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Chevrolet HHR

Para amantes de lo diferente, el Chevrolet HHR resulta un original ejercicio de diseño y un coche cómodo en la rodadura. Americano en origen y naturaleza, y a medio camino entre familiar compacto y monovolumen medio, llega a Europa con un solo motor gasolina de 170 CV y un buen equipamiento… ¿Cumplirá las expectativas?
01/07/2008
Chevrolet HHR
Chevrolet HHR

El nuevo HHR no será un familiar de volumen, aunque masa corporal precisamente no le falte; pero, más allá de las 400 unidades que destinará al mercado español, Chevrolet le recibe como si de una superestrella de Hollywood se tratase. No es para menos. El lanzamiento en Estados Unidos de este “remake” familiar de una histórica camioneta de 1949 –el Chevrolet Suburban- ha sido digno de Óscar. Todo un éxito de taquilla, con más de 200.000 unidades vendidas y una estética retro que le han convertido casi en modelo de culto.

Dos años después, el HHR cruza el Atlántico para convertirse en el primer modelo que Chevrolet comercializa en Europa de su gama norteamericana –más adelante llegará también el renacimiento de un mito deportivo, el Camaro-, principalmente como operación de imagen para deshacerse de su concepción de fabricante coreano asociada a su anterior marca Daewoo. Más difícil puede que lo tenga en este mercado por su auténtico planteamiento “Made in Usa”, no siempre bien aceptado, y por su única motorización disponible, un agradable motor gasolina de 170 CV de potencia pero alta cilindrada y elevados consumos.

Por concepto y dimensiones –mide 4,5 metros de longitud-, el Chevrolet HHR queda a medio camino entre un tradicional familiar compacto y un monovolumen medio, con una notable comodidad de marcha pero sin el dinamismo de los primeros ni la funcionalidad de los segundos. Eso sí, no pasará desapercibido. “El HHR no se parece a nada de lo que estamos acostumbrados a ver”. Al presidente de Chevrolet Europa, Wayne Branon, no le falta razón. Desde la aparición del Chrysler PT Cruiser (¿no les viene ahora su imagen a la memoria?) no rodaba por nuestras carreteras otro auténtico “Hot Rod”, un clásico americano renovado.

Estirpe americana. El diseño del Chevrolet HHR –con parrilla de cinco barras cromadas, grandes pasos de rueda con grupos ópticos integrados o alta línea de techo- se inspira en la tercera generación de un camión ligero de los años 40. Los pilotos traseros dobles recuerdan al tradicional Corvette.

Con mejores intenciones que respuestas lógicas a las necesidades del usuario, el Chevrolet HHR es una alternativa distinta a un precio también diferente. Si en Norteamérica, al cambio, la gama parte de 10.450 euros como producto nostálgico y popular, en su desembarco supera los 28.000 euros, más que cualquiera de sus hipotéticos rivales y que otros auténticos americanos en estética y concepción, como el mencionado PT Cruiser o el Dodge Caliber, que además sí ofertan mecánicas Diesel. Con un único y muy buen equipamiento, sí; pero también con una calidad percibida en materiales plásticos muy rígidos (aunque cuenta con vistosos acabados cromados) y ajustes poco comparables a cualquier estreno europeo.

La particular estética del Chevrolet HHR marca las primeras impresiones a bordo. Fiel a su nombre, (Heritage High Roof, herencia de techo alto en inglés) la postura de conducción es elevada, próxima a la de un monovolumen tipo Renault Scénic u Opel Zafira, aunque no por ello con gran sensación de desahogo. Las plazas delanteras son correctas, con gran altura, suficiente anchura y ajuste eléctrico del asiento incluso en apoyo lumbar. No obstante, por su alta línea de cintura y pequeñas lunas (una estética denominada “Heavy Chevys” en antiguos Chevrolet por la cantidad de chapa en relación al cristal) la luminosidad y sentido de espacio queda reducida.

La ergonomía no es protagonista en el Chevrolet HHR. No por unos asientos que, aun algo cortos en banqueta y sin mucho agarre lateral, terminan por ser suficientemente cómodos; sino por la posición del volante –muy vertical, sin regulación en profundidad y con gran diámetro tipo camión- y la disposición poco accesible de mandos. Como, por ejemplo, la ubicación en la parte baja de la consola central tanto de las teclas elevalunas como del limpialuneta trasero (sí, por botón).

Ya en la fila trasera, el buen espacio que promete su batalla (2,63 metros de distancia entre ejes) queda empañado por la ausencia de reposacabezas central. Sólo hay dos, por lo que aconsejamos su uso a cuatro pasajeros. Estos no tendrán problemas de acomodo con una altura muy buena y un espacio para piernas en línea con cualquier familiar medio.

No esperemos, eso sí, grandes licencias funcionales o modularidad de asientos. Sólo los respaldos se abaten en proporción 60:40, con la mayor parte situada por detrás del asiento del acompañante para aprovechar también la posibilidad de tumbar el respaldo de éste y conformar una enorme superficie de carga plana para transportar objetos de hasta 2,4 metros de longitud. Todos, además, están cubiertos de un revestimiento plástico de gran resistencia.

De serie, el Chevrolet HHR llega con un equipamiento abundante. No faltan asientos de cuero, controles de estabilidad y tracción, airbags de cortina para ambas filas (que no laterales), anclajes Isofix, luces antiniebla, radio CD MP3…

Comprobamos así en conjunto las buenas intenciones del Chevrolet HHR como transporte de carga… más que de equipaje familiar. Los 638 litros anunciados oficialmente por la marca quedan realmente en poco más de 350 contando un gran hueco compartimentado bajo el piso. Y es que las formas del maletero, con poca altura hasta las lunas, no favorecen a este modelo americano. Tampoco cuenta con bandeja propia, aunque la cubierta que sirve de piso puede ejercer esta función al ser regulable en dos alturas y diferentes ángulos (una especie de separadorde carga), pero siempre dejando por debajo una base con relieves escabrosos.

Comodidad de marcha

El nuevo HHR no será un familiar de volumen, aunque masa corporal precisamente no le falte; pero, más allá de las 400 unidades que destinará al mercado español, Chevrolet le recibe como si de una superestrella de Hollywood se tratase. No es para menos. El lanzamiento en Estados Unidos de este “remake” familiar de una histórica camioneta de 1949 –el Chevrolet Suburban- ha sido digno de Óscar. Todo un éxito de taquilla, con más de 200.000 unidades vendidas y una estética retro que le han convertido casi en modelo de culto.

Dos años después, el HHR cruza el Atlántico para convertirse en el primer modelo que Chevrolet comercializa en Europa de su gama norteamericana –más adelante llegará también el renacimiento de un mito deportivo, el Camaro-, principalmente como operación de imagen para deshacerse de su concepción de fabricante coreano asociada a su anterior marca Daewoo. Más difícil puede que lo tenga en este mercado por su auténtico planteamiento “Made in Usa”, no siempre bien aceptado, y por su única motorización disponible, un agradable motor gasolina de 170 CV de potencia pero alta cilindrada y elevados consumos.

Por concepto y dimensiones –mide 4,5 metros de longitud-, el Chevrolet HHR queda a medio camino entre un tradicional familiar compacto y un monovolumen medio, con una notable comodidad de marcha pero sin el dinamismo de los primeros ni la funcionalidad de los segundos. Eso sí, no pasará desapercibido. “El HHR no se parece a nada de lo que estamos acostumbrados a ver”. Al presidente de Chevrolet Europa, Wayne Branon, no le falta razón. Desde la aparición del Chrysler PT Cruiser (¿no les viene ahora su imagen a la memoria?) no rodaba por nuestras carreteras otro auténtico “Hot Rod”, un clásico americano renovado.

Estirpe americana. El diseño del Chevrolet HHR –con parrilla de cinco barras cromadas, grandes pasos de rueda con grupos ópticos integrados o alta línea de techo- se inspira en la tercera generación de un camión ligero de los años 40. Los pilotos traseros dobles recuerdan al tradicional Corvette.

Con mejores intenciones que respuestas lógicas a las necesidades del usuario, el Chevrolet HHR es una alternativa distinta a un precio también diferente. Si en Norteamérica, al cambio, la gama parte de 10.450 euros como producto nostálgico y popular, en su desembarco supera los 28.000 euros, más que cualquiera de sus hipotéticos rivales y que otros auténticos americanos en estética y concepción, como el mencionado PT Cruiser o el Dodge Caliber, que además sí ofertan mecánicas Diesel. Con un único y muy buen equipamiento, sí; pero también con una calidad percibida en materiales plásticos muy rígidos (aunque cuenta con vistosos acabados cromados) y ajustes poco comparables a cualquier estreno europeo.

La particular estética del Chevrolet HHR marca las primeras impresiones a bordo. Fiel a su nombre, (Heritage High Roof, herencia de techo alto en inglés) la postura de conducción es elevada, próxima a la de un monovolumen tipo Renault Scénic u Opel Zafira, aunque no por ello con gran sensación de desahogo. Las plazas delanteras son correctas, con gran altura, suficiente anchura y ajuste eléctrico del asiento incluso en apoyo lumbar. No obstante, por su alta línea de cintura y pequeñas lunas (una estética denominada “Heavy Chevys” en antiguos Chevrolet por la cantidad de chapa en relación al cristal) la luminosidad y sentido de espacio queda reducida.

La ergonomía no es protagonista en el Chevrolet HHR. No por unos asientos que, aun algo cortos en banqueta y sin mucho agarre lateral, terminan por ser suficientemente cómodos; sino por la posición del volante –muy vertical, sin regulación en profundidad y con gran diámetro tipo camión- y la disposición poco accesible de mandos. Como, por ejemplo, la ubicación en la parte baja de la consola central tanto de las teclas elevalunas como del limpialuneta trasero (sí, por botón).

Ya en la fila trasera, el buen espacio que promete su batalla (2,63 metros de distancia entre ejes) queda empañado por la ausencia de reposacabezas central. Sólo hay dos, por lo que aconsejamos su uso a cuatro pasajeros. Estos no tendrán problemas de acomodo con una altura muy buena y un espacio para piernas en línea con cualquier familiar medio.

No esperemos, eso sí, grandes licencias funcionales o modularidad de asientos. Sólo los respaldos se abaten en proporción 60:40, con la mayor parte situada por detrás del asiento del acompañante para aprovechar también la posibilidad de tumbar el respaldo de éste y conformar una enorme superficie de carga plana para transportar objetos de hasta 2,4 metros de longitud. Todos, además, están cubiertos de un revestimiento plástico de gran resistencia.

De serie, el Chevrolet HHR llega con un equipamiento abundante. No faltan asientos de cuero, controles de estabilidad y tracción, airbags de cortina para ambas filas (que no laterales), anclajes Isofix, luces antiniebla, radio CD MP3…

Comprobamos así en conjunto las buenas intenciones del Chevrolet HHR como transporte de carga… más que de equipaje familiar. Los 638 litros anunciados oficialmente por la marca quedan realmente en poco más de 350 contando un gran hueco compartimentado bajo el piso. Y es que las formas del maletero, con poca altura hasta las lunas, no favorecen a este modelo americano. Tampoco cuenta con bandeja propia, aunque la cubierta que sirve de piso puede ejercer esta función al ser regulable en dos alturas y diferentes ángulos (una especie de separadorde carga), pero siempre dejando por debajo una base con relieves escabrosos.

Comodidad de marcha

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