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Volvo V70 y S80, 2.0 y 2.0D

Volvo amplía la gama de su mayor berlina, tanto en carrocería sedán –S80– como familiar –V70–, con la incorporación de dos motores básicos de dos litros y cuatro cilindros: un gasolina atmosférico de 145 CV y un turbodiésel de 136. Montados hasta ahora en sus modelos más pequeños, la marca sueca apunta esta vez a quienes busquen el máximo confort, amplitud y elegancia a un precio más asequible y con unos consumos ajustados.
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Volvo V70 y S80, 2.0 y 2.0D
Poco a poco, la economía va marcando las estrategias de los fabricantes automovilísticos. La lucha contra la contaminación, las rebajas fiscales y el elevado precio de los combustibles se han convertido en armas comerciales para tratar de ganar clientela. Dentro de este panorama, las elevadas prestaciones parecen ir quedando cada día en un mayor segundo plano. Ejemplos tenemos de todos los colores: desde nuevas versiones Diesel ecológicas exentas del Impuesto de Matriculación, hasta innovadores motores de gasolina de baja cilindrada o nuevas técnicas más eficientes, como el sistema de ahorro energético Start&Stop. Por no hablar también de los cada día más utilizados neumáticos de baja resistencia aerodinámica.
Consciente de esta nueva coyuntura, Volvo también ha decidido actuar. Pero en esta ocasión sin grandes novedades tecnológicas. Su apuesta es rebajar el consumo y las emisiones de su mayor berlina con la incorporación en la gama de dos motores Diesel y gasolina más pequeños. Los elegidos han sido sus dos conocidos cuatro cilindros (ya equipados en los C30, S40 y V50) , lo que rompe tanto en el V70 como en el S80 la tradición sueca de ofrecer en sus mayores automóviles motores de más de cinco cilindros y 2,4 litros de cilindrada. Con ello, Volvo no sólo asegura un menor consumo, unas menores emisiones y un precio más bajo de entrada a dos modelos muy amplios y confortables, sino también adaptarse a las necesidades de su gran clientela de flotas, que demanda economía y confort por encima de un gran dinamismo. Con estas dos nuevas versiones de acceso, Volvo espera acumular hasta un 30 por ciento de las ventas de sus modelos V70 y S80. Como entrada a su oferta Diesel en los V70 y S80, Volvo propone desde este mes su conocido motor turbo de cuatro cilindros, dos litros e inyección directa “common rail” de segunda generación. Ubicado en la gama por debajo de los contundentes 2.4D de 163 CV y D5 de 185, este propulsor desarrolla 136 CV a 4.000 rpm y entrega un buen par máximo de 32,7 mkg a 2.000 rpm. Cuenta, además, con filtro de partículas de serie sin mantenimiento y cambio automático manual de seis relaciones.

Si en la berlina pequeña de Volvo esta mecánica turbodiésel ha demostrado una sobrada efectividad, la duda estaba ahora en ver como era capaz de mover dos carrocerías de más de 4,8 metros de longitud con un peso superior, en cualquier caso, a 2,2 toneladas. Sobre el papel, Volvo anuncia unas prestaciones modestas, pero más que correctas: aceleración de 0 a 100 km/h en 11 s (11,1 en el V70), una velocidad máxima de 200 km/h y un excelente consumo medio de 5,7 l/100 km (5,9 en el V70). Las emisiones se sitúan así entre 151 y 157 gr/km de C02, lo que permite, por primera vez en la gran berlina, fijar un Impuesto de Matriculación sólo del 4,75 por ciento. En la práctica hemos tenido ocasión de conducir este agradable motor 2.0D en el S80 con un resultado final acorde a lo pretendido por Volvo. Sus prestaciones no son para presumir, pero se muestra suficiente para asegurar una adecuada movilidad en la berlina (al menos circulando dos personas, con sendos equipajes de mano en el maletero), con un agradable confort de marcha –es bastante contenido en su sonoridad- y efectivas velocidades de crucero. Es un buen llaneador. Eso sí, conviene efectuar dos advertencias. En primer lugar, su sexta relación es bastante larga, por lo que conviene emplearla una vez lanzado el modelo en vías rápidas o, de lo contrario, en el entorno de 100 km/h nos encontraremos con poca respuesta al acelerador; y, en segundo lugar, sus modestos 136 CV se antojan algo justos en cuanto la carretera tiende hacia arriba, por lo que en subidas debemos estar atentos al cambio y armarnos de paciencia. Mejor disfrutar del recorrido. En las demás situaciones cumple sin fisuras y con un excelente consumo de carburante. Hemos constatado menos de 6 l/100 km en nuestros recorridos a velocidades legales.
Gasolina
Poco a poco, la economía va marcando las estrategias de los fabricantes automovilísticos. La lucha contra la contaminación, las rebajas fiscales y el elevado precio de los combustibles se han convertido en armas comerciales para tratar de ganar clientela. Dentro de este panorama, las elevadas prestaciones parecen ir quedando cada día en un mayor segundo plano. Ejemplos tenemos de todos los colores: desde nuevas versiones Diesel ecológicas exentas del Impuesto de Matriculación, hasta innovadores motores de gasolina de baja cilindrada o nuevas técnicas más eficientes, como el sistema de ahorro energético Start&Stop. Por no hablar también de los cada día más utilizados neumáticos de baja resistencia aerodinámica. Consciente de esta nueva coyuntura, Volvo también ha decidido actuar. Pero en esta ocasión sin grandes novedades tecnológicas. Su apuesta es rebajar el consumo y las emisiones de su mayor berlina con la incorporación en la gama de dos motores Diesel y gasolina más pequeños. Los elegidos han sido sus dos conocidos cuatro cilindros (ya equipados en los C30, S40 y V50) , lo que rompe tanto en el V70 como en el S80 la tradición sueca de ofrecer en sus mayores automóviles motores de más de cinco cilindros y 2,4 litros de cilindrada. Con ello, Volvo no sólo asegura un menor consumo, unas menores emisiones y un precio más bajo de entrada a dos modelos muy amplios y confortables, sino también adaptarse a las necesidades de su gran clientela de flotas, que demanda economía y confort por encima de un gran dinamismo. Con estas dos nuevas versiones de acceso, Volvo espera acumular hasta un 30 por ciento de las ventas de sus modelos V70 y S80. Como entrada a su oferta Diesel en los V70 y S80, Volvo propone desde este mes su conocido motor turbo de cuatro cilindros, dos litros e inyección directa “common rail” de segunda generación. Ubicado en la gama por debajo de los contundentes 2.4D de 163 CV y D5 de 185, este propulsor desarrolla 136 CV a 4.000 rpm y entrega un buen par máximo de 32,7 mkg a 2.000 rpm. Cuenta, además, con filtro de partículas de serie sin mantenimiento y cambio automático manual de seis relaciones.

Si en la berlina pequeña de Volvo esta mecánica turbodiésel ha demostrado una sobrada efectividad, la duda estaba ahora en ver como era capaz de mover dos carrocerías de más de 4,8 metros de longitud con un peso superior, en cualquier caso, a 2,2 toneladas. Sobre el papel, Volvo anuncia unas prestaciones modestas, pero más que correctas: aceleración de 0 a 100 km/h en 11 s (11,1 en el V70), una velocidad máxima de 200 km/h y un excelente consumo medio de 5,7 l/100 km (5,9 en el V70). Las emisiones se sitúan así entre 151 y 157 gr/km de C02, lo que permite, por primera vez en la gran berlina, fijar un Impuesto de Matriculación sólo del 4,75 por ciento. En la práctica hemos tenido ocasión de conducir este agradable motor 2.0D en el S80 con un resultado final acorde a lo pretendido por Volvo. Sus prestaciones no son para presumir, pero se muestra suficiente para asegurar una adecuada movilidad en la berlina (al menos circulando dos personas, con sendos equipajes de mano en el maletero), con un agradable confort de marcha –es bastante contenido en su sonoridad- y efectivas velocidades de crucero. Es un buen llaneador. Eso sí, conviene efectuar dos advertencias. En primer lugar, su sexta relación es bastante larga, por lo que conviene emplearla una vez lanzado el modelo en vías rápidas o, de lo contrario, en el entorno de 100 km/h nos encontraremos con poca respuesta al acelerador; y, en segundo lugar, sus modestos 136 CV se antojan algo justos en cuanto la carretera tiende hacia arriba, por lo que en subidas debemos estar atentos al cambio y armarnos de paciencia. Mejor disfrutar del recorrido. En las demás situaciones cumple sin fisuras y con un excelente consumo de carburante. Hemos constatado menos de 6 l/100 km en nuestros recorridos a velocidades legales.
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