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Peugeot 3008 1.6 HDi CMP

Una idea conocida..., con matices. El objetivo del Peugeot 3008 es rivalizar con el Nissan Qashqai (a secas, sin '+2'), combinando la estética SUV con la amplitud de una carrocería familiar.
07/09/2009
Peugeot 3008 1.6 HDi CMP
Peugeot 3008 1.6 HDi CMP

Para cubrir hasta el último nicho del mercado —presunto o real— las marcas lanzan mil y una variantes de carrocería. El Peugeot 3008 puede ser una más, pero sin duda tiene su gracia. Y es que el Peugeot 3008 es una mezcla de SUV, compacto y familiar. La guinda la ponen unos neumáticos M+S unidos a un programa específico del ESP/ASR.

La plataforma del Peugeot 3008 es la misma que lleva el Peugeot 308, lo que dice mucho a su favor. La diferencia está en que el Peugeot 3008 gana 8,9 cm en longitud, 2,2 en anchura y 14,1 en altura. La ausencia de tracción total consigue robar unos kilos a la báscula, lo que se agradece al echar un vistazo al consumo y las prestaciones. El aumento de peso, según datos oficiales, es de 16 kilos, pero en nuestras mediciones hemos detectado que nuestro Peugeot 3008 1.6 HDi CMP pesa 103 kilos más que un 308 con idéntica configuración mecánica. Peugeot no ha querido que el Peugeot 3008 tenga tracción total para ahorrar peso y espacio. Tampoco ha buscado la modularidad de un monovolumen ni ofrecer 5+2 plazas.

En realidad, hasta 2011 no habrá un Peugeot 3008 con cuatro ruedas motrices, que será el Hybrid4, con motor térmico para mover el eje delantero y otro eléctrico para hacer lo propio con el trasero. Además, la configuración interior no puede ser más convencional —5 plazas con banqueta corrida y fija en la segunda fila—, que ya habrá tiempo de experimentar con asientos modulables si se tercia.

El puesto de conducción del Peugeot 3008 está unos 10 centímetros por encima del de un Peugeot 308. El diseño es ligeramente diferente —fundamentalmente en la consola— pero el aire de familia está ahí y la disposición de los mandos sigue idénticas pautas. Lo mismo hay que decir en lo referente a presencia de materiales, acabado y ajuste. Al ir un poco más altos que en el Peugeot 308, la sensación de visibilidad y control es más agradable, pero la postura al volante es prácticamente igual. Eso sí, los retrovisores son más grandes y la visibilidad es más amplia por tanto. Los asientos sujetan bien el cuerpo y, a pesar de no tener regulación de apoyo lumbar, resultan cómodos. Quizás el peor aspecto sea que la tapicería no es de las que mejor transpira y acaba dando calor a la espalda a poco que el sol apriete.

La guantera principal no es muy grande, 4,1 litros, pero entre los múltiples huecos que hay a bordo destacan el enorme receptáculo (13,5 litros) refrigerado que hay bajo el apoyabrazos central delantero y las dos trampillas que se encuentran a los pies de los pasajeros. Detrás hay bastante sitio, aunque un Nissan Qashqai está mejor aprovechado en casi todas las cotas, no digamos ya un Seat Altea normal o un Freetrack.

En el maletero sí que hay una notable capacidad y posibilidades para jugar con el espacio. Colocando la bandeja en sus dos posibles posiciones, los 475 dm3 de capacidad máxima se pueden organizar en 380+95 o en 330+145. Todo ello con rueda de repuesto de emergencia, porque con un kit podemos obtener casi 100 dm3 extras. Una linterna extraíble, una red, unos prácticos ganchos y la doble apertura del maletero con trampilla inferior terminan por configurar un espacio de carga francamente bien pensado.

De serie, el Peugeot 3008 1.6 HDi viene calzado con neumáticos de asfalto 225/50 en llanta de 17 pulgadas. Al montar el Grip Control, las ruedas pasan a ser unas de tipo mixto M+S (mud & snow, barro y nieve) en medida 215/60 R16. El calor de estos días nos ha impedido comprobar realmente la eficacia del sistema sobre barro o nieve, pero la primera impresión es que la clave de su eficacia está más en el tipo de neumáticos que en la electrónica, aunque sin duda ésta también aporta lo suyo. Por cierto, el modo nieve sólo está en uso hasta 50 km/h, el modo barro hasta 80 y el modo arena hasta 120.

El comportamiento del Peugeot 3008 sólo difiere del de un 308 por la mayor altura, los kilos añadidos y la amortiguación de tarado mas blando, pero por lo demás es un coche preciso, noble de reacciones y cómodo de llevar. Se nota que las ruedas M+S derivan más que las de serie, pero no hay deficiencias en cuanto a precisión o rapidez de dirección. Se perciben más diferencias en las distancias de frenado, por ejemplo, que no han sido brillantes. Si nos permitimos una alegría en buen asfalto, el ESP actúa con rigor, pero sobre baches resulta menos impertinente y yendo fino y sin brusquedades, ni se nota.

Entre el Peugeot 3008 y un Nissan Qashqai no sabría elegir por comportamiento, calidad de rodadura y confort de marcha. Tal vez con el Dynamic Rolling Control y unas ruedas normales el Peugeot 3008 tendría más bazas a favor, pero el Nissan Qashqai tiene mucho que decir por precio, prestaciones y equipamiento. El confort de marcha sí que es digno de alabanza, tanto por la capacidad para absorber baches como por sonoridad, realmente muy baja. Una de las mejores bazas sin lugar a dudas. La calidad de rodadura y la facilidad para absorber los baches están al nivel esperado en un Peugeot. El interior es bastante amplio para los cinco pasajeros previstos.

El cambio CMP es cómodo pero nada rápido, ni siquiera en modo Sport, que todo lo que hace es aguantar más una relación o reducir antes. Va de cine si le ayudamos un poquito aliviando la presión sobre el acelerador cuando va a subir de marcha. El motor es suficiente para lo que ahora se estila y los puntos del carné en juego, pero con la familia a bordo y el equipaje, se nos antoja escaso. El consumo es bastante reducido pero, a igualdad mecánica, hay menos diferencia entre un Citroën C4 Grand Picasso y un Citroën C4 que entre este Peugeot 3008 y el Peugeot 308 equivalente. La combinación del motor 1.6 HDi y el cambio CMP le deja en desventaja frente a sus rivales, que suelen contar con motores de dos litros y unos 140-150 CV combinados con cambios automáticos normales... por un precio similar.

Buena parte de las innovaciones técnicas del Peugeot 3008 no están disponibles en esta versión, que se conforma con la dotación mínima exigible en este nivel de precio más el Grip Control y las ruedas M+S opcionales. Esta versión del Peugeot 3008 no lleva ni head-up-display ni Distance Alert ni Dynamic Rolling Control. Ni siquiera se ofrece la posibilidad de montar alarma —disponible en el acabado Sport Pack con cambio manual— ni faros de xenón, ni asientos eléctricos o calefactables... Casi todas esas cosas se reservan para los motores más potentes y acabados más completos.

Un aspecto positivo es el precio de las pocas opciones que se pueden añadir. El Grip Control no cuesta más que 200 euros, el navegador con pantalla en color más Bluetooth, 950, y el juego de dos pantallas de DVD traseras, 600. Siguen siendo más baratos los sistemas portátiles de cualquier hipermercado, pero al menos ya no son cuatro cifras lo que se nos pide por cualquier accesorio multimedia. El precio está por encima de la media. Con similar potencia y cambio automático, un Seat Altea 1.9 TDi-105 o un Ford C-Max 2.0 TDCi-110 cuestan claramente menos que este Peugeot 3008, que se aproxima más a un VW Golf Plus con cambio DSG y motor de 140 CV.

Frente a su rival natural, el Qashqai, Nissan sólo ofrece el cambio automático combinado con tracción 4x4 y motor 2.0 dCi de 150 CV. La diferencia en prestaciones resulta considerable, aunque en este caso el Peugeot 3008 gasta claramente menos, es un poco más barato y, sobre todo, está mejor equipado. El precio no está entre sus virtudes, pero tal vez no sea esto la clave en un modelo original y que va dirigido a un público que busca combinar un SUV con un compacto familiar. Ahí sí que tiene una buena baza.

— Precio de las opciones
— Confort de suspensión
— Sonoridad reducida

— Pocas opciones disponibles
— Cambio cómodo pero lento
— Precio elevado

Para cubrir hasta el último nicho del mercado —presunto o real— las marcas lanzan mil y una variantes de carrocería. El Peugeot 3008 puede ser una más, pero sin duda tiene su gracia. Y es que el Peugeot 3008 es una mezcla de SUV, compacto y familiar. La guinda la ponen unos neumáticos M+S unidos a un programa específico del ESP/ASR.

La plataforma del Peugeot 3008 es la misma que lleva el Peugeot 308, lo que dice mucho a su favor. La diferencia está en que el Peugeot 3008 gana 8,9 cm en longitud, 2,2 en anchura y 14,1 en altura. La ausencia de tracción total consigue robar unos kilos a la báscula, lo que se agradece al echar un vistazo al consumo y las prestaciones. El aumento de peso, según datos oficiales, es de 16 kilos, pero en nuestras mediciones hemos detectado que nuestro Peugeot 3008 1.6 HDi CMP pesa 103 kilos más que un 308 con idéntica configuración mecánica. Peugeot no ha querido que el Peugeot 3008 tenga tracción total para ahorrar peso y espacio. Tampoco ha buscado la modularidad de un monovolumen ni ofrecer 5+2 plazas.

En realidad, hasta 2011 no habrá un Peugeot 3008 con cuatro ruedas motrices, que será el Hybrid4, con motor térmico para mover el eje delantero y otro eléctrico para hacer lo propio con el trasero. Además, la configuración interior no puede ser más convencional —5 plazas con banqueta corrida y fija en la segunda fila—, que ya habrá tiempo de experimentar con asientos modulables si se tercia.

El puesto de conducción del Peugeot 3008 está unos 10 centímetros por encima del de un Peugeot 308. El diseño es ligeramente diferente —fundamentalmente en la consola— pero el aire de familia está ahí y la disposición de los mandos sigue idénticas pautas. Lo mismo hay que decir en lo referente a presencia de materiales, acabado y ajuste. Al ir un poco más altos que en el Peugeot 308, la sensación de visibilidad y control es más agradable, pero la postura al volante es prácticamente igual. Eso sí, los retrovisores son más grandes y la visibilidad es más amplia por tanto. Los asientos sujetan bien el cuerpo y, a pesar de no tener regulación de apoyo lumbar, resultan cómodos. Quizás el peor aspecto sea que la tapicería no es de las que mejor transpira y acaba dando calor a la espalda a poco que el sol apriete.

La guantera principal no es muy grande, 4,1 litros, pero entre los múltiples huecos que hay a bordo destacan el enorme receptáculo (13,5 litros) refrigerado que hay bajo el apoyabrazos central delantero y las dos trampillas que se encuentran a los pies de los pasajeros. Detrás hay bastante sitio, aunque un Nissan Qashqai está mejor aprovechado en casi todas las cotas, no digamos ya un Seat Altea normal o un Freetrack.

En el maletero sí que hay una notable capacidad y posibilidades para jugar con el espacio. Colocando la bandeja en sus dos posibles posiciones, los 475 dm3 de capacidad máxima se pueden organizar en 380+95 o en 330+145. Todo ello con rueda de repuesto de emergencia, porque con un kit podemos obtener casi 100 dm3 extras. Una linterna extraíble, una red, unos prácticos ganchos y la doble apertura del maletero con trampilla inferior terminan por configurar un espacio de carga francamente bien pensado.

De serie, el Peugeot 3008 1.6 HDi viene calzado con neumáticos de asfalto 225/50 en llanta de 17 pulgadas. Al montar el Grip Control, las ruedas pasan a ser unas de tipo mixto M+S (mud & snow, barro y nieve) en medida 215/60 R16. El calor de estos días nos ha impedido comprobar realmente la eficacia del sistema sobre barro o nieve, pero la primera impresión es que la clave de su eficacia está más en el tipo de neumáticos que en la electrónica, aunque sin duda ésta también aporta lo suyo. Por cierto, el modo nieve sólo está en uso hasta 50 km/h, el modo barro hasta 80 y el modo arena hasta 120.

El comportamiento del Peugeot 3008 sólo difiere del de un 308 por la mayor altura, los kilos añadidos y la amortiguación de tarado mas blando, pero por lo demás es un coche preciso, noble de reacciones y cómodo de llevar. Se nota que las ruedas M+S derivan más que las de serie, pero no hay deficiencias en cuanto a precisión o rapidez de dirección. Se perciben más diferencias en las distancias de frenado, por ejemplo, que no han sido brillantes. Si nos permitimos una alegría en buen asfalto, el ESP actúa con rigor, pero sobre baches resulta menos impertinente y yendo fino y sin brusquedades, ni se nota.

Entre el Peugeot 3008 y un Nissan Qashqai no sabría elegir por comportamiento, calidad de rodadura y confort de marcha. Tal vez con el Dynamic Rolling Control y unas ruedas normales el Peugeot 3008 tendría más bazas a favor, pero el Nissan Qashqai tiene mucho que decir por precio, prestaciones y equipamiento. El confort de marcha sí que es digno de alabanza, tanto por la capacidad para absorber baches como por sonoridad, realmente muy baja. Una de las mejores bazas sin lugar a dudas. La calidad de rodadura y la facilidad para absorber los baches están al nivel esperado en un Peugeot. El interior es bastante amplio para los cinco pasajeros previstos.

El cambio CMP es cómodo pero nada rápido, ni siquiera en modo Sport, que todo lo que hace es aguantar más una relación o reducir antes. Va de cine si le ayudamos un poquito aliviando la presión sobre el acelerador cuando va a subir de marcha. El motor es suficiente para lo que ahora se estila y los puntos del carné en juego, pero con la familia a bordo y el equipaje, se nos antoja escaso. El consumo es bastante reducido pero, a igualdad mecánica, hay menos diferencia entre un Citroën C4 Grand Picasso y un Citroën C4 que entre este Peugeot 3008 y el Peugeot 308 equivalente. La combinación del motor 1.6 HDi y el cambio CMP le deja en desventaja frente a sus rivales, que suelen contar con motores de dos litros y unos 140-150 CV combinados con cambios automáticos normales... por un precio similar.

Buena parte de las innovaciones técnicas del Peugeot 3008 no están disponibles en esta versión, que se conforma con la dotación mínima exigible en este nivel de precio más el Grip Control y las ruedas M+S opcionales. Esta versión del Peugeot 3008 no lleva ni head-up-display ni Distance Alert ni Dynamic Rolling Control. Ni siquiera se ofrece la posibilidad de montar alarma —disponible en el acabado Sport Pack con cambio manual— ni faros de xenón, ni asientos eléctricos o calefactables... Casi todas esas cosas se reservan para los motores más potentes y acabados más completos.

Un aspecto positivo es el precio de las pocas opciones que se pueden añadir. El Grip Control no cuesta más que 200 euros, el navegador con pantalla en color más Bluetooth, 950, y el juego de dos pantallas de DVD traseras, 600. Siguen siendo más baratos los sistemas portátiles de cualquier hipermercado, pero al menos ya no son cuatro cifras lo que se nos pide por cualquier accesorio multimedia. El precio está por encima de la media. Con similar potencia y cambio automático, un Seat Altea 1.9 TDi-105 o un Ford C-Max 2.0 TDCi-110 cuestan claramente menos que este Peugeot 3008, que se aproxima más a un VW Golf Plus con cambio DSG y motor de 140 CV.

Frente a su rival natural, el Qashqai, Nissan sólo ofrece el cambio automático combinado con tracción 4x4 y motor 2.0 dCi de 150 CV. La diferencia en prestaciones resulta considerable, aunque en este caso el Peugeot 3008 gasta claramente menos, es un poco más barato y, sobre todo, está mejor equipado. El precio no está entre sus virtudes, pero tal vez no sea esto la clave en un modelo original y que va dirigido a un público que busca combinar un SUV con un compacto familiar. Ahí sí que tiene una buena baza.

— Precio de las opciones
— Confort de suspensión
— Sonoridad reducida

— Pocas opciones disponibles
— Cambio cómodo pero lento
— Precio elevado

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