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Mitsubishi Outlander 2008

Tres motores y cinco escalones de equipamiento definen la nueva generación del Outlander, que sitúa al modelo en el mercado como una de las gamas más amplias de su categoría.
03/10/2007
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No se trata, obviamente, de un nuevo modelo, ya que no muestra cambios estructurales, estéticos, ni técnicos más allá de la adopción de dos nuevas mecánicas. La remodelación llevada a cabo por Mitsubishi está más dirigida a replantear el escalonamiento de la gama con cinco grados de equipamiento diferentes y ampliar su oferta de motores a tres.

Conservando el 2.0 DI-D de 140 CV (de origen Volkswagen) en la parte baja de la gama, el Mitsubishi Outlander dispone ahora de un Diesel adicional, que bajo la denominación 2.2 DI-D, ofrece 156 CV, y un motor de gasolina desarrollado en colaboración Chrysler, que muestra una potencia nominal de 170 CV.

La columna vertebral de la gama sigue siendo el motor 2.0 Diesel, que utiliza la técnica de alimentación denominada inyector/bomba y cuyas características permiten cumplir las normas de emisiones Euro 4 sin necesidad de recurrir al filtro de partículas. A pesar de ello, para según qué mercados, la marca está en disposición de ofrecer el filtro también para este motor. Sus prestaciones permiten unas cualidades dinámicas más que dignas y ofrecen un excelente equilibrio entre rapidez y consumo, además de disponer de una reducida cifra en cuanto a emisiones de CO2 de tan sólo 177 gr/km.

Como continuidad con el acuerdo alcanzado con Peugeot y Citroën para la fabricación de sus respectivos 4007 y C-Crosser, el nuevo Outlander incorpora una segunda mecánica de gasóleo, en este caso de origen PSA —HDI— de 2,2 litros y 156 CV que eleva significativamente las cualidades dinámicas del coche. Este motor de 2.179 cm3 está alimentado por el sistema de conducto común —a 1600 bares—, con un turbocompresor de geometría variable e inyectores capaces de proporcionar hasta seis inyecciones por ciclo de trabajo. También muestra la nueva cámara de combustión denominada ECCS en la que se combina su forma con la del pistón —fabricados en aluminio— para reducir las turbulencias en el interior y optimizar el rendimiento térmico. El colector de admisión variable completa el elenco técnico para obtener unos brillantes resultados prácticos tanto en prestaciones como en emisión de CO2 con una cifra de 191 gr/km.

La tercera variante mecánica está conformada por un motor de gasolina de cuatro cilindros y 2,4 litros, con la denominación MIVEC —Mitsubishi Innovative Valve Timing Electronic Control— que define su distribución de calado variable, tanto para las válvulas de admisión, como para las de escape.

Con relación al motor anterior de similar cilindrada se ha reducido su peso en 16 kg, se ha sustituido la correa de distribución por una cadena y se ha modificado el flujo de gases situando el colector de escape por detrás y la admisión por delante. De esta manera se obtiene un menor recorrido de los gases de escape, que llegan a una temperatura más adecuada al catalizador, y favorecen su funcionamiento en frío.

No se trata, obviamente, de un nuevo modelo, ya que no muestra cambios estructurales, estéticos, ni técnicos más allá de la adopción de dos nuevas mecánicas. La remodelación llevada a cabo por Mitsubishi está más dirigida a replantear el escalonamiento de la gama con cinco grados de equipamiento diferentes y ampliar su oferta de motores a tres.

Conservando el 2.0 DI-D de 140 CV (de origen Volkswagen) en la parte baja de la gama, el Mitsubishi Outlander dispone ahora de un Diesel adicional, que bajo la denominación 2.2 DI-D, ofrece 156 CV, y un motor de gasolina desarrollado en colaboración Chrysler, que muestra una potencia nominal de 170 CV.

La columna vertebral de la gama sigue siendo el motor 2.0 Diesel, que utiliza la técnica de alimentación denominada inyector/bomba y cuyas características permiten cumplir las normas de emisiones Euro 4 sin necesidad de recurrir al filtro de partículas. A pesar de ello, para según qué mercados, la marca está en disposición de ofrecer el filtro también para este motor. Sus prestaciones permiten unas cualidades dinámicas más que dignas y ofrecen un excelente equilibrio entre rapidez y consumo, además de disponer de una reducida cifra en cuanto a emisiones de CO2 de tan sólo 177 gr/km.

Como continuidad con el acuerdo alcanzado con Peugeot y Citroën para la fabricación de sus respectivos 4007 y C-Crosser, el nuevo Outlander incorpora una segunda mecánica de gasóleo, en este caso de origen PSA —HDI— de 2,2 litros y 156 CV que eleva significativamente las cualidades dinámicas del coche. Este motor de 2.179 cm3 está alimentado por el sistema de conducto común —a 1600 bares—, con un turbocompresor de geometría variable e inyectores capaces de proporcionar hasta seis inyecciones por ciclo de trabajo. También muestra la nueva cámara de combustión denominada ECCS en la que se combina su forma con la del pistón —fabricados en aluminio— para reducir las turbulencias en el interior y optimizar el rendimiento térmico. El colector de admisión variable completa el elenco técnico para obtener unos brillantes resultados prácticos tanto en prestaciones como en emisión de CO2 con una cifra de 191 gr/km.

La tercera variante mecánica está conformada por un motor de gasolina de cuatro cilindros y 2,4 litros, con la denominación MIVEC —Mitsubishi Innovative Valve Timing Electronic Control— que define su distribución de calado variable, tanto para las válvulas de admisión, como para las de escape.

Con relación al motor anterior de similar cilindrada se ha reducido su peso en 16 kg, se ha sustituido la correa de distribución por una cadena y se ha modificado el flujo de gases situando el colector de escape por detrás y la admisión por delante. De esta manera se obtiene un menor recorrido de los gases de escape, que llegan a una temperatura más adecuada al catalizador, y favorecen su funcionamiento en frío.

No se trata, obviamente, de un nuevo modelo, ya que no muestra cambios estructurales, estéticos, ni técnicos más allá de la adopción de dos nuevas mecánicas. La remodelación llevada a cabo por Mitsubishi está más dirigida a replantear el escalonamiento de la gama con cinco grados de equipamiento diferentes y ampliar su oferta de motores a tres.

Conservando el 2.0 DI-D de 140 CV (de origen Volkswagen) en la parte baja de la gama, el Mitsubishi Outlander dispone ahora de un Diesel adicional, que bajo la denominación 2.2 DI-D, ofrece 156 CV, y un motor de gasolina desarrollado en colaboración Chrysler, que muestra una potencia nominal de 170 CV.

La columna vertebral de la gama sigue siendo el motor 2.0 Diesel, que utiliza la técnica de alimentación denominada inyector/bomba y cuyas características permiten cumplir las normas de emisiones Euro 4 sin necesidad de recurrir al filtro de partículas. A pesar de ello, para según qué mercados, la marca está en disposición de ofrecer el filtro también para este motor. Sus prestaciones permiten unas cualidades dinámicas más que dignas y ofrecen un excelente equilibrio entre rapidez y consumo, además de disponer de una reducida cifra en cuanto a emisiones de CO2 de tan sólo 177 gr/km.

Como continuidad con el acuerdo alcanzado con Peugeot y Citroën para la fabricación de sus respectivos 4007 y C-Crosser, el nuevo Outlander incorpora una segunda mecánica de gasóleo, en este caso de origen PSA —HDI— de 2,2 litros y 156 CV que eleva significativamente las cualidades dinámicas del coche. Este motor de 2.179 cm3 está alimentado por el sistema de conducto común —a 1600 bares—, con un turbocompresor de geometría variable e inyectores capaces de proporcionar hasta seis inyecciones por ciclo de trabajo. También muestra la nueva cámara de combustión denominada ECCS en la que se combina su forma con la del pistón —fabricados en aluminio— para reducir las turbulencias en el interior y optimizar el rendimiento térmico. El colector de admisión variable completa el elenco técnico para obtener unos brillantes resultados prácticos tanto en prestaciones como en emisión de CO2 con una cifra de 191 gr/km.

La tercera variante mecánica está conformada por un motor de gasolina de cuatro cilindros y 2,4 litros, con la denominación MIVEC —Mitsubishi Innovative Valve Timing Electronic Control— que define su distribución de calado variable, tanto para las válvulas de admisión, como para las de escape.

Con relación al motor anterior de similar cilindrada se ha reducido su peso en 16 kg, se ha sustituido la correa de distribución por una cadena y se ha modificado el flujo de gases situando el colector de escape por detrás y la admisión por delante. De esta manera se obtiene un menor recorrido de los gases de escape, que llegan a una temperatura más adecuada al catalizador, y favorecen su funcionamiento en frío.

No se trata, obviamente, de un nuevo modelo, ya que no muestra cambios estructurales, estéticos, ni técnicos más allá de la adopción de dos nuevas mecánicas. La remodelación llevada a cabo por Mitsubishi está más dirigida a replantear el escalonamiento de la gama con cinco grados de equipamiento diferentes y ampliar su oferta de motores a tres.

Conservando el 2.0 DI-D de 140 CV (de origen Volkswagen) en la parte baja de la gama, el Mitsubishi Outlander dispone ahora de un Diesel adicional, que bajo la denominación 2.2 DI-D, ofrece 156 CV, y un motor de gasolina desarrollado en colaboración Chrysler, que muestra una potencia nominal de 170 CV.

La columna vertebral de la gama sigue siendo el motor 2.0 Diesel, que utiliza la técnica de alimentación denominada inyector/bomba y cuyas características permiten cumplir las normas de emisiones Euro 4 sin necesidad de recurrir al filtro de partículas. A pesar de ello, para según qué mercados, la marca está en disposición de ofrecer el filtro también para este motor. Sus prestaciones permiten unas cualidades dinámicas más que dignas y ofrecen un excelente equilibrio entre rapidez y consumo, además de disponer de una reducida cifra en cuanto a emisiones de CO2 de tan sólo 177 gr/km.

Como continuidad con el acuerdo alcanzado con Peugeot y Citroën para la fabricación de sus respectivos 4007 y C-Crosser, el nuevo Outlander incorpora una segunda mecánica de gasóleo, en este caso de origen PSA —HDI— de 2,2 litros y 156 CV que eleva significativamente las cualidades dinámicas del coche. Este motor de 2.179 cm3 está alimentado por el sistema de conducto común —a 1600 bares—, con un turbocompresor de geometría variable e inyectores capaces de proporcionar hasta seis inyecciones por ciclo de trabajo. También muestra la nueva cámara de combustión denominada ECCS en la que se combina su forma con la del pistón —fabricados en aluminio— para reducir las turbulencias en el interior y optimizar el rendimiento térmico. El colector de admisión variable completa el elenco técnico para obtener unos brillantes resultados prácticos tanto en prestaciones como en emisión de CO2 con una cifra de 191 gr/km.

La tercera variante mecánica está conformada por un motor de gasolina de cuatro cilindros y 2,4 litros, con la denominación MIVEC —Mitsubishi Innovative Valve Timing Electronic Control— que define su distribución de calado variable, tanto para las válvulas de admisión, como para las de escape.

Con relación al motor anterior de similar cilindrada se ha reducido su peso en 16 kg, se ha sustituido la correa de distribución por una cadena y se ha modificado el flujo de gases situando el colector de escape por detrás y la admisión por delante. De esta manera se obtiene un menor recorrido de los gases de escape, que llegan a una temperatura más adecuada al catalizador, y favorecen su funcionamiento en frío.

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