Ademuz

En la tercera de las cuatro rutas por la comunidad valenciana os proponemos descubrir Ademuz. Majestuosa, dominando el valle del Turia desde la montaña, se encuentra en un enclave geográfico sin igual. Atravesando zonas abruptas y montañosas, la ruta nos obsequia con panorámicas espectaculares en más de una ocasión.
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Ademuz
Ademuz

Durante la dominación árabe el Cid Campeador visitó esta comarca, como así lo reflejan algunos topónimos como la «Peña del Cid», cerca de Villel, donde se cuenta que acampó. El Rincón de Ademuz fue el primer territorio reconquistado de la Comunidad Valenciana, ya que en 1210 los cristianos de la Corona de Aragón ocuparon Castielfabib, Ademuz y otros lugares. Unos años más tarde fueron de nuevo conquistadas por los musulmanes, a excepción de Castielfabib, que resistió. A raíz de estos hechos, el Rey Pedro II de Aragón celebró Cortes en las que aprobó el Fuero de Castielfabib al que dio junto a Ademuz el título de Villa Real.

El Rincón de Ademuz es un territorio comarcal enmarcado perteneciente a la Comunidad Valenciana pero enmarcado en tierras de Aragón y Castilla.

En el año 1269 los reyes Jaime I de Aragón y Alfonso X el Sabio de Castilla visitaron estas tierras. Desde el Rincón de Ademuz se inicia la Reconquista de Valencia.

A partir de la reconquista, estas tierras tuvieron una gran influencia castellana, sobre todo por la proximidad del Señorío de Albarracín de los Azagra.

En el siglo XVIII se produce un gran crecimiento económico y desarrollo agrícola en Valencia. Destaca el cultivo de la viña, la ganadería y la madera.

Después del reinado de Fernando VII fue proclamada reina su hija Isabel II, en 1833, y dieron comienzo las Guerras Carlistas que duraron hasta 1843. Las villas de la Comarca sufrieron con la entrada sucesiva de ejércitos de uno y otro bando, pues todos les imponían tributo en dinero o en especies. La Segunda Guerra Carlista, en 1874, lleva también la desolación y la ruina de estas tierras, importantes por su comunicación con Valencia y por sus huertas.

Actualmente, el Rincón de Ademuz constituye una de las entidades territoriales de rango comarcal mejor definidas tanto de la Comunidad Valenciana como del conjunto del Estado. Esta unidad espacial descansa, básicamente, sobre su carácter de enclave valenciano entre tierras de Aragón y Castilla, particularidad geográfica que contribuye a consolidar sus límites y le otorga personalidad propia.

El clima de tipo mediterráneo, pero con clara influencia continental, está marcado por los rigores del invierno y el verano, así como por las acentuadas oscilaciones térmicas entre el día y la noche.

La Iglesia Parroquial de San Pedro y San Pablo es un gran edificio de mampostería que data del siglo XVII, remozado después de 1939. Por su parte, la Ermita de San Joaquín, fue la primitiva iglesia. En Ademuz podemos visitar también la Ermita de la Virgen de la Huerta, que se encuentra en la parte baja del núcleo urbano. En lo más alto del pueblo se levanta la Ermita de Santa Bárbara, con privilegiadas vistas. Desviándonos en la casilla 14 del rutómetro llegamos fácilmente Ermita de la Virgen del Rosel.

Comprende el núcleo originario del pueblo y se extiende al pie de la Ermita de Santa Bárbara. Está formado por calles muy estrechas entre las que se encuentran El Vallado (la más antigua), Muro, Horno, Cruces, S. Joaquín, S. Vicente, etc. En El Vallado podemos encontrar la Plaza de la Soledad y «la cueva», en cuyas proximidades hay numerosas cuevas, más pequeñas, excavadas también en la roca y donde se guardaban antiguamente los animales de corral.

La Fuente Vieja se encuentra junto al río Bohilgues. Data de 1903, según consta en la inscripción. Se compone de siete caños y un abrevadero. Junto a ella, y aprovechando sus aguas, se encuentra el antiguo lavadero, recientemente restaurado, y una pequeña zona de recreo. En las proximidades se encuentran dos de los tres molinos con que contaba el pueblo.

Situado frente al pueblo, se puede acceder a él con vehículo siguiendo las indicaciones del texto o del rutómetro.

Cruzando el puente de La Vega, y siguiendo la carretera que pasa por los Planos de Abajo, Planos de Arriba, Llano Corriendo y Fuente del Hontanar, se llega a un puntal desde el que puede observarse una magnífica panorámica de toda la mitad norte de la Comarca; pueden verse las cintas verdes formadas por las vegas de los ríos Ebrón y Turia, y los pueblos de Ademuz, Vallanca, Negrón, Castielfabib, Los Santos, Torrebaja, Torrealta, Mas de los Mudos y Mas de Jacinto.

Zona recreativa situada en la orilla izquierda del río Turia con piscina. Chiringuito, asadores, paelleros, servicios, juegos infantiles, etc.

Los ríos Turia y Bohilgues constituyen en sí mismos sendos parajes dignos de ser visitados.

Entrando por la carretera de Vallanca y cruzando el Barranquillo se llega al río Bohilgues. Aguas arriba se encuentra la Fuente de Juan Manzano junto a una pequeña cascada del río, un poco más arriba podemos encontrar una central hidroeléctrica, hoy en desuso, y cruzando el puente, río arriba se llega a la Hoz, paraje por donde el río discurre encajonado y, debido al gran desnivel que tiene que salvar, forma tres cascadas. A orillas de este río hay una variadísima vegetación.

Situada en la solana de los Arenales, está excavada en la roca. Durante algún tiempo fue usada por una familia de pirotécnicos, hasta que, a consecuencia de una explosión, murieron algunos miembros de la misma.

En lo alto de la solana de los Arenales, subiendo por el camino que parte de las Casas de San Roque, se llega al lugar donde estuvo ubicado un antiguo poblado ibérico en el que aún pueden verse los restos de las tres murallas que rodeaban el recinto y la puerta de entrada.

Se encuentra en los Planos de Arriba, en el paraje de la Cerrada, y es la más grande de la zona.

Se encuentra en el paraje de la Balsa y está protegida.

Los tres cursos de agua permanentes: el río Turia, y sus afluentes el Ebrón y el Bohilgues, forman un ecosistema fluvial que se puede catalogar entre los mejor conservados de toda la Comunidad Valenciana. A la pureza de sus aguas (sobre todo las de los afluentes) hay que añadir una interesante formación vegetal de ribera compuesta en su estrato arbóreo, mayormente por álamos, chopos, olmos o sauces, acompañados de especies bajas como carrizo, junco, mimbre, sarga o zarza. Cabe destacar sobre todo las zonas que tanto el río Ebrón como el Bohilgues, han excavado de una forma espectacular, dando lugar a enormes gargantas conocidas como «Las Hoces» llenas de cascadas y saltos de agua de singular belleza. La pureza del ecosistema posibilita el que determinadas especies animales exigentes como la nutria, la trucha común, el cangrejo autóctono o el búho real todavía encuentren un espacio donde poder habitar.

A los cursos de agua permanentes hay que añadir una extensa red de ramblas y barrancos que muy bien nos pueden servir para gozar de unas estupendas excursiones. Entre los más destacables tenemos:

— La Rambla de Val del Agua, la Rambla del Royo, la Rambla de la Palomareja y el Barranco del Recuenco, en el término municipal de Castielfabib.
— La Rambla de Negrón, la Rambla de la Boquilla y el Barranco Gil, en Vallanca.
— El Barranco de Sesga y la Rambla de Benarraiz, entre Sesga y Casas Bajas.
— El Barranco de la Hoz, en Puebla de San Miguel.

En la primera parte de la ruta, allá donde dirijamos la vista, vemos montañas peinadas con bancales de olivos. De lejos, más que plantaciones, se asemejan a escalones preparados para subir la montaña a pie fácilmente.

Así vemos Ademuz desde la zona de la ermita y el castillo. Si antes comentábamos sobre escalones que suben la montaña, los tejados de las casas invitan a descender usándolos como escalera hasta la misma carretera principal, al nivel del río.

Llamado así por ser el medio de transporte para los carros que antaño transportaban cereal y trigo. Durante la ruta, también encontramos barracas: construcciones de piedra que servían de cobijo a pastores y agricultores en sus travesías a otros pueblos o cuando se debía labrar un campo lejano al pueblo..

Llamado así por ser el medio de transporte para los carros que antaño transportaban cereal y trigo. Durante la ruta, también encontramos barracas: construcciones de piedra que servían de cobijo a pastores y agricultores en sus travesías a otros pueblos o cuando se debía labrar un campo lejano al pueblo.

A pesar de que el paisaje árido es el predominante en esta zona de la península, al llegar al Rincón, cruzando la parte noroeste del Turia, hallamos un entorno de pobladas y frondosas montañas, donde abunda el pino.

En la casilla 40, si dirigimos la mirada a la izquierda, en la segunda línea de montañas, buscando el monte más alto y junto a él una caseta blanca, descubriremos el Alto de Las Barracas (popularmente conocido como Pico Calderón), que con 1.839 metros de altitud es el punto mas alto de la Comunidad Valenciana.

La Ruta
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