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Volkswagen Touareg V8 4.2 FSI

Ligeras modificaciones estéticas y un nuevo V8 de inyección directa de gasolina protagonizan el lavado de cara del Touareg, que ahora cuenta con más cualidades para circular por campo y con un nivel de seguridad aún mayor.
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Volkswagen Touareg V8 4.2 FSI
Cuando algo funciona, mejor no cambiarlo, por eso las modificaciones que ha realizado Volkswagen sobre el exitoso Touareg no son demasiado aparentes, si bien hay más de 2.300 piezas nuevas en esta edición. A simple vista lo más destacable es el rediseño del frontal, con faros en forma de lágrima y marco de la parrilla plateado y en forma de escudo, al estilo del Eos y del Passat. Aunque cueste creerlo, en la parte delantera sólo se mantiene inalterado el capó, pero los cambios son tan sutiles que pueden pasar desapercibido incluso para el conductor de otro Touareg, como nos ocurrió durante la prueba, si bien es cierto que nuestra unidad de color gris metalizado no permite que resalten en demasía las características partes cromadas. Anécdotas aparte, el lavado de cara le ha sentado muy bien al SUV germano, ya que así conservará fresco su diseño durante algún tiempo más. En la zona posterior la evolución ha sido más discreta, ya que sólo se ha añadido un prudente alerón y se ha oscurecido la superficie de los pilotos, al mismo tiempo que se emplea tecnología de tipo LED para las luces de marcha atrás y para las de freno. Menos llamativo es el rediseño de los parachoques y de las salidas de escape, que tratan de resaltar la apariencia deportiva del modelo; o la corrección del contorno de los enormes retrovisores, moldeados para cortar mejor el viento.

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Touareg V8 fsi

Entrando en la parte mecánica, la mayor sorpresa es la inclusión de este nuevo motor V8 de inyección directa de gasolina, de 4,2 litros y 350 CV, que sustituye al anterior de 310 CV. Su funcionamiento es muy refinado y, gracias a su suavidad y elevado par máximo, encaja perfectamente con las múltiples personalidades del Touareg, proporcionando un resultado excelente en las facetas de automóvil de lujo con tintes deportivos y de vehículo todo terreno. Es muy silencioso, al menos desde dentro del habitáculo, pero lo poco que suena lo hace con la gracia que cabe esperar de un propulsor capaz de conseguir que el conjunto recorra 1.000 metros saliendo desde parado en 28,2 segundos, todo un logro para un modelo de semejante tonelaje y dimensiones. Sin duda, el buen funcionamiento de la caja de cambios automática de seis velocidades tiene parte del mérito. Cuenta con modo Sport y posibilidad de manejo secuencial mediante impulsos en la palanca, además, previo pago de 910 euros, se pueden instalar levas tras el volante. Por ese motivo, para dejar sitio a éstas y aunque se decida no instalarlas, las palancas de los intermitentes y del limpiaparabrisas quedan un poco más bajas de lo habitual.

La aceleración en las tres primeras marchas es muy buena, pero tan progresiva que las ruedas —equipadas de fábrica con neumáticos mixtos— no llegan a perder tracción aunque desconectemos el ESP, ni siquiera en arrancadas fuertes en pistas de tierra, siempre que el volante esté recto, claro está. Cuarta, quinta y sexta son bastante más largas en comparación con las velocidades inferiores, aunque no por ello el empuje deja de ser contundente, incluso desde pocas vueltas. Las leyes del cambio se adaptan bastante bien al tipo de conducción que realicemos, e incluso permiten, si la situación lo exige, que la aguja del cuentavueltas se adentre en la zona roja en busca del régimen de potencia máximo. En cualquier caso, antes de llegar al corte de inyección se engrana la próxima relación de manera automática, aun cuando estemos utilizando el modo manual secuencial. En definitiva, el conjunto motor-caja de cambios es muy acertado y agradable de utilizar en todo tipo de condiciones.

Cuando algo funciona, mejor no cambiarlo, por eso las modificaciones que ha realizado Volkswagen sobre el exitoso Touareg no son demasiado aparentes, si bien hay más de 2.300 piezas nuevas en esta edición. A simple vista lo más destacable es el rediseño del frontal, con faros en forma de lágrima y marco de la parrilla plateado y en forma de escudo, al estilo del Eos y del Passat. Aunque cueste creerlo, en la parte delantera sólo se mantiene inalterado el capó, pero los cambios son tan sutiles que pueden pasar desapercibido incluso para el conductor de otro Touareg, como nos ocurrió durante la prueba, si bien es cierto que nuestra unidad de color gris metalizado no permite que resalten en demasía las características partes cromadas. Anécdotas aparte, el lavado de cara le ha sentado muy bien al SUV germano, ya que así conservará fresco su diseño durante algún tiempo más. En la zona posterior la evolución ha sido más discreta, ya que sólo se ha añadido un prudente alerón y se ha oscurecido la superficie de los pilotos, al mismo tiempo que se emplea tecnología de tipo LED para las luces de marcha atrás y para las de freno. Menos llamativo es el rediseño de los parachoques y de las salidas de escape, que tratan de resaltar la apariencia deportiva del modelo; o la corrección del contorno de los enormes retrovisores, moldeados para cortar mejor el viento. Entrando en la parte mecánica, la mayor sorpresa es la inclusión de este nuevo motor V8 de inyección directa de gasolina, de 4,2 litros y 350 CV, que sustituye al anterior de 310 CV. Su funcionamiento es muy refinado y, gracias a su suavidad y elevado par máximo, encaja perfectamente con las múltiples personalidades del Touareg, proporcionando un resultado excelente en las facetas de automóvil de lujo con tintes deportivos y de vehículo todo terreno. Es muy silencioso, al menos desde dentro del habitáculo, pero lo poco que suena lo hace con la gracia que cabe esperar de un propulsor capaz de conseguir que el conjunto recorra 1.000 metros saliendo desde parado en 28,2 segundos, todo un logro para un modelo de semejante tonelaje y dimensiones. Sin duda, el buen funcionamiento de la caja de cambios automática de seis velocidades tiene parte del mérito. Cuenta con modo Sport y posibilidad de manejo secuencial mediante impulsos en la palanca, además, previo pago de 910 euros, se pueden instalar levas tras el volante. Por ese motivo, para dejar sitio a éstas y aunque se decida no instalarlas, las palancas de los intermitentes y del limpiaparabrisas quedan un poco más bajas de lo habitual.

La aceleración en las tres primeras marchas es muy buena, pero tan progresiva que las ruedas —equipadas de fábrica con neumáticos mixtos— no llegan a perder tracción aunque desconectemos el ESP, ni siquiera en arrancadas fuertes en pistas de tierra, siempre que el volante esté recto, claro está. Cuarta, quinta y sexta son bastante más largas en comparación con las velocidades inferiores, aunque no por ello el empuje deja de ser contundente, incluso desde pocas vueltas. Las leyes del cambio se adaptan bastante bien al tipo de conducción que realicemos, e incluso permiten, si la situación lo exige, que la aguja del cuentavueltas se adentre en la zona roja en busca del régimen de potencia máximo. En cualquier caso, antes de llegar al corte de inyección se engrana la próxima relación de manera automática, aun cuando estemos utilizando el modo manual secuencial. En definitiva, el conjunto motor-caja de cambios es muy acertado y agradable de utilizar en todo tipo de condiciones.

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