BMW X1 xDrive 2.0d

No es un monovolumen, tampoco un familiar y mucho menos un compacto... sino una suma de todos. BMW acaba de firmar el coche que más se acerca al turismo SUV; tamaño justo, buen espacio, comportamiento en asfalto «Made in BMW» y muy buenas aptitudes en pistas rápidas y caminos.
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BMW X1 xDrive 2.0d
BMW X1 xDrive 2.0d

Dentro no hay nada desconocido. Emplea similares materiales y equipamientos que sus hermanos de marca de tamaño más próximos. Los asientos nos siguen pareciendo demasiado duros, pero eso va en gustos de cada uno. Para cuatro adultos no hay problema de espacio, con un buen hueco para las piernas de los que van detrás. La anchura interior es muy buena y cabría de sobra un tercer pasajero pero el respaldo central es más duro e incómodo de lo normal y el túnel de la transmisión obliga a llevar las piernas separadas constantemente.

Los respaldos se pueden abatir en tres partes, pudiendo viajar cómodamente 4 adultos con la parte central abatida y los esquís dentro del coche; también los raíles del techo para la baca son de serie —van pintados en negro pero en opción los hay de color aluminio—. El maletero se puede ampliar hasta el techo quitando la bandeja —dura— y tiene buen acceso. Aunque su calidad es la habitual en la casa, hemos encontrado algunos detalles curiosos, como que el capó carezca de guarnecido y no esté pintado por debajo, o que se nos saliese al hacer las prestaciones —antes incluso de meterlo en el campo— la junta que separa el parabrisas de la carrocería, algo de lo que estaremos pendientes en próximas unidades y que esperamos sea achacable a esta unidad en concreto —en BMW no son habituales este tipo de defectos—.

 

Lo que no perdonamos es que la rueda de repuesto no exista. Lleva neumáticos Runflat y un kit reparapinchazos de serie, algo que en campo, donde es todavía más habitual pinchar y más con ruedas de calle, no hace mucha gracia. El coche en conjunto nos ha gustado y nos parece muy buena idea. No parece un Suv, ni siquiera cuando lo conduces, pero sí lo es. Como buen BMW tiene precio y equipamiento de BMW, es decir, lleva lo imprescindible para una conducción segura y que no echemos en falta cosas importantes, pero, por ejemplo, si usted quiere un X1 como el de nuestra prueba, tiene que desembolsar poco más de 12.000 euros sólo en extras. Entre su dotación destaca el control de descenso para campo, los controles de tracción y estabilidad o el climatizador, pero hay que pagar aparte el bluetooth, los triángulos de emergencia o una interesante cámara —497 euros— que nos ayudará a aparcar con precisión; lo dicho, es un BMW de los pies a la cabeza.

 

 

Fuera del asfalto

No resulta fácil lograr un equilibrio suficiente como para que un vehículo sea buen en campo a la vez que en el asfalto sin recurrir a elementos como la suspensión regulable o las estabilizadoras desconectables. Con el X1 BMW ha apostado por hacer un coche muy bueno en asfalto y como un turismo ligeramente elevado fuera de él. El escaso ángulo de ataque le impide afrontar situaciones de roderas o pendientes complicadas. Tampoco sus neumáticos, cien por cien de asfalto, le ayudan en nada, por lo que mejor hay que pensar en este coche para caminos en buen estado o carreteras nevadas.

 

En tierra, arena y barro el X1 se desenvuelve muy bien, y eso que nuestra unidad contaba con llantas de 18 pulgadas con neumáticos de perfil 45 y la suspensión deportiva. Lo que da a entender que será un vehículo muy interesante para amantes de deportes de invierno; con unos buenos neumáticos de invierno sin duda se convertirá en un especialista en llegar a las nevadas estaciones de esquí. Sobre una pista de grava y bien lisa, con este X1 se puede llegar a rodar muy rápido y con seguridad. El principal límite se lo pondrá el propietario del coche, puesto que el atrezzo de campo que el coche luce no es garantía de protección, y es fácil arañar la carrocería, la zona cercana a los pasos de rueda y la zona baja de los paragolpes.

 

Los baches los absorbe con dureza y obliga a bajar el ritmo mucho si el firme se complica ligeramente. Del barro y arena suelta sale con la soltura que los neumáticos le permiten; en esta situación la electrónica ayuda a traccionar y trabaja con acierto. Cuenta de serie con un control de descenso que funciona muy bien pero que, probablemente, el propietario del X1 jamás llegue a utilizar, puesto que, aunque el ángulo ventral es bueno, el ángulo de ataque molestará al finalizar la bajada si esta es muy pronunciada. No nos cabe duda que con suspensión más blanda y las ruedas apropiadas el X1 sería mejor en campo, pero su público objetivo seguro que no lo demanda.

Enfoque

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