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Dudas: neumáticos ecológicos o de baja fricción, ¿bajan realmente el consumo?

Existen desde hace años, pero la oferta y el anuncio de neumáticos ecológicos o de bajo consumo es cada día mayor. ¿Realmente interesan? ¿Suponen un ahorro importante?
Coche Actual.

Twitter: @autopista_es -

Dudas: neumáticos ecológicos o de baja fricción, ¿bajan realmente el consumo?

Empezaron siendo casi como un producto de alta tecnología, una novedad que introducían los grandes fabricantes. Sin embargo, hoy casi están generalizados. Los neumáticos de baja resistencia a la rodadura o de baja fricción, anunciados también como de bajo consumo o ecológicos, se multiplican en el mercado. Pero, ¿realmente interesan? Aprovechamos esta pregunta que nos plantea un lector para responder: “Me sorprende la cantidad de anuncios que hacen referencia a los neumáticos de bajo consumo con una resistencia a la rodadura reducida. Esto me plantea dudas y me gustaría saber si realmente es así o si, simplemente, ¿se debe a una estrategia de marketing?”.

Responde nuestro experto técnico

Realmente la resistencia a la rodadura de los neumáticos supone alrededor del 15 por ciento de la energía necesaria para mover el coche. A baja velocidad, junto a la masa, es la mayor fuerza que ha de vencer, superada en carretera, normalmente a partir de unos 70 km/h, por la resistencia aerodinámica; que en autopista puede suponer más de un 60 por ciento.

Los neumáticos con bajo coeficiente de fricción llevan tiempo entre nosotros, pero no se han popularizado hasta hace pocos años por varios motivos. Principalmente porque cada vez tiene mayor importancia rebajar tanto los consumos como las emisiones, pero también porque ya son capaces de ofrecer prestaciones próximas a los neumáticos “normales”. Y es que en sus albores la diferencia de adherencia era notable.

De este 15 por ciento de energía imputable a las ruedas, aproximadamente un 3 por ciento es originada por rodamientos, palieres… mientras el resto recae sobre el neumático. Concretamente sobre su huella, que es la zona que se aplasta en contacto con la carretera. Esta deformación continua obliga a vencer una fuerza que genera un calentamiento de la rueda por rozamiento. Los neumáticos con baja resistencia a la rodadura llevan dibujos estudiados para tal fin —menor profundidad, aunque en muy baja proporción, también significa menor consumo—, así como superior cantidad de sílice en sus flancos para reducir la deformación y, por lo tanto, la energía necesaria para moverlo.

Con ello, los fabricantes hablan de una reducción de la resistencia de rodadura del 10 por ciento, lo que se traduce en una disminución de consumos y emisiones de CO2 de un 2 por ciento. Algo parecido sucede si metemos mayor presión de inflado o si ésta es muy reducida: aquí, además de poder sufrir un reventón, se resiente el gasto en carburante, igual que cuando pasamos de rodar por una carretera en perfecto estado a una muy deteriorada. Todo ello influye en el consumo, pero, lógicamente, hay que encontrar un equilibrio que permita tener una buena adherencia tanto longitudinal, ya sea al acelerar o frenar, como transversal, cuando tomamos una curva con la seguridad como principal premisa.

La “eficiencia” de un neumático actualmente la podemos comprobar fácilmente en la etiqueta europea, obligatoria desde noviembre de 2012, que en sus tres viñetas nos indica: consumo de combustible de la A a la G, su agarre en mojado y la rumorosidad medida en dB.

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Con ello, los fabricantes hablan de una reducción de la resistencia de rodadura del 10 por ciento, lo que se traduce en una disminución de consumos y emisiones de CO2 de un 2 por ciento. Algo parecido sucede si metemos mayor presión de inflado o si ésta es muy reducida: aquí, además de poder sufrir un reventón, se resiente el gasto en carburante, igual que cuando pasamos de rodar por una carretera en perfecto estado a una muy deteriorada. Todo ello influye en el consumo, pero, lógicamente, hay que encontrar un equilibrio que permita tener una buena adherencia tanto longitudinal, ya sea al acelerar o frenar, como transversal, cuando tomamos una curva con la seguridad como principal premisa.

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