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Toyota Auris Hybrid, un coche de seniors

Isabel tiene 75 años y sólo ha conducido Diesel y ahora gasolina. No sabe que va a conducir un híbrido. Esta es… su primera vez.
Juan Carlos Payo.

Twitter: @JorgeMotor1 -

Toyota Auris Hybrid, un coche de seniors

“Deja, deja… Que no, que no… Que yo no conduzco un coche que no sea el mío…” Mal arranque para nuestra prueba con una tipología de conductor diferente, los mayores o seniors, generalmente tan poco partidarios a probar y cambiar a determinadas edades... Isabel no sabe que queremos que pruebe un híbrido, simplemente le decimos que queremos que pruebe este coche azul, un Toyota… Seguimos insistiendo y finalmente accede: “pero si yo te digo que el coche va bien, tú lo pones y ya está. Porque seguro que va bien…”.

Primer shock: “¿dónde están las marchas? No, no , mi coche tiene marchas y yo no sé conducir esto. ¿Cuántos pedales tiene? ¡Falta un pedal! Que no, que no, que me bajo…” Ya le hemos puesto el cinturón de seguridad y no tiene escapatoria. Ahora, a encontrar la posición de conducción ideal, porque Isabel está nerviosa y no atina ni a regular el asiento aunque el sistema de acercar y separar banqueta sea igual que en su coche actual… Le digo que arranque. Me mira y me dice “¿cómo arranco, si tienes tú la llave en la mano? Dámela.” No hace falta, le explicamos, es con el botón a la derecha del volante… Aprieta y gira la cabeza hacia mí subiendo hombros: “¿Y ahora qué?”.

Pues quita el freno de mano y el pomo del cambio llévalo a la D, seguimos explicándole. “Pero si no ha arrancado todavía… Si no suena nada…” Le pedimos que confíe en nuestra palabra. Vuelve a mirarnos subiendo las cejas, escéptica pero lo hace, aunque tira con brío del pomo hacia la posición D “para que entre bien la marcha”. Y ahora, le pedimos que apriete el acelerador suavemente y se olvide de que tiene pierna izquierda, sólo acelerar y frenar, le decimos. “Pero la marcha no se ha quedado metida…” sigue Isabel… Pie derecho en acelerador, confía en nosotros, le respondemos… Por fin en marcha, despacito, “qué silencioso” nos dice Isabel todavía temerosa de no hacer las cosas bien… De repente, brusco frenazo. Pienso que ha utilizado el pie izquierdo, pero no: “es que este coche frena mucho, no lo controlo todavía, no frena como el mío…”.

Toyota Auris Hybrid: conducir sin tensión

Vamos ganando velocidad y normalidad. Isabel se va soltando, va perdiendo tensión, comienza a comentar: “lo mejor, lo de no tener que cambiar, qué cómodo, sólo acelerar y frenar”. Le volvemos a preguntar por el ruido mientras se come rayitas de batería según el gráfico de la consola central: “¡Qué poquito suena! Cómo han cambiado los coches, desde el primero que tuvimos, aquel 1500 que teníamos que arrancar echándole un spray en el motor…”. Le digo entonces que está conduciendo un coche híbrido y le explico qué es y cómo funciona. Me sorprende con un “claro, así gasta menos y además éste no hay que enchufarlo”, muestra de una cierta cultura automovilística. Pasan algunos kilómetros y el coche y su funcionamiento dejan paso a otras conversaciones. Isabel está a gusto, su cara es ya otra: “Jesús, Señor, quién me diría a mis años lo que tengo que probar, pero ha sido fácil, va muy suavito y no se cala”. Sigue destacando el valor de no tener que cambiar, máxime para ella, con su maltrecha rodilla izquierda... Llegamos a la puerta de su casa y me pide seguir “otro ratito” al volante… No seré yo quien contradiga a mi madre…

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