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Chrysler Sebring 2.0 LX Autostick

Por su origen, el Sebring ofrece un punto de vista diferente en un segmento en el que gran parte de sus especializados representantes europeos han sido profundamente renovados. Esta versión 2 litros de 141 CV responde a ciertos criterios europeos que, junto a otros exclusivos a su origen americano, marcan el resultado final.
16/10/2002
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Chrysler prosigue con su objetivo de asentarse en Europa en busca de la tan de moda globalización que los grandes fabricantes se han marcado para garantizar su futuro. Una pretensión que se refleja, en cierta medida, en sus últimas berlinas -Neon y Sebring-, para las que sus responsables no han parado de recordarnos que en la definición final han tenido en cuenta los gustos y necesidades del cliente europeo, además del de su mayoritaria clientela. Un complicado trabajo, teniendo en cuenta que en algunos aspectos parece difícil compatibilizar ambas filosofías de entender el automóvil. Si al Sebring le quitáramos todos sus bonitos emblemas, sólo unos pocos neófitos en la materia no reconocerían su origen norteamericano. Esto no parece ser un defecto, sino todo lo contrario, porque si algo hay que destacar del Sebring, es su equilibrado diseño. Podrá enganchar más o menos, pero no se le puede negar una exclusividad y elegancia que mayoritariamente gusta.

Es en el aspecto dinámico donde el Sebring o cualquier otra berlina americana pudiera suscitar más dudas de adaptación. Ante esto, Chrysler ha desarrollado esta versión 2 litros exclusivamente para Europa. Motor, suspensiones y dirección reciben especificaciones propias, aunque hasta que llegue la versión con cambio manual, esta primera versión con transmisión automática-secuencial Autostick queda seriamente condicionada por su adaptación a nuestras carreteras y a nuestra cultura de conducir. El problema viene dado porque el motor 2.0 16V -estrenado en el PT Cruiser, que adolece del mismo problema- no se lleva del todo bien con este cambio automático, debido fundamentalmente a los desarrollos elegidos. Chrysler ha mantenido el mismo desarrollo -44,3 km/h por cada 1.000 rpm en 4ª- que en la versión 2.7 V6 de 200 CV, que ya adolecía de ser algo largo para esta mecánica.

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