land Rover. Su Freelander es más alto (8 cm), más corto (15 cm) y más pesado (50 kg extra), a lo que suma un gran recorrido de amortiguación. El resultado es un agarre muy bueno en curva rápida y primeros apoyos, pero un mayor sufrimiento a los cambios de giro. No enmascara aquí ni un alto centro de gravedad, ni notables balanceos de carrocería e inercias en los apoyos, a los que añade también una dirección menos precisa y algo lenta.

Conclusión, aun con reacciones siempre seguras y progresivas, el bastidor del Land Rover Freelander tarda más en recuperarse, aminorando la confianza al volante. Lo contrario del BMW X3... y de lo que sucede fuera de asfalto. Allí, la mayor flexibilidad de suspensión del Land Rover (sobre todo en su eje trasero frente al X3) junto a sus mejores cotas TT (32 y 35 grados en ángulos de ataque y salida ante 25 y 23 en BMW) le habilitan como el tipo duro del segmento: imbatible. A ninguno eso sí le falta altura libre y motricidad para adentrarse en caminos: el Freelander con tracción total por Haldex de reparto inicial 70/30 entre ejes y el X3 con xDrive con diferencial central de discos y reparto 40/60, aunque ambos pudiendo llegar a pasar hasta el 100% de fuerza a un eje. ¿Alguien da más?

BMW X3
- Comportamiento
- Consumo y prestaciones
- Calidad de realización

Land Rover Freelander
- Aptitudes camperas
- Poderío mecánico
- Habitabilidad trasera

BMW X3
- Cambio poco refinado
- Aspereza mecánica
- Precio/equipamiento

Land Rover Freelander
- Consumo y autonomía
- Menor agilidad
- Maletero escaso

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