Publicidad

Conducción invernal

No luches contra los elementos; aprende a convivir con ellos al volante. Te enseñamos los mejores trucos para mantener tu coche a punto en invierno, te damos un “cursillo” en vídeo sobre cómo poner las cadenas y, por si fuera poco, te enseñamos maniobras para conducir sobre hielo, nieve o bajo lluvia intensa.
-
Conducción invernal
Cuando el cielo empieza a encapotarse, los servicios de emergencias saben que tendrán trabajo: los accidentes se triplican respecto a un día normal. “Parece que la gente no sabe conducir con lluvia”, nos comentan. ¿Es así?

Galería relacionada

Conducir en una riada

No sólo tienes que extremar la precaución cuando caiga el “gran Diluvio Universal”. No olvides que, cuando empieza a llover, se produce un momento particularmente delicado en carretera: las primeras gotas, mezcladas con el polvo y la grasa de la calzada, convertirán el firme en una superficie deslizante. Vemos peor, la calzada se llena de charcos, los conductores que nos preceden nos sorprenden con frenazos bruscos... No te pierdas la galería de fotos: explica cómo actuar si te sorprende una riada. * No te acerques demasiado al vehículo que llevas delante. Evitarás el denominado “efecto spray” (la lluvia pulverizada y sucia va a parar a tu parabrisas). Además, en caso de frenazo brusco, tendrás menos espacio para detener tu coche con seguridad.
* El cambio de temperatura interior/exterior empaña los cristales. Utiliza la recirculación del climatizador o aire acondicionado con aire frío.
* No realices movimientos bruscos. La lluvia y la niebla reducen la adherencia de los neumáticos sobre el asfalto, lo que implica más posibilidades de perder el control del vehículo ante cualquier situación no esperada.
* Frena con suavidad y a pisadas cortas para no bloquear la dirección y secar la humedad de las pastillas. Aumenta la distancia de seguridad y reduce la velocidad.
* Pon la luz de corto alcance. Si vas muy despacio, no dudes en poner el warning para anunciar que vas a una velocidad anormalmente reducida.

Estamos ante uno de los efectos más peligrosos de la lluvia. Se denomina así al deslizamiento y el descontrol del coche producido cuando los neumáticos son incapaces de evacuar el agua que hay en la calzada.

Revisa tus neumáticos. Si están gastados o son demasiado anchos, tienes más probabilidades de sufrir este efecto. El dibujo del neumático se encarga de evacuar el agua a través de las acanaladuras. Cuanto menos dibujo tenga, menos capacidad de desagüe presentarán. Una velocidad excesiva al pasar por un charco también puede resultar peligrosa. Hay una regla de oro: ¡No frenes! Levanta suavemente el pie del acelerador y sujeta con fuerza el volante. No intentes cambiar la trayectoria. Puedes desacelerar, pero, hasta que no sientas que el coche ha recuperado el contacto con el suelo, no debes frenar. Nunca atravieses un charco muy grande sin comprobar su profundidad o que otro vehículo haya pasado antes. No dudes en bajarte del coche y tomar referencias. Cuando lo tengas claro, pasa lentamente y, al terminar, frena dos o tres veces para secar los tambores y/o los discos. Si pasas rápido, puedes perder el control del coche o incluso provocar que el agua entre en la admisión (si esto te ocurre, para y llama al servicio técnico de la marca de tu coche. Si ha entrado agua en el motor, puede provocar una avería grave y muy costosa).
Test: ¿Sabes conducir en invierno?
Pon a punto el coche
Controla el coche sobre hielo
Conducir sobre nieve
Las cadenas
Neumáticos de contacto

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.