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La DGT no siempre lleva la razón: casos de multas anuladas

La lucha entre la Dirección General de Tráfico y las asociaciones de automovilistas es una realidad; sin estas últimas, el conductor estaría mucho más desprotegido de lo que ya está. Te contamos casos reales como la vida misma, por si es tu caso y te pueden ayudar con tu multa.
Rubén Leal -
La DGT no siempre lleva la razón: casos de multas anuladas

Situación actual
Tal y como está la Justicia, el conductor prácticamente lleva siempre las de perder en su lucha contra la vía administrativa de Tráfico. Pero hay caso en los que –ante claras evidencias y con ayuda de profesionales- te darán la razón. El propio Mario Arnaldo –presidente de Automovilistas Europeos Asociados- nos contaba que incluso ellos mismos ‘se las ven y se las desean’ para luchar contra la Administración, que se ampara en la lentitud de la Ley y el coste que conlleva recurrir una multa. Más aún, con la reciente ley del ‘tasazo’, por la que el ciudadano que recurra ya tendrá que pagar unos costes de gestión que no le serán devueltos –aunque el fallo sea su favor-. Por ejemplo, para recurrir una multa leve –sin pérdida de puntos y 100 euros de sanción- la tasa judicial es de 200 euros, que es el doble y que en ningún caso recuperará el conductor perjudicado por el error- si es así-. Cuanto más grave sea la multa, más aumentará la tasa, siendo una manera indirecta de indefensión del sancionado.

Semáforos en rojo
El Juzgado de lo Contencioso le ha dado recientemente la razón a Automovilistas Europeos Asociados (AEA), que en defensa de uno de sus miembros, pidió la anulación de una sanción de 200 euros y 4 puntos, impuesta por el Ayuntamiento de Madrid. El motivo era que la luz del semáforo no era determinante en la foto, por lo que las pruebas aportadas para justificar la sanción no eran válidas.

Esta primera batalla ganada por AEA por la vía judicial, es determinante para recurrir las más de 200.000 multas que se han formulado en tan sólo dos años, utilizando un sistema acoplado al semáforo que no tiene una fiabilidad exacta. La mayoría de los fallos se deben a una falta de sincronía de la cámara sancionadora, que salta aún cuando se sobrepasa un semáforo en color ámbar.

Radares de tramo
Desde la aprobación de los radares de tramo en el año 2010, no han sido pocas las quejas generadas por este sistema. En concreto, más de 300.000 multas se han puesto en tela de juicio, ya sea por una mala aplicación de los márgenes de error o porque no se garantiza un funcionamiento correcto cuando el radar se encuentra con dos vehículos viajando en paralelo.

La resolución más reciente se corresponde con una sanción de 100 euros impuesta por la DGT, en la que se presentaban unas fotografías como prueba de la infracción de exceso de velocidad. El quid de la cuestión surgió al comprobar que en uno de los fotogramas que aparecía en la denuncia, se veía la sombra de otro coche que circulaba en paralelo, lo que ponía en duda cual de los dos circulaba a velocidad superior a la establecida en la vía. La Asociación Europea de Automovilistas consiguió que la DGT anulara la multa del conductor –miembro de la asociación-, ya que se reconoció que ‘cualquiera de los dos vehículos pudo accionar el cinemómetro’.

Otro caso denunciado por AEA, se corresponde con el hecho de no tener en cuenta los márgenes de error estipulados en la norma ‘UNE 26444’ para este tipo de sistemas. Según Mario Arnaldo -presidente de la asociación-: ‘no están aplicando correctamente los márgenes de error contenido en la Ley’. Para que nos hagamos una idea de la importancia de respetar estos márgenes, ponemos el ejemplo de un conductor que circula a una velocidad media de 132 km/h en un tramo limitado a 100 km/h. Tráfico sancionará al conductor con una multa de 300 euros y la retirada de 2 puntos del carnet, cuando, aplicando la norma del margen de error, la sanción debería ser de sólo 100 euros y sin perjuicio alguno de saldo de puntos.

No fueron notificadas legalmente
Los Tribunales Económico-Administrativos han instado a la DGT a que se devuelva el importe de unas multas que fueron publicadas antes del 24 de noviembre de 2010 en la web de Internet ‘Testra’ –site en el que desde entonces se publican las multas oficialmente-, a pesar de que hasta su entrada en vigor, deberían haberse reflejado en el BOE (Boletín Oficial del Estado). Por tanto, se anula la multa ya pagada, teniendo Hacienda que devolver el importe más los intereses legales que le correspondan. La Asociación Europea de Automovilistas (AEA) asegura que entre Tráfico y otras administraciones con competencia en materia de tráfico, se han podido cometer unas 200.000 ilegalidades en términos de publicación, considerando que el conductor no tenía por qué saber de la existencia de la sanción.
Otros casos
Existen otros casos en los que se aprovechan los errores de la propia administración para recurrir multas de todo tipo. ‘Dvuelta.com’ nos presenta algunos ejemplos:


1. Una multa por exceso de velocidad cuyo importe ascendía a 300 euros y la retirada de 2 puntos fue retirada tras recurrir a la vía ejecutiva. La causa alegada por la defensa del conductor fue la falta de notificación de deuda voluntaria, lo que impedía recurrir la multa por la vía administrativa y pagar la multa con descuento.


2. Un conductor multado con 200 euros por estacionamiento ilegal, consiguió que se le retirara la multa gracias a un fallo administrativo, que hizo que a Tráfico se le pasara el tiempo legal para emitirla.


3. Una sanción de 200 euros y la pérdida de 3 puntos emitida  por hablar por el móvil sin manos libres homologado, fue retirada finalmente, al demostrar el conductor que no había acuse de recibo que confirmara que estaba en conocimiento de su infracción.

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