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¿Tienes animales? Viaja con ellos

En un viaje, la comodidad y la seguridad de los ocupantes son, sin duda, los elementos más importantes. Por ello, debemos tratar a nuestras mascotas como un ocupante más, por lo que se requiere un mínimo de cuidados y atenciones.
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¿Tienes animales? Viaja con ellos
Estrés, nerviosismo, cansancio… a priori son sensaciones que sólo generan los humanos. Estas sensaciones, en largos desplazamientos, pueden aparecer en cualquier momento. Sin embargo, las mascotas pueden padecerlas también cuando están a bordo de un coche, sobre todo, si tenemos en cuenta, que no están muy habituadas a viajar en un automóvil.
Debido a las peculiares características de nuestras mascotas (perros, gatos, hámsters, canarios, etc.,) éstas pueden generar las anteriores sensaciones en un viaje en coche en cualquier instante. Pueden moverse, ladrar y cometer otro tipo de actos que podrían distraer al conductor. Precisamente por esto, para evitar una distracción al volante (la principal causa de accidente según la Dirección General de Tráfico), nuestros animales no deben viajar sueltos en el interior del coche. Tráfico no tiene una norma específica que prohíba el viaje de nuestras mascotas en un coche. En el Reglamento General de Circulación se explica que el conductor de un vehículo queda obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, debiendo cuidar especialmente la colocación de bultos, objetos o animales. De esto se deduce, que el lugar menos apropiado en el que el animal debe viajar es en el asiento delantero. Según un estudio encargado por la DGT al Centro Zaragoza, lo primero que ha de hacer el conductor es interponer entre el animal y los pasajeros una barrera fija con la suficiente resistencia para aguantar las fuerzas que se pueden generar en una colisión. Si nuestra mascota tiene un tamaño considerable –un perro grande, por ejemplo- lo más recomendable es que viaje en la zona del maletero o bandeja trasera, aislado del resto del habitáculo por una barrera o red de separación. Si el tamaño de nuestro perro o gato es mediano o pequeño, simplemente bastará un transportín (una caja de reducido tamaño). Sobre este transportín es preciso no dejarlo en el asiento del copiloto si el coche lleva airbag (la práctica totalidad de los coches del mercado). Por otro lado, también existen unos arneses de seguridad especiales para perros, que consisten en una correa que engancha por un lado el arnés del perro y, por otro, dispone de una lengüeta que encaja en el broche del cinturón de seguridad. Por último, si el animal que viaja con nosotros es pequeño (un pájaro o hámster, por ejemplo), bastará llevarlo en su jaula y tapado con un trapo para que vaya lo más tranquilo posible. Otra opción menos común es utilizar un pequeño remolque.

Además de la correcta sujeción y aislamiento del animal en un viaje en coche, hay que tener en cuenta otras recomendaciones. En cualquier viaje largo, lo más apropiado es hacer pequeñas paradas cada dos horas. Pues bien, si las personas aprovechan estos pequeños descansos para estirar las piernas, acudir a un baño o beber o tomar cualquier tipo de refrigerio, es recomendable utilizar cada una de estas paradas para sacar a nuestra mascota y que dé una pequeña vuelta. En estas paradas si el animal se queda dentro del coche, bajar un poco las ventanillas para que entre un poco de aire y nunca dejar el vehículo al sol. En cuanto a la ingesta de alimentos, se recomienda que nuestras mascotas estén en ayunas durante las 12 horas previas al viaje. Además, en determinados centros veterinarios proporcionan pastillas antimareo o tranquilizantes.

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