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VW Touareg 3.0 V6 TDI Bluemotion

Seguramente la infrautilización por parte de sus propietarios no descubran las enormes cualidades de los grandes SUV. El nuevo Touareg invade por su confort, lujo, tecnología y comportamiento en toda situación. Vale para todo.
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VW Touareg 3.0 V6 TDI Bluemotion

La nueva generación del Volkswagen Touareg dinámicamente se ha «berlinizado» (menos peso, menos altura) para rendir las mejores cuentas donde prácticamente pasará todos sus kilómetros de vida: el asfalto... de las ciudades. Como consecuencia de este destino, el grupo reductor de la caja de cambios se ha eliminado del equipamiento de serie, pero lo primero que hemos hecho con el nuevo Touareg ha sido acercarnos a una cercana Reserva Nacional de Caza y recorrer decenas de kilómetros de pistas compactas y embarradas, lisas y bacheadas y de orografía muy variada.

Ahí, el ambiente de berlina no se deteriora. Su confort de rodadura resulta excelente por su calidad de bacheo e insonorización del habitáculo. Combina esta suavidad con una solidez mecánica en la manera que no sentimos que estamos castigando al coche que, por cierto, anuncia una mayor resistencia a la torsión de la carrocería.

Todo surge fácil: tracción continua (siempre permanente entre ambos ejes con simuladores electrónicos de bloqueos de diferenciales) y direccionalidad precisa para un control que cuestiona sus 2,2 toneladas verificadas. Mediante un mando podemos elegir unas leyes de conducción (acelerador y gestión del motor y del cambio) que se adaptan mejor a superficies muy deslizantes. En cualquier caso, los neumáticos de nuestra unidad imponen el límite del Touareg en las superficies más embarradas. Si extremamos nuestro uso «Off Road», la lista de opciones sale al rescate ofreciendo suspensiones neumáticas con modificación de la altura de la carrocería, el comentado grupo reductor y bloqueos de diferenciales. Y por su puesto, conviene recurrir a neumáticos más específicos para ese uso.

Sobre asfalto resulta todo una especialista berlina. Su cómodo rodar lo compatibiliza con unas reacciones dinámicas sorprendentes para su envergadura. Decir que no se siente aparatoso un coche de su tara y centro de gravedad es el mejor mensaje. Su peso está ahí, pero se guía sin sobreesfuerzos. Gira muy bien su tren delantero, rápido al primer impulso de volante y con la acertada progresividad para hilvanar con facilidad y naturalidad los cambios de dirección. Y de la misma manera su frenada se asegura de distancias y reacciones propias de una berlina grande convencional.

De hecho, así se siente por dentro, con el plus de una mayor altura que ergonómicamente se ha convertido para muchos en uno de los principales argumentos de los SUV. Las plazas delanteras tienen poco margen de mejora cuando por espacio, formas y equipamiento disponible está sobradamente atendido. El conductor se aprovecha ahora de un freno de estacionamiento eléctrico y detrás sus ocupantes de un nuevo asiento deslizable (y de respaldo regulable) que permite ampliar el espacio para las piernas 16 centímetros, dando lugar a plazas igualmente sobresalientes. Esto significa que el maletero también se puede modular en función a nuestras necesidades.

Afán de protagonismo

En esta versión, el motor 3.0 V6 TDI tiene tanto reclamo como el Touareg en sí. Ya no importa tanto su potencia de 240 CV y unos espectaculares 56 mkg, sino cómo transmite esos números. Su empuje está omnipresente desde prácticamente el mismo inicio de marcha. Por méritos propios y porque ha llegado una nueva caja de cambios automática Tiptronic de 8 velocidades que, además de sumar desarrollo, acorta la primera y estrecha los saltos intermedios. Ahí está gran parte del enorme agrado comentado. También la acústica y suavidad de giro merecen la mejor nota. Y como buena asociación mecánica, los consumos igualmente nos sorprenden. En autopista su poderoso motor mueve con muchísima solvencia la 8ª marcha, que autoriza cruceros de 120 km/h por debajo de las 2.000 revoluciones.

El otro esfuerzo por contener los consumos viene de su sistema stop-start. La compleja combinación con una caja de cambios automática se ha materializado perfectamente. El sistema utilizado por el Touareg utiliza el mismo motor de arranque para estas secuencias, pero la puesta en marcha del motor apenas soltamos el freno nos ha parecido rapidísima, mucho más que en muchos otros modelos. La caja de cambios, que en esas transiciones se mantiene lógicamente en posición D pero sin presión de aceite y por tanto sin arrastre,reacciona posteriormente al acelerador de inmediato.

Volkswagen ya dio, con la aparición del primer Touareg, un paso al frente en su valor de imagen. De nuevo parece y resulta un mejor producto en un segmento más elitista que sus otros modelos frente a sus rivales más directos. Seguro que pesa que sea un desarrollo compartido con Porsche y su Cayenne y las exigencias parecen mayores. El tacto general y remate visual del coche transmite una altísima calidad de fabricación. En esa línea está el equipamiento, de serie y opcional. Destacaríamos sus excelentes faros bixenon con haz variable, quealternan automáticamente cortas y largas en función a la velocidad y presencia de coches por delante. Y el asistente de aparcamiento Area-View que visualiza todo el perímetro y compone una imagen de 360º. Las asistencias a la conducción también llegan al Touareg, advirtiéndonos de la pérdida del carril o de la presencia de coches por los ángulos ciegos de los retrovisores.    - Aptitudes de uso
- Mecánica muy agradable
- Percepción de calidad - Rueda de emergencia
- Peso elevado
- Precio de opciones

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