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Volvo V60 D3

La versión familiar del S60 aporta un plus estético y práctico a la berlina sueca. No destaca por su capacidad de carga, pero sí por las buenas soluciones de organización que ofrece, así como por su calidad de ejecución. El D3, de 163 CV, es la motorización de acceso Diesel.
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Volvo V60 D3
Volvo ha dicho definitivamente adiós a los duros rasgos de modelos anteriores, ha cambiado las líneas rectas por curvas y ahora el diseño se ha convertido en otro de los factores a tener en cuenta a la hora de valorar sus automóviles. Si el S60 ha supuesto un importante paso hacia delante en este sentido, el familiar V60 resulta aún más atractivo. Son los Volvo con mayor carácter deportivo y emocional, pero además el break incrementa la versatilidad de uso. Comparando las dimensiones interiores con su hermano pequeño V50, la ventaja del V60 se nota sobre todo en una superior anchura para las plazas delanteras (5 cm), para las traseras (2 cm) y algo más de capacidad en el maletero (25 dm3). El resto de cotas apenas varía. Sin embargo, en el Volvo V60 se aprecia el cuidado por el detalle en todos los rincones del habitáculo, así como los buenos acabados y el empleo de materiales de calidad con el fin de crear una mejor vida a bordo.

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Volvo V60 D3

En algunos casos, sin embargo, el diseño deja en un segundo plano a la funcionalidad. Ocurre en la consola central, por ejemplo, ya que la gran cantidad de botones que aglutina hace poco intuitiva y confusa su utilización. Es necesario aprenderse de memoria dónde se encuentra cada pulsador y para qué sirve, o de lo contrario deberemos desviar la vista de la carretera para buscarlo. Lo mismo sucede con el manejo de algunos sistemas y configuraciones a través de la pantalla central, cuyos menús podrían ser más simples. Aun así, el interior es muy personal y el ambiente que se respira en el puesto de conducción resulta muy agradable. Lo más criticable es quizá la difícil ubicación del mando para el reglaje lumbar, justo entre el respaldo y el reposabrazos central, de manera que es prácticamente inaccesible. Por lo demás, el habitáculo es amplio y confortable. Los pasajeros traseros disponen de mucha altura libre hasta el techo y espacio para estirar las piernas, a pesar de no haber un hueco amplio para introducir los pies por debajo de las banquetas delanteras. Por otra parte, el túnel central condiciona el uso de la tercera plaza, que va ligeramente sobreelevada —se aprovecha así mejor la anchura disponible, que puede resultar justa para tres ocupantes— y resulta algo más dura.

En cuanto al maletero, dispone de una amplia boca de carga y es de formas regulares, pero no demasiado grande (400 dm3). Se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros, que son independientes (40/20/60) y dejan una superficie de carga plana. También la butaca del acompañante se puede plegar hacia delante para poder transportar objetos largos. Incluso aquí hay cuidado por el detalle y calidad de ejecución, como demuestra el ingenioso reposacabezas central escamoteable, muy bien integrado, o los laterales, que se pueden abatir pulsando un botón de la consola, para mejorar la visibilidad trasera cuando no hay pasajeros en dicha parte del coche. Como defecto, no hay rueda de repuesto, sino un kit de reparación de pinchazos ubicado debajo de un organizador, en un doble fondo del maletero. Opcionalmente se puede dotar al portaequipajes con una especie de tabique divisorio muy práctico que emerge del piso y permite sujetar parcialmente la carga, así como colgar bolsas de la compra en sus dos ganchos. Al igual que el interior, el motor también tiene personalidad propia. Se trata de un turbodiésel de 2 litros de cilindrada y 163 CV. Su configuración de cinco cilindros no es común —comparte arquitectura con el D5— y precisamente por ello su sonido y forma de entregar la potencia resultan peculiares. Es refinado y con un contundente nivel de par, aunque le cuesta subir por encima de 3.000 rpm y a pocas vueltas la respuesta podría ser algo más inmediata, por lo que hay que estar pendientes de llevar siempre una marcha adecuada. Por otro lado, a pesar de contar con unos desarrollos del cambio bastante largos, sobre todo la 6ª, de casi 65 km/h a 1.000 rpm, el consumo no puede considerarse una referencia. Otra cosa a la que deberemos acostumbrarnos es que, cuando vamos a arrancar, justo en el último tramo del embrague el motor eleva automáticamente el régimen de ralentí de 650 a 1.000 rpm, algo que creemos innecesario, ya que aparentemente no es una mecánica con tendencia a calarse. Por lo demás, todo presenta un tacto más que correcto. Destaca por su suavidad el cambio, que casi se puede manejar con un dedo.

Del comportamiento no hay pega alguna. No se caracteriza por tener reacciones deportivas, pero sí que se muestra muy eficaz en todo momento. Hay muchísimo agarre disponible y el tren delantero resulta prácticamente inamovible y muy fiel a nuestras órdenes en zonas reviradas, además da la sensación de volverse más incisivo y preciso a medida que aumentamos el ritmo de marcha, o ante cambios bruscos de trayectoria. El eje trasero, por su parte, es capaz de mantener el tipo sin descolocarse. La suspensión activa opcional no proporciona un confort de bacheo espectacular, sobre todo a baja velocidad. La diferencia entre los tres modos de dureza disponibles —Comfort, Sport y Advance— no es muy acusada, salvo circulando rápido en autopistas, donde podemos reducir movimientos de la carrocería seleccionando el modo más deportivo. Aun así, es un coche que balancea poco. La capacidad de tracción es otro de sus puntos fuertes, incluso cuando salimos acelerando de curvas muy cerradas con el piso mojado, momento en el que la electrónica juega un papel importante, ya que el control de tracción se encarga de frenar la rueda delantera interior para que no pierda motricidad, simulando un diferencial autoblocante. El equipamiento del V60 es de lo más completo, aunque muchos elementos son opcionales. El más novedoso es el sistema anticolisiones, que funciona incluso en ciudad y puede evitar atropellos si circulamos por debajo de 35 km/h, o mitigar las consecuencias si vamos a mayor velocidad; en carretera nos alerta cuando no respetamos la distancia de seguridad y también puede llegar a actuar sobre los frenos. Confort y seguridad van de la mano en el Volvo más apetecible del momento. - Comportamiento
- Equipamiento de seguridad
- Acabados - Kit reparapinchazos
- Sin control de presión
- Sin termómetro agua
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